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Asia, salud y comercio digital: las tendencias que marcarán el mercado del salmón hacia 2026

El Norwegian Seafood Council proyecta hacia 2026 una demanda global sostenida de salmón, impulsada por Asia, especialmente China, cambios en los hábitos de consumo y un mayor peso de los canales digitales.

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Un análisis del Norwegian Seafood Council proyecta un escenario de alta demanda, cambios en los hábitos de consumo y un rol cada vez más relevante de Asia y los canales digitales, tendencias que ya comienzan a incidir en el negocio global del salmón y que abren desafíos y oportunidades para la salmonicultura chilena.

El mercado global de los productos del mar se encamina hacia 2026 en un contexto marcado por una demanda sostenida, una oferta más ajustada y consumidores cada vez más exigentes en términos de salud, calidad y trazabilidad. Así lo plantea el Norwegian Seafood Council en su más reciente análisis de tendencias, donde identifica los principales factores que influirán en el desempeño del sector en los próximos años.

Uno de los ejes centrales del informe es el posicionamiento del salmón como una proteína estratégica dentro de las dietas modernas. En un escenario donde el bienestar y la longevidad ganan terreno en las decisiones de consumo, los productos del mar destacan por su aporte nutricional, especialmente en proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3. Esta tendencia refuerza el atractivo del salmón frente a alternativas procesadas o suplementos alimenticios.

Asia como motor de crecimiento

El análisis pone especial énfasis en Asia como el principal impulsor del crecimiento de la demanda global. China, en particular, aparece como un mercado clave, con un aumento sostenido en el consumo de salmón y un fuerte dinamismo en el valor de las importaciones. De acuerdo con las proyecciones del organismo noruego, el país asiático podría consolidarse en 2026 como uno de los principales destinos del salmón a nivel mundial.

Este crecimiento no solo está vinculado al aumento del poder adquisitivo de la clase media, sino también a un cambio estructural en los canales de venta. El comercio electrónico, el social commerce y las plataformas digitales están transformando la forma en que los consumidores acceden a los productos del mar, desplazando parte del consumo tradicional en restaurantes hacia el hogar.

El informe destaca que la digitalización será un factor determinante en la competitividad de las empresas del sector. El uso de datos, inteligencia artificial y análisis de mercado permitirá entender mejor el comportamiento del consumidor, optimizar cadenas de suministro y adaptar la oferta a mercados cada vez más segmentados.

En mercados como Corea del Sur y China, el rol de las redes sociales, los formatos de transmisión en vivo y la influencia cultural en torno a la alimentación están redefiniendo la manera en que se comunica y se vende el salmón. Para los productores y exportadores, esto implica no solo vender un producto, sino también construir relato, confianza y diferenciación.

Oferta ajustada y presión en precios

Otro de los puntos clave del análisis es la evolución de la oferta global. Mientras el salmón muestra un crecimiento moderado, el pescado blanco enfrenta restricciones importantes debido a cuotas históricamente bajas, lo que podría generar presión adicional sobre la demanda de especies cultivadas.

En este escenario, el precio seguirá siendo un factor relevante, especialmente en un contexto económico global más desafiante. Sin embargo, el informe advierte que, aun con consumidores más sensibles al precio, la sustentabilidad y la credibilidad de las prácticas productivas seguirán siendo elementos diferenciadores.

Las tendencias identificadas por el Norwegian Seafood Council refuerzan la necesidad de que la industria chilena del salmón continúe avanzando en innovación, eficiencia productiva y adaptación a mercados internacionales cada vez más complejos. El fortalecimiento de la trazabilidad, el desarrollo de estrategias comerciales digitales y la lectura temprana de los cambios en Asia aparecen como factores clave para mantener la competitividad.

De cara a 2026, el escenario global sugiere que la demanda será el principal motor del mercado. Para Chile, uno de los mayores productores de salmón a nivel mundial, el desafío estará en capturar esas oportunidades en un contexto de mayores exigencias, mercados más dinámicos y consumidores que buscan algo más que volumen: calidad, información y confianza.