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El salmón del Atlántico frente a una nueva etapa de transformación productiva

Foto: Salmonexpert.

Salmonexpert Seminars reunió a la industria para discutir cómo la ciencia aplicada, los datos y la tecnología están redefiniendo la eficiencia, el bienestar animal y la competitividad del cultivo de esta especie en Chile.

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Con una alta convocatoria que superó las 200 personas, se desarrolló una nueva edición de Salmonexpert Seminars “Salmón del Atlántico: Innovación para un mar de oportunidades”, instancia que reunió a ejecutivos, investigadores, proveedores tecnológicos y representantes del sector público para analizar los principales desafíos productivos, sanitarios, tecnológicos y de sostenibilidad que enfrenta esta especie clave para la salmonicultura nacional. 

El encuentro, organizado por Salmonexpert contó con el auspicio de Cargill, Hendrix Genetics Chile, MNL Group, Imenco Aqua Chile, Phibro, Poseidón, STIM, Biomasa, Omnifish, Oxzo, Innovex y Qrill Aqua, además de la colaboración de Subpesca, Mowi Chile, Acuiestudios y DNB Bank, consolidándose como un espacio de diálogo técnico-estratégico donde se abordaron tendencias globales, innovación aplicada, eficiencia productiva y bienestar animal, con una mirada puesta en el largo plazo y en la necesidad de seguir fortaleciendo la competitividad y resiliencia del cultivo de salmón del Atlántico en Chile.

Genética

Desde la genética, Rodrigo Torrijo explicó que el corazón del negocio de Hendrix Genetics está en la maximización de la ganancia genética (delta G), la que depende de variables como la precisión de selección, la intensidad y la diversidad genética, además del intervalo generacional. En este contexto, subrayó el valor estratégico de la información proveniente de los clientes y de los denominados grupos centinela, señalando que “la R significa la precisión por la que yo puedo seleccionar, y eso tiene directa relación con la calidad de la información que yo le incorporo al sistema, con la información que nos provee el cliente y con las familias que enviamos a condiciones comerciales desde 2016 de manera ininterrumpida”. Asimismo, destacó que el salmón del Atlántico, con ciclos reproductivos de tres a cuatro años, obliga a una mirada de largo plazo, tanto para la empresa como para la industria en su conjunto.

Rodrigo Torrijo.

Al situar la discusión en un contexto global, Torrijo contextualizó el rol de la genética dentro de una industria en expansión, recordando que el salmón del Atlántico representa el 71% de la producción mundial de salmónidos, con una estimación de 3,1 millones de toneladas anuales, lideradas por Noruega y Chile. En el caso chileno, precisó que esta especie concentró el 68% de las cosechas del último año, con pesos promedio cercanos a los 5 kilos, lo que se explica por su flexibilidad productiva, su oferta estable durante todo el año y su madurez comercial. Desde una mirada histórica, recordó que desde los primeros programas genéticos en los años 70 se han logrado ganancias de crecimiento cercanas al 10% por generación, un desempeño muy superior al observado en otras especies de producción animal, consolidando al salmón del Atlántico como una proteína clave frente al crecimiento poblacional proyectado hacia 2050.

Al abordar los desafíos actuales, el gerente general de Hendrix Genetics Chile puso énfasis en la resistencia sanitaria y la adaptación a ambientes desafiantes, destacando el uso de selección genómica y el enfoque de genética por ambiente. Explicó que, gracias a estos programas, la cepa Landcatch —que representa más del 30% de la producción nacional— ha mostrado desempeños productivos destacados, con factores de conversión biológica promedio de 1,22 en regiones tradicionales y 1,19 en Magallanes, mortalidades cercanas al 9,5% en el norte y 4,2% en el extremo sur, y productividades que pueden alcanzar los 350 gramos por smolt. En sanidad, detalló avances concretos frente a SRS y BKD, indicando que “hemos observado individuos seleccionados que pasan de un promedio de 23 a 36 días a la muerte en desafíos controlados, lo que confirma que existe variabilidad y, por lo tanto, posibilidad real de selección genética”, reafirmando que la combinación de ciencia, datos objetivos y colaboración con los productores es clave para reducir costos, mejorar bienestar animal y sostener la competitividad del cultivo.

Inmunoterapia

Hernán Cortés.

En el ámbito de la sanidad en agua dulce, Hernán Cortés planteó un cambio de paradigma en el abordaje sanitario, enfatizando que la inmunoterapia no busca eliminar directamente a los patógenos, sino fortalecer la capacidad inmune del pez para controlar su impacto. “Yo soy de los que creen que no debemos matar a los patógenos, sino enfocarnos en cómo fortalecemos a nuestros animales, para que sea el mismo sistema inmune el que pueda bajar las cargas y controlar el efecto de los patógenos”, afirmó, destacando que factores como manejo, densidad y condiciones ambientales influyen directamente en la inmunocompetencia. En este contexto, subrayó que, en salmón del Atlántico en agua dulce, saprolegnia aparece como el principal problema sanitario, ya que induce una inflamación desregulada que compromete la respuesta inmune celular y facilita la aparición de infecciones secundarias bacterianas y virales.

