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Formación y adaptación del talento ganan terreno ante cambios en las industrias del sur

Foto: Salmonexpert.

La salmonicultura y otros sectores productivos enfrentan nuevas demandas de capital humano, impulsando la actualización de competencias, y una mayor vinculación entre empresas e instituciones formativas.

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El desarrollo del talento y su capacidad para responder a las transformaciones de los sectores productivos del sur de Chile fueron el eje del desayuno ejecutivo “Talento y productividad para la economía del sur”, organizado por AIEP Empresas el pasado jueves 13 de agosto en Puerto Montt. La instancia reunió a representantes del mundo empresarial, público y académico para abordar las brechas de capital humano, la vinculación entre formación y empleo y las competencias que serán necesarias ante una economía cada vez más marcada por la tecnología, la innovación y los cambios en los procesos productivos.

“El próximo salto ya está pasando, está ocurriendo”, sostuvo Felipe Díaz, director territorial de SalmonChile, al referirse a los cambios que ya está experimentando la salmonicultura y a las nuevas capacidades que demanda este proceso. El ejecutivo explicó que la incorporación de salas de alimentación remota, sistemas de monitoreo, embarcaciones especializadas y procesos logísticos más sofisticados ha ampliado el abanico de perfiles requeridos por la actividad, abriendo oportunidades para profesionales y técnicos de distintas especialidades.

Dentro de ese escenario, Díaz identificó las competencias transversales como una de las brechas que todavía deben abordarse desde la formación. A su juicio, los conocimientos técnicos necesitan complementarse con capacidades para desenvolverse en equipos cada vez más especializados y colaborativos. “Faltan ciertos temas de desarrollo que son un gran desafío, por ejemplo, habilidades blandas, cómo comunicar y cómo trabajar los conflictos entre personas”, precisó, destacando además el valor de las prácticas para acercar tempranamente a los estudiantes al funcionamiento real de las empresas.

La actualización permanente también fue planteada como una condición necesaria para enfrentar la velocidad de los cambios tecnológicos. El representante de SalmonChile recalcó que este proceso no involucra únicamente a quienes ingresan por primera vez al mercado laboral, sino también a trabajadores con experiencia que deben incorporar nuevas herramientas y conocimientos. “Tanto los jóvenes como los adultos que ya llevan un tiempo en la industria se van actualizando para seguir”, indicó Díaz, vinculando este desafío con la creciente incorporación de tecnología, automatización e inteligencia artificial en los procesos productivos.

Felipe Díaz.
Clery Neyra.
Panel de conversación.

Desde una mirada más amplia sobre el mercado laboral, Clery Neyra, vicerrectora de Transformación y Nuevas Soluciones de AIEP, introdujo el concepto de “empleabilidad adaptativa” para describir la capacidad de las personas y organizaciones de responder a transformaciones cada vez más frecuentes. Según los antecedentes expuestos, uno de cada tres trabajadores experimentó 15 cambios relevantes en su empleo durante el último año, relacionados con reestructuraciones, nuevas herramientas y procesos, mientras solo un 27% considera que su organización está gestionando adecuadamente estas modificaciones. “El mundo del trabajo que viene es mucho más complejo. Tenemos la transformación con la inteligencia artificial y, por tanto, urgencia de nuevas habilidades”.

Neyra añadió que estas transformaciones ya están tensionando las estrategias de capital humano. El 70% de los líderes de Recursos Humanos, detalló, reconoce que las disrupciones del mercado amenazan su estrategia de talento, mientras que el 92% ya utiliza inteligencia artificial, aunque solo un 18% declara haber obtenido un impacto verdaderamente transformador a partir de ella. Frente a esas cifras, la ejecutiva fue categórica: “La crisis de habilidades es real”, señalando además que hacia 2030 cerca de la mitad de las posiciones laborales experimentará modificaciones.

Para responder a