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¿Cuál es la correcta proporción de ácidos grasos en la dieta del salmón?

Imagen referencial.

Una investigación encontró que aumentar la relación EPA/DHA redujo el crecimiento de los peces durante sus primeras etapas de alimentación y modificó su respuesta frente a virus.

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En la alimentación del salmón, no sólo importa cuánto omega-3 contiene una dieta, sino también qué proporción existe entre sus principales ácidos grasos. Esta distinción podría ser especialmente relevante durante las primeras etapas de vida, cuando los peces experimentan un rápido crecimiento y comienzan a desarrollar sus capacidades de respuesta frente a enfermedades.

Así lo plantea un estudio encabezado por científicos noruegos y españoles, que evaluó cómo distintas relaciones entre el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) influyen en el crecimiento y la respuesta frente a un virus en alevines de salmón del Atlántico.

El trabajo surge del creciente interés por incorporar nuevas fuentes de omega-3, como aceites de microalgas y aceites obtenidos mediante organismos genéticamente modificados, los que pueden modificar las proporciones de EPA y DHA disponibles en los alimentos para salmones.

Para separar el efecto de esa relación del aporte total de ácidos grasos, los investigadores formularon tres dietas con cantidades equivalentes de EPA más DHA, pero con relaciones EPA/DHA distintas de 0,2, 0,9 y 2,2. Los peces recibieron estos alimentos durante cuatro semanas antes de ser desafiados con dos tipos de alfavirus (SAV).

Menor crecimiento

Uno de los resultados más claros apareció antes de la infección, donde el aumento de la relación EPA/DHA redujo significativamente el crecimiento de los alevines.

“El aumento de la proporción dietética de EPA/DHA redujo significativamente el rendimiento del crecimiento, lo que indica que el equilibrio dietético de EPA a DHA influye en el crecimiento durante la alimentación inicial de los alevines de salmón”, describieron los autores.

Este efecto resulta relevante porque las dietas mantenían constante la suma de ambos ácidos grasos. Por ello, los resultados apuntan a que el equilibrio entre ellos, podría ser determinante durante el inicio de la alimentación.

Respuesta viral

Los resultados se volvieron más complejos al analizar la infección por SAV. Los peces que recibieron la dieta con menor relación EPA/DHA presentaron, en términos generales, mayores cargas virales, pero mostraron mejores resultados histopatológicos al final del ensayo.

En contraste, los ejemplares alimentados con la dieta de mayor relación EPA/DHA presentaron indicios de menor daño tisular al término del estudio, aunque registraron la mortalidad más alta (sin diferencias estadísticamente significativas) tras el desafío.

En palabras de los investigadores, los efectos de la proporción EPA/DHA sobre la carga viral, la inflamación de los tejidos y la supervivencia fueron “distintos y, en ocasiones, opuestos”.

“Los resultados resaltan la complejidad de optimizar el equilibrio de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga n-3 para favorecer tanto el rendimiento como la resistencia antiviral en el salmón del Atlántico”, concluyeron los científicos.

Lea el estudio completo titulado “Varying dietary EPA/DHA ratios influence growth and viral disease response in Atlantic salmon (Salmo salar L.) fry”, aquí.