Cortés profundizó en los mecanismos de evasión inmunológica de patógenos como Piscirickettsia salmonis, Flavobacterium y Renibacterium salmoninarum, explicando que estos bloquean la maduración fagosomal y logran sobrevivir dentro de las células inmunes. “Estas bacterias y algunos virus bloquean la unión entre el fagosoma y el lisosoma, lo que impide la degradación del patógeno y la correcta presentación de antígenos”, señaló, añadiendo que este fenómeno limita la eficacia de anticuerpos generados por vacunación. Frente a este desafío, presentó evidencia científica que demuestra cómo extractos de quillay altamente purificados en saponinas permiten restaurar este proceso intracelular, favoreciendo la fusión fagosoma-lisosoma y mejorando la activación de la respuesta inmune innata y adaptativa.

En cuanto a la aplicación práctica de estos desarrollos, el subgerente de I+D de Desert King destacó que las soluciones basadas en quillay ya han trascendido la fase experimental y cuentan con resultados en condiciones industriales, tanto frente a bacterias como virus. Detalló reducciones significativas de mortalidad frente a IPN y mejoras en marcadores inmunes en salmón del Atlántico y coho, incluso en ensayos comerciales con hasta nueve millones de peces. Además, recalcó que las saponinas del quillay chileno cuentan con respaldo internacional, siendo utilizadas en cinco vacunas humanas y más de 20 vacunas veterinarias, y protegidas por patentes en países como Noruega, Canadá, Estados Unidos y Chile. “Entregado vía oral, este extracto altamente purificado puede modular la respuesta inmune innata y adaptativa, mejorar la eficacia de vacunas y transformarse en una herramienta natural y complementaria para los programas de salud en salmones”, concluyó, destacando el valor estratégico del quillay como recurso biotecnológico nacional.

Nutrición

Rodrigo Solervicens.

En materia de nutrición, Rodrigo Solervicens enfatizó que la decisión sobre qué alimento utilizar en salmonicultura es estratégica, ya que impacta cerca del 50% del costo de producción y define directamente el desempeño productivo. “Cuando hablamos de alimento, estamos hablando de una decisión que va a tener un impacto en prácticamente el 50% del costo, puede definir el performance productivo y, por lo tanto, es una decisión clave”, afirmó, explicando que la elección nutricional debe equilibrar tres ejes: eficiencia biológica, eficiencia económica y sostenibilidad. En este sentido, subrayó que variables como ganancia de peso, conversión alimenticia, rendimiento de canal y condición sanitaria no pueden analizarse de forma aislada, sino integradas a una lógica de toma de decisiones más compleja.

Al profundizar en indicadores operacionales, Solervicens abordó el concepto de feed intake como uno de los más prácticos en terreno, destacando que el consumo efectivo de alimento está condicionado por múltiples factores, entre ellos el oxígeno disuelto. Citando estudios experimentales, explicó que “en condiciones de hipoxia hay una infinitamente menor cantidad de pellets que pasan del estómago al intestino, es decir, la actividad digestiva se regula en función de la disponibilidad de oxígeno, aunque intentemos entregar más alimento”. A partir de estos resultados, advirtió que bajo ciertos umbrales de saturación de oxígeno la digestión se detiene parcialmente, lo que obliga a ajustar las estrategias de alimentación para evitar pérdidas productivas y sanitarias.

Desde una mirada integradora, el Strategy, Marketing and Technology Director de Cargill Chile abordó la relación entre nutrición, economía y sostenibilidad mediante herramientas avanzadas de toma de decisiones, destacando que el 65% de la huella de carbono del salmón proviene de las materias primas del alimento, seguido por un 17% asociado a la conversión alimenticia y un 15% al desempeño productivo. En simulaciones productivas, mostró que aumentar 100 gramos el peso de cosecha o reducir 10% la mortalidad puede generar hasta US$260 mil adicionales de margen por centro, superando incluso el impacto de mejorar la conversión. “No podemos analizar el alimento de manera aislada; necesitamos matrices y modelos que conecten los nutrientes con lo que el pez requiere en cada momento”, concluyó, destacando que el futuro de la nutrición pasa por soluciones dinámicas, basadas en datos reales y calibradas a la línea base productiva de cada cliente.

Tecnología

Felipe Kauak.

En su presentación, Felipe Kauak planteó que la salmonicultura vive una transición desde el “arte de cultivar” hacia una ciencia del cultivo basada en precisión, datos y tecnología replicable, donde los proveedores tecnológicos cumplen un rol clave. “El cultivo de salmones es un arte, pero el problema del arte es que no se puede replicar; cuando usamos tecnología podemos entender qué es lo que ocurre y de esa manera poder replicarlo”, señaló, explicando que la producción acuícola enfrenta desafíos únicos al operar con millones de peces en un entorno tridimensional invisible. En este contexto, destacó que Imenco desarrolla soluciones tecnológicas para observación, medición y control de procesos productivos, permitiendo a los productores operar con mayor certeza y reducir riesgos en un escenario donde la acuicultura ya produce cerca de 140 millones de toneladas de proteína en apenas 40 a 50 años, frente a las 350 millones de toneladas de la ganadería.

Kauak profundizó en el concepto de Precision Fish Farming, explicando que este enfoque se basa en medir, interpretar, decidir y actuar de manera continua mediante tecnología. “La ciencia del cultivar consiste en poder medir, entender, controlar y, en base a eso, mejorar y replicar los procesos biológicos”, afirmó, detallando cómo Imenco ha acompañado la evolución desde la alimentación manual hacia sistemas centralizados automáticos, cámaras submarinas inteligentes, sensores ambientales y plataformas integradas. Estas soluciones permiten monitorear en tiempo real el comportamiento de los peces, la dispersión del pellet, el oxígeno, la temperatura y la profundidad, asegurando que “todo lo que se entrega en la jaula sea efectivamente consumido, reduciendo pérdidas y mejorando la eficiencia productiva y el bienestar animal”.

El gerente comercial de Imenco Aqua Chile abordó las nuevas tendencias en cultivo en mar, donde la tecnología cumple un rol central tanto en la engorda como en la mitigación ambiental. Explicó que la compañía presta servicios en monitoreo integrado, estimación de biomasa, sistemas de oxigenación, mitigación de microalgas y validación hidrodinámica de soluciones, además de participar en proyectos de alta complejidad. Como ejemplo, destacó el proyecto Ocean Farm de SalMar, iniciado en 2017 con la siembra de 1,5 millones de salmones, operado con más de 20 mil sensores y control remoto por apenas tres o cuatro personas. “Actualmente estos sistemas funcionan de manera autónoma en alta mar y ya van en su cuarto ciclo productivo”, afirmó, subrayando que la propuesta de Imenco apunta a integrar tecnología, eficiencia y sostenibilidad como ejes inseparables del futuro de la salmonicultura.

Bioresiliencia

Hugo Martínez.

Desde la mirada de la bioresiliencia, Hugo Martínez planteó que este enfoque se ha transformado en un factor decisivo para mejorar el desempeño productivo en salmonicultura, definiéndolo como “la capacidad que tienen los peces para resistir, adaptarse y recuperarse frente a los distintos desafíos del ciclo productivo”. Desde esa perspectiva, explicó que la aplicación de una estrategia bioresiliente permite reducir el costo ex jaula en torno a un 4%, equivalente a US$0,21 por kilo, mediante mejoras simultáneas en crecimiento, conversión y mortalidad. “Cuando uno hace las cosas bien, cuando hay planificación, es posible invertir en bienestar animal y obtener retornos muy importantes”, afirmó, destacando que estos ajustes pueden traducirse en hasta US$1,8 millones adicionales por ciclo productivo promedio.

En relación con los resultados más recientes, Martínez presentó evidencia concreta del impacto del producto Futermaqui XT, desarrollado por MNL Group a partir de maqui patagónico patentado en Chile y en la Unión Europea, subrayando su alto poder antioxidante. Según detalló, mientras antioxidantes tradicionales alcanzan valores cercanos a 170 micromoles de capacidad antioxidante, Futermaqui XT llega a 250 mil micromoles, siendo “aproximadamente 1.470 veces más potente”. En ensayos realizados durante 2025, explicó que tras 45 días de suplementación post tratamiento antibiótico, se observó una reparación significativa de las vellosidades intestinales, con mejoras en absorción de nutrientes y un aumento del potencial de crecimiento del 4%, lo que se tradujo en casi 300 gramos adicionales de peso final y 250 toneladas extra de biomasa, con un impacto en ventas superior a US$1,7 millones.

El Customer Satisfaction Manager de MNL Group destacó resultados en condiciones comerciales asociadas a resistencia al estrés y desafíos sanitarios. En un estudio con 90 días de suplementación, realizado durante un bloom de algas, se logró una reducción de mortalidad del 61% frente al control, junto con una respuesta inmune significativamente superior. En otro caso, pese a trabajar con peces de menor calidad inicial, se registró un 4% más de crecimiento, una reducción del 20% en la conversión alimenticia y una disminución de hasta 14,5% en mortalidad infecciosa, lo que proyectado a ciclo completo equivale a 360 toneladas adicionales de producción y más de US$2 millones en ingresos. “La bioresiliencia permite canalizar la energía del pez hacia el crecimiento, estabilizar tejidos y mejorar la salud integral, lo que impacta directamente en productividad, costos y calidad del producto final”, concluyó.

La nota del segundo bloque de Salmonexpert Seminars, será publicada mañana en nuestra web.