Cadmio y plomo: ¿cuál es el riesgo de la concentración de metales pesados en trucha arcoíris?
Para niños, el índice de peligro alcanzó 1,22, sugiriendo un riesgo leve asociado a exposiciones prolongadas y repetidas en el tiempo en cuanto a cadmio y plomo en trucha arcoíris.
La acuicultura se ha consolidado como una de las principales fuentes de proteína acuática en el contexto de una población mundial creciente. Sin embargo, junto con los beneficios nutricionales de los productos del mar, persiste la preocupación por la posible presencia de contaminantes ambientales, como metales pesados. Con el objetivo de evaluar esta preocupación, investigadores europeos analizaron la carga de metales en truchas arcoíris (Oncorhynchus mykiss) producidas en una piscicultura de italiana, determinando además el potencial riesgo para la salud humana asociado a su consumo.
El estudio analizó las concentraciones de arsénico (As), cadmio (Cd), mercurio (Hg) y plomo (Pb) en trucha arcoíris usando espectroscopía de emisión óptica de plasma acoplado inductivamente, detectando concentraciones de cadmio y plomo superiores a los límites regulatorios en parte de las muestras analizadas. Aunque la evaluación toxicológica determinó que el consumo habitual no representa un riesgo para adultos, aunque podría existir una leve preocupación para niños ante exposiciones prolongadas, por lo que los resultados de esta investigación abren la oportunidad de repasar cómo se concentran estos elementos en los peces y a replantear cómo se gestionan las dietas infantiles y en relación con el consumo de estos peces.
Materiales y método
La investigación examinó 40 ejemplares provenientes de una piscicultura de la región de Veneto, Italia, cuantificando las concentraciones de arsénico (As), cadmio (Cd), mercurio (Hg) y plomo (Pb) mediante espectroscopía ICP-OES.
A partir de las concentraciones detectadas, se calcularon varios indicadores clave para evaluar el riesgo para la salud humana y su potencial impacto en la salud de los consumidores, basándose en la exposición real estimada a través del consumo de pescado.
- Ingesta Tolerable Provisional (PTI): Cantidad máxima de un metal que se puede consumir en un periodo sin representar un riesgo para la salud
- Ingesta Diaria Estimada (EDI): Representa la cantidad de metal que una persona ingiere diariamente a través del consumo de pescado, calculada usando las concentraciones detectadas y el consumo promedio diario.
- Cociente de peligro objetivo (THQ, Target Hazard Quotient): Es un índice que compara la ingesta diaria estimada (EDI) con una dosis de referencia segura (RfD). Un valor menor que 1, no es esperable un riesgo significativo; mayor que 1, podría haber riesgo potencial para la salud.
- Índice de peligro (HI, Hazard Index): Es la suma de los valores THQ de todos los metales evaluados. Representa el riesgo combinado por la exposición a la mezcla de metales. Un HI menor que 1 indica baja probabilidad de efectos adversos, mientras que valores superiores indican mayor riesgo.
Resultados: evaluación del riesgo para la salud
El arsénico fue detectado en todas las muestras analizadas, alcanzando una concentración promedio de 1,65 mg/kg. Sin embargo, los investigadores estimaron que solo un 5% correspondería a arsénico inorgánico, considerado el de mayor preocupación sanitaria, calculando un cociente de riesgo (THQ) de promedio 0.26, indicando un riesgo bajo para la salud por este metal para los consumidores.
De manera similar, el mercurio mostró resultados particularmente favorables. Ninguna de las muestras superó el límite de detección del método analítico utilizado, lo que indica concentraciones inferiores al máximo regulatorio vigente para especies del género Oncorhynchus.
Por el contrario, un 30% de las muestras presentó Cadmio en concentraciones iguales o superiores al límite máximo permitido por la regulación europea para pescado, fijado en 0,05 mg/kg. No obstante, los niveles calculados como PTI semanal y mensual continuaron siendo considerablemente inferiores a los umbrales toxicológicos establecidos por organismos internacionales.
El plomo, en tanto, presentó un escenario intermedio. Solo seis muestras superaron el límite de detección y cuatro de ellas excedieron el máximo permitido por la normativa europea, equivalente al 10% del total analizado. Los resultados mostraron que el THQ fue menor que 1 en ambos grupos, lo cual indica que no hay riesgo significativo. Sin embargo, el valor para los niños fue muy cercano a 1 (0.93), lo que señala que hay un riesgo leve o cercano al límite de seguridad.
La evaluación combinada de todos los elementos mostró un HI de 0,86 para adultos, cifra que se considera compatible con un consumo seguro. Para niños, sin embargo, el índice alcanzó 1,22, sugiriendo un riesgo leve asociado a exposiciones prolongadas y repetidas en el tiempo.
Metales pesados bajo la lupa
Estudios comparativos indican que el nivel de metales tóxicos en el pescado depende más de la contaminación ambiental del sitio de captura o cultivo que del tipo de producción (acuícola o salvaje), encontrando variaciones en las concentraciones de metales pesados según región de muestreo y especie, aunque en general los niveles detectados no superan los límites recomendados por la OMS.
Los autores destacan que los peces pueden incorporar metales tanto desde el agua como desde la alimentación. En particular, ingredientes como harina de pescado o harina de kril pueden constituir fuentes relevantes de contaminación cuando las materias primas no son adecuadamente monitoreadas.
Asimismo, factores ambientales como la calidad del agua, los sedimentos y las actividades humanas presentes en las cuencas pueden influir significativamente en la acumulación de estos elementos en los tejidos de los peces, observándose que los peces de cultivo suelen presentar menores riesgos para la salud humana en comparación con los peces salvajes.
En conclusión, el estudio respalda que la trucha arcoíris proveniente de acuicultura puede considerarse un alimento seguro para la población adulta, aun cuando algunas muestras presentaron excedencias regulatorias de cadmio y plomo. Los investigadores enfatizan que la vigilancia continua de materias primas, agua y producto final seguirá siendo clave para mantener la confianza de los consumidores y asegurar la sostenibilidad sanitaria de la producción acuícola.
Puedes encontrar el estudio completo en este enlace.