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“Las enfermedades son un determinante de la productividad y de la competitividad”

Publicado Última actualización

Por Karla Faúndez Leal

Hernán Rojas es médico veterinario de la Universidad de Chile, máster en Desa- rrollo de Programas de Salud Animal y Sistemas de Producción, y Doctorado en Epidemiología Veterinaria y Economía de la Universidad de Reading, Inglaterra. Actualmente es director de Ceres BCA, orientada a proveer servicios de bioseguridad y calidad alimentaria para especies terrestres y acuícolas, la cual mantiene una cartera de clientes del ámbito privado y público, tanto nacional como internacional. Por seis años, se desempeñó como jefe del Servicio Veterinario de Chile, perteneciente al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), liderando los procesos de internacionalización, prevención y control de en- fermedades animales, negociación sanitaria y modernización del mencionado servicio. También fue director nacional del Ins- tituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) del Ministerio de Agricultura por cuatro años. Ha sido consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA); de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); y de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), en materias de salud animal e inocuidad de los alimentos. Debido a su vasta experiencia en aspec- tos sanitarios, de salud animal y biosegu- ridad, entre otros, es que SalmonXpert se contactó con él para conocer su punto de vista acerca de la menor producción de truchas y, sobretodo, acerca de cómo deben abordar las empresas salmonicultoras los graves perjuicios económicos derivados de las constantes enfermedades que sufre la industria.

¿Cuál es la principal razón de que las empresas salmonicultoras estén  disminuyendo su produc- ción y siembras de truchas arcoíris?

La decisión de qué especie sembrar en un ciclo determinado considera distintas variables, donde evidentemente las oportunidades del mercado internacional son muy importantes, incluyendo las proyec- ciones y estabilidad de precios. En este sentido, en truchas el problema está en su rentabilidad, dado el notable incremento de sus costos de producción. Ello, sumado al precio de mercado y a los riesgos sanitarios, haría que la industria esté migrando hacia el salar en desmedro de la trucha.

¿Qué consecuencias sanitarias y económicas podría tener el modificar el mix de especies y au- mentar el número de centros de salmón Atlántico en desmedro de la trucha?

A nivel de barrio, y desde el punto de vista sanitario, no es recomendable produ- cir con un mix de especies. Esto dificulta la armonización de manejos productivos y sanitarios propiamente tales para disminuir la presentación y diseminación de enfermedades, así como para optimizar el uso de los recursos logísticos. Ahora bien, visto como industria, y a nivel país, si tiene sen- tido, pues diversifica los riesgos económicos y permite ampliar los mercados. El precio de las enfermedades Considerando que la industria enfrenta millonarias pérdidas anuales por conceptos de enfermedades, el especialista en salud animal estima que la gestión sanitaria estratégica, esto es, identificar las principales decisiones que la empresa toma en las diferentes fases de producción, es una medida que deberían considerar las firmas productoras para tratar de minimizar el impacto en los costos por este factor.

Considerando ingresos anuales cercanos a los US$ 3.000 millones para la industria salmonicul- tora nacional. ¿Cuál es el costo que tienen las en- fermedades para el sector y también para el país?

Estas enfermedades desde hace tiempo que generan grandes costos a la industria, costos directos en prevención, control y mortalidad, e indirectos como menor eficiencia de conversión, crecimiento y daño en el producto final. No debemos dejar de mencionar el cáligus, que hoy genera gran- des pérdidas a la industria a nivel global De las estimaciones que hemos realizado en Ceres BCA, sólo en salmón Atlántico, y considerando una variabilidad de presen- taciones de las enfermedades, tomando como base la Piscirickettsiosis e incluyendo Caligidosis, ISA e IPN, los costos y las pér- didas bordean los US$ 500 millones por ciclo de producción en agua de mar.

¿Qué margen de diferencia económica podría tener el impacto entre enfermedades de alta, baja o moderada patogenicidad?

Las enfermedades tienen diferentes presentaciones que no necesariamente conlle- van mayor mortalidad y, por lo tanto, sus impactos son diferentes. De acuerdo con varios factores. Depende del tipo de agente y sus condiciones implícitas de patogenicidad, la condición del huésped, la especie, edad y las condiciones ambientales. Las medidas de manejo influyen a su vez en la probabilidad de ingreso de enferme- dades, y sobre todo, en la presentación y diseminación de éstas y su permanencia en el tiempo. Así, es evidente que la diferencia de impacto económico de la misma enfermedad, pero bajo diferente forma de presentación, puede ser enorme. Por ejemplo, en un estudio que realizamos en una empresa, vimos para brotes de IPN en agua de mar diferencias de hasta un 40% en el impacto económico directo e indirecto considerando el ciclo completo.

¿Cómo deberían abordar las empresas este tema, para poder mitigar los perjuicios económi- cos?

Las enfermedades son consecuencia de la producción en un entorno marino determinado con mucha variabilidad ambiental, y especies y agentes que evolucionan. Ade- más las enfermedades son un determinante de la productividad y de la competitividad. Éstas van a ocurrir siempre, por lo que re- sulta muy importante disminuir la frecuencia de presentación o que lo hagan hasta un nivel que justifique su prevención y control. Esto no se realiza en base a recetas únicas ni permanentes. Es una labor extremadamente compleja y dinámica. Para ello, la recomendación que hacemos es aplicar lo que hemos denominado la gestión sanitaria estratégica, esto es, identificar las principales decisiones que la empresa toma en las diferentes fases de producción y evaluar objetivamente los riesgos sanitarios y los impactos económicos que significa tomar o no determinada decisión y proponer, frente a ello, una o varias acciones de mitigación de esos riesgos, también evaluadas técnica y económicamente. Recomendamos, por cierto, incluir en este análisis las obligaciones que establece la normativa sanitaria oficial, como me- didas predeterminadas de mitigación de riesgos. Esta forma de trabajo supone una eficiente utilización de la mejor evidencia que exista dentro y fuera de la empresa y con ello elaborar modelos ad-hoc para la toma de decisiones. Por ello es que le damos altísima importancia a la caracterización productiva y epidemiológica de las enfermedades y los métodos de control utilizados. No existe una solución mágica. Es una combinación inteligente de unas y otras medidas en determinados momentos. Finalmente, le otorgamos mucha importancia a los aspectos relacionados con la sustentabilidad, tema que será cada vez más relevante, así como a los de inocuidad y a las enfermedades vinculadas con el comercio, que requieren crecientemente, miradas más globales y flexibles.

Cáligus

Uno de los mayores dolores de cabeza para la industria salmonicultora es la alta presencia de cáligus en los cultivos de salmónidos, patología que, a pesar de las múltiples iniciativas para poder dismi- nuirlo, sigue estando presente de formaalarmante en los centros de cultivo.

Hay una situación puntual que requiere especial atención: ¿De qué forma se podría enfrentar la sub-notificación o sub-reporte del Cáligus?

En este contexto, el Estado idealmente en acuerdo con el sector privado, debe buscar los mejores incentivos para que se notifique. En primer lugar, determinar el nivel en el cual se debe notificar, en forma dinámica, precisa y considerando la población completa. Debe basarse en la ciencia y tener un criterio práctico. En segundo lugar, las reacciones frente a los hallazgos deben ser las estrictamente necesarias para no dañar a terceros y/o minimizar el riesgo de diseminación. El Estado debe tener claro el nivel de riesgo aceptable y sobre eso trabajar. Lo que podría hacerse frente a esta situación, es definir en conjunto entre la autoridad y los agentes privados, las diferentes alternativas de presentación de la enferme- dad en cada uno de los barrios o, incluso, un conjunto de ellos y aceptar medidas sanitarias equivalentes de prevención y control analizadas caso a caso, considerando las circunstancias particulares, incluida la presentación de otras enfermedades. Una instancia técnica con poder de resolución podría apoyar este análisis y decisiones. 

Por último, si todos los fondos de I+D desti- nados a buscar soluciones para la salmonicultura estuvieran enfocados en sólo dos proyectos. ¿Cuá- les deberían ser?

No sé si dos, tres o más. Pero el principio es que un país con un área tan estratégica como la salmonicultura, que además compite con grandes productores, debiese tener una gran coordinación público-privada en este ámbito. Me imagino una ins- tancia, un consejo tal vez, donde se reúnan bajo un proceso formal, la oferta y la demanda de soluciones, donde la competencia sea compatible con la cooperación entre los actores. Yo pondría los esfuerzos en la investigación de la ecología de las princi- pales enfermedades en el agua, las respues- tas de los peces en la etapa de infección de la enfermedad y en forma integral, la evaluación de las medidas de prevención y control y, por último, el desarrollo de productos más amigables con  el medio ambiente.