No es ¿cuándo vacunar?, sino también ¿a qué temperatura vacunar?
Vacunar entre 12 y 15°C genera respuestas de anticuerpos más robustas, mientras que temperaturas de vacunación más frías reducirían la eficacia de las vacunas contra ISAV, definen los expertos.
Un estudio multidisciplinario chileno-canadiense examinó cómo la temperatura durante la vacunación afecta las respuestas de anticuerpos frente a ISAV, Aeromonas salmonicida y Vibrio anguillarum, además de la protección frente a enfermedad de la anemia infecciosa del salmón en salmones atlánticos (Salmo salar), con diferentes estrategias de vacuna prime-boost.
El estudio evaluó el impacto de la temperatura y los regímenes de dosificación en dos vacunas comerciales multivalentes (V1 y V2) en salmones criados a 8°C, 12°C y 15°C. Mediante una muestra de suero pre y post desafío de infección con ISAV, se midió IgM, registrando además la tasa de supervivencia, la detección de IgM específica y la carga de ISAV en el riñón cefálico, con el objetivo de evaluar cómo las condiciones térmicas durante la inmunización afectan las respuestas inmunes y la supervivencia en regímenes de vacunación de dosis única versus refuerzo.
Patógeno de estudio
Isavirus salaris, o ISAV, es un virus de la familia Orthomyxoviridae, envuelto y de RNA monocatenario de sentido negativo, responsable de provocar una enfermedad caracterizada por necrosis vascular y hemorragias masivas, con un reconocible hallazgo de "hígado negro" y signos clínicos como letargia, nado en posición vertical, y alta mortalidad. Por ello, la vacunación se ha vuelto vital en el cultivo de salmón atlántico, y siendo la temperatura del agua un factor influyente en la respuesta inmunitaria del salmón, esta definirá también la eficacia de las vacunas.
El crecimiento óptimo y respuestas inmunes efectivas del salmón atlántico ocurre a temperaturas moderadas (12°C-15°C), donde la actividad metabólica, la proliferación de linfocitos y la producción de anticuerpos están equilibradas. De esta forma, las vacunaciones realizadas a estas temperaturas suelen generar respuestas de anticuerpos robustas y alta supervivencia. Por otro lado, mientras condiciones frías (≤10°C) pueden ralentizar los procesos metabólicos y fisiológicos, retrasando la activación inmunitaria, temperaturas elevadas, aunque pueden acelerar las respuestas, también aumentan el estrés metabólico.
Materiales y métodos
El experimento utilizó aproximadamente 1.680 salmones para los tratamientos vacunales, más 336 donadores para el desafío. Los peces fueron inoculados intraperitonealmente con dos vacunas comerciales multivalentes (V1 y V2) que contenían antígenos de ISAV, A. salmonicida y V. anguillarum. A los 700-750 grados-días, la mitad de los peces fueron vacunados con un refuerzo o booster de la misma vacuna o una vacuna alternativa (V1/V2; V2/V1), y las temperaturas de los tratamientos de 8°C y 15°C se ajustaron gradualmente a 12°C siete días después del refuerzo, y 700 grados-días después de eso, los peces fueron sometidos a un desafío de cohabitación.S
Se midieron los niveles de IgM específico de antígeno contra ISAV, A. salmonicida y V. anguillarum utilizando un ensayo ELISA indirecto utilizando muestras de sangre. Además, se cuantificó la carga viral de ISAV del riñón cefálico de los salmones supervivientes utilizando PCR en tiempo real.
Resultados
Temperatura: La temperatura durante la vacunación determina cuán buena será la respuesta inmune. El estudio demostró que la vacunación a 12-15°C produce una respuesta inmune humoral significativamente más fuerte que vacunarlos a 8°C. Según los autores, al ser una especie ectoterma, todo su metabolismo depende de la temperatura, por lo que a temperaturas frías disminuye la proliferación de linfocitos B y la producción de IgM, lo que retrasa la maduración de la respuesta inmune y el establecimiento de la memoria inmunológica se retrasa.
Entre los peces sobrevivientes, los vacunados a 8°C presentaron con mayor frecuencia virus detectable en riñón cefálico concentrando a la mayoría de los individuos positivos, mientras que los vacunados a 12-15°C presentaron una eliminación viral mucho más eficiente y una menor prevalencia de peces positivos.
Booster: Un refuerzo compensa – parcialmente – el efecto negativo de temperaturas frías, ayudando a recuperar gran parte de la inmunidad perdida, aumentando los títulos de IgM, prolongando la duración de la inmunidad, disminuyendo las mortalidades y favoreciendo el control del virus. Si bien la vacunación de refuerzo pudo fortalecer la inmunidad en condiciones subóptimas, la eficacia también depende de la formulación de la vacuna y el patógeno específico.
Vacunas: Ambas vacunas comerciales funcionaron bien a temperaturas óptimas, sin embargo, V2 mantuvo una mejor respuesta antiviral cuando los peces fueron vacunados a 8°C, lo que podría estar asociado a diferencias en la formulación, adyuvantes o composición antigénica de las vacunas testeadas.
Implicancias productivas y recomendaciones
Actualmente, muchas empresas programan la vacunación según el peso de los peces, su edad, la logística y la disponibilidad de ejemplares. El estudio, no obstante, propone agregar a la lista la variable de la temperatura del agua durante la inmunización, adaptando los programas de vacunación a la estación del año, temperatura regional, uso de boosters y tipo de vacuna empleada.
Los peces mantenidos a temperaturas moderadas durante la vacunación mostraron una mayor tasa de supervivencia y una eliminación más eficiente del ISAv después de la infección, lo que coincide con que las temperaturas moderadas (12-15°C) se asociaron con respuestas de anticuerpos más fuertes y mayor supervivencia tras el desafío.
A su vez, aunque la aplicación de un booster puede fortalecer la inmunidad en condiciones subóptimas, la eliminación viral completa sigue siendo difícil a bajas temperaturas. Los peces supervivientes de tratamientos más fríos (especialmente los grupos con refuerzo a 8°C) tuvieron valores detectables de ISAv en el riñón cefálico, mientras que la prevalencia viral fue menor en los peces vacunados a 12-15°C.
Los autores también recomiendan considerar la formulación de las vacunas a utilizar, incluidos aspectos como los requisitos específicos del antígeno, el tipo de formulación y las condiciones ambientales. Esto se debe a que, en condiciones frías, solo la vacuna V2 indujo respuestas significativas de anticuerpos contra ISAv, lo que subraya el papel crítico de la elección de la vacuna. No obstante, las diferencias observadas entre V1 y V2 no significan necesariamente que una vacuna sea superior a la otra en términos absolutos, sino que su desempeño estuvo determinado por la interacción entre su formulación, la temperatura de inmunización y el tipo de respuesta antiviral evaluada.
Debido a la constante presión sanitaria sobre la producción salmonicultora provocada por patógenos emergentes, mutaciones y adaptaciones de estos al medio y a las estrategias de control, la investigación sobre nuevas metodologías y la producción de conocimiento para el uso más eficiente de las ya existentes es fundamental. La comprensión de cómo la vacunación y su consecuente respuesta inmune se ve alterada según el contexto de los peces, como la temperatura del agua, exige replantearse el cómo se plantean y planean las estrategias de vacunación.
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