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Preparación estratégica ante escenario del fenómeno El Niño 2026: análisis de riesgo para la acuicultura chilena

Foto: Kaeser Compresores.

Según los datos más recientes del NOAA y el IRI, la probabilidad de que se manifiesten condiciones de El Niño para el segundo semestre del año, oscila entre el 79% y el 93%.

El ciclo climático de 2026 asoma como una encrucijada crítica para la salmonicultura global. Según los últimos datos de la NOAA (Centro de Predicción Climática) y el IRI (International Research Institute for Climate and Society), la probabilidad de que enfrentemos condiciones de El Niño durante el segundo semestre oscila entre el 79% y el 96%, dependiendo del trimestre que se analice [1]. De ahí la necesidad de mirar con lupa qué tan intenso vendrá realmente.

Aunque los modelos dinámicos actuales contienen la probabilidad de un evento "fuerte" en torno al 33% [1], la prudencia manda. Las lecciones de 2016 —con pérdidas sectoriales cercanas a los US$800 millones debido a mortalidades masivas por blooms de algas— obligan a la industria a trazar sus planes estratégicos bajo un escenario de estrés máximo. En el negocio hidrobiológico, la capacidad de adelantarse a los peaks de demanda metabólica de oxígeno es lo que define la supervivencia de un centro [2].

La biología de la crisis: cuando las variables se cruzan

La amenaza real no viene de un solo factor, sino de la tormenta perfecta que se genera entre el alza térmica y la respuesta microbiológica del entorno:

  • El despertar de los quistes en el fondo: El aumento de la temperatura en la columna de agua y el acoplamiento térmico bentónico-pelágico gatillan una alerta biológica en el fondo marino. Funciona como un interruptor para los quistes de resistencia latentes en el sedimento, acelerando la germinación de especies complejas como Alexandrium catenella. Si a esto le sumamos una columna de agua estática y estratificada, el resultado son floraciones explosivas en tiempo récord.
  • La "tijera" metabólica y el límite del salmón: El confort fisiológico del Salmo salar es estrecho, moviéndose idealmente entre los 12 °C y 14 °C [4]. Sin embargo, las proyecciones para este verano anticipan máximos locales de 17 °C o incluso 18 °C. Aquí es donde opera el efecto : pasar de 12 °C a 17 °C dispara la necesidad de oxígeno del pez casi a la mitad (un 40 - 50 %). El gran problema es que, por pura física elemental (Ley de Henry), el agua más cálida retiene entre un 10 % y un 15 % menos de oxígeno de forma natural. Sin una intervención rápida, la brecha se cierra y el salmón simplemente se asfixia [5].
  • Sanidad ambiental en jaque: El estrés térmico debilita el sistema inmune de los peces, dejándolos expuestos. Para el periodo estival de 2026, esto no solo eleva el riesgo habitual de SRS (Piscirickettsia salmonis), sino que anticipa un repunte en la virulencia de Vibrio ordalii, un patógeno oportunista cuya actividad se incrementa con la temperatura [6].
  • El costo de dejar de alimentar: Cuando el oxígeno cae o las algas acechan, la primera medida es cortar el alimento. Para un centro con una biomasa de referencia de 5.000 toneladas (cerca de un millón de peces en fase de engorda), cada día de ayuno forzado al cierre del ciclo significa perder unas 24 toneladas de crecimiento potencial. Hablamos de resignar una tasa del 0,48 % diario, un golpe directo a la línea de flotación de la rentabilidad del centro.
Imagen proporcionada por elNational Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) Climate Prediction Center (CPC).

Radiografía del riesgo en las regiones del sur

La geografía de los fiordos chilenos no es homogénea; exige lecturas y herramientas de mitigación muy distintas para cada realidad local [7]:

Referencias

  • [1] NOAA / Climate Prediction Center (CPC), ENSO Diagnostic Discussion, Marzo 2026; IRI / Universidad de Columbia, ENSO Predictions Plume, Marzo 2026. Disponibles en cpc.ncep.noaa.gov y iri.columbia.edu.
  • [2] León-Muñoz, J.; Urbina, M. A.; Garreaud, R.; Iriarte, J. L. (2018). Hydroclimatic conditions trigger record harmful algal bloom in western Patagonia (summer 2016). Scientific Reports 8: 1330. Nature Publishing Group.
  • [3] Mardones, J. I.; Paredes, J.; Godoy, M.; Suarez, R. y otros (2021). Disentangling the environmental processes responsible for the world's largest farmed fish-killing harmful algal bloom: Chile, 2016. Science of The Total Environment 766: 144383.
  • [4] Handeland, S. O.; Imsland, A. K.; Stefansson, S. O. (2008). The effect of temperature and fish size on growth, feed intake, food conversion efficiency and stomach evacuation rate of Atlantic salmon post-smolts. Aquaculture 283 (1-4): 36-42.
  • [5] Anttila, K.; Couturier, C. S.; Øverli, Ø.; Johnsen, A.; Marthinsen, G.; Nilsson, G. E.; Farrell, A. P. (2014). Atlantic salmon show capability for cardiac acclimation to warm temperatures. Nature Communications 5: 4252.
  • [6] Avendaño-Herrera, R.; Saldivia, P.; Bohle, H.; Bustos, P.; Gilardoni, C.; Toranzo, A. E. (2014). Characterization of Vibrio ordalii strains isolated from Atlantic salmon Salmo salar in Chile. Diseases of Aquatic Organisms 113: 9-17.
  • [7] Consejo del Salmón (2024), con datos de Sernapesca para el año 2023. Principales datos de la industria. consejodelsalmon.cl.
  • [8] Nikolik, G. (2025). Global Aquaculture Outlook 2026. RaboResearch Food & Agribusiness; complementado por boletines de PRODUCE Perú sobre las vedas de anchoveta (mayo 2026).
  • [9] KAESER KOMPRESSOREN, ficha técnica oficial del compresor portátil MOBILAIR M450 LP (Sea Pen Aeration). kaeser.com.

Herramientas para la defensa del centro

  1. Monitoreo en tiempo real (IoT): Ya no basta con el muestreo manual de botella. Instalar boyas con sensores de fluorescencia con lecturas cada 15 minutos es clave para mapear el avance de las CTW y reaccionar antes de que la mancha de algas sea visible a ojo desnudo.
  2. Sistemas de surgencia (upwelling): Mover caudales de hasta 20.000 m³/h de agua profunda mediante difusores hidráulicos permite romper la calma de la jaula. La presión positiva desplaza las microalgas de la superficie hacia fuera del módulo de cultivo.
  3. Oxigenación focalizada: Es la carta ganadora frente a la combinación de capas de agua dulce en Magallanes o la falta de oxígeno en el fondo de Aysén. Una regla de oro: si el agua del fondo está en rangos de anoxia, activar la surgencia está contraindicado, ya que solo subirá gases nocivos. En ese punto, la microburbuja directa es la solución.
  4. Logística del oxígeno líquido (LOX): Las crisis masivas saturan las rutas de suministro de oxígeno en camiones. Evaluar la incorporación de plantas generadoras in situ con tecnología PSA (Pressure Swing Adsorption) permite asegurar una autonomía crítica justo cuando todos los centros demandan el insumo al mismo tiempo.
  5. Cosecha anticipada: Si los modelos predictivos para el último trimestre de 2026 muestran una contingencia ambiental inevitable, adelantar la cosecha (por ejemplo, sacar el pescado a los 4 kg en lugar de los 5 kg planificados) debe mirarse como una decisión financiera válida para salvar el capital.

Eficiencia energética: el verdadero escudo operativo

El impacto de El Niño golpea también la estructura de costos indirectos. La proyectada baja en las capturas de anchoveta en Perú presionará al alza los precios de la harina y aceite de pescado para las dietas [8]. Con el alimento encarecido, cuidar la eficiencia del resto de los sistemas del centro deja de ser un detalle técnico para volverse un factor clave para sostener los márgenes.

Frente a este panorama, la tecnología de aireación en baja presión ha ganado espacio como una inversión de rápido retorno [8]. Equipos como el compresor diésel Kaeser M 450 LP han sido configurados específicamente para las exigencias de la acuicultura actual [9]. Su ingeniería apunta a resolver una ecuación compleja: entregar el volumen de aire necesario para mantener activos los sistemas de surgencia y difusores durante semanas, pero manteniendo el consumo de combustible bajo estricto control [9]. 

Sin embargo, el éxito operativo no depende únicamente del suministro de flujo, sino de la selección crítica de los sistemas de liberación o difusores in situ: la configuración del tipo de burbuja (evitando macroburbujas violentas que induzcan estrés mecánico o lisis de células frágiles como Pseudochattonella) y el diseño de la red de difusión son determinantes para no amplificar la liberación de toxinas branquiales [3]. Así, apostar por tecnologías eficientes en baja presión, integradas con una ingeniería de difusión subsuperficial adecuada, es hoy la forma más concreta de mitigar el OPEX y garantizar la continuidad operativa cuando el clima pone a prueba la resistencia de la industria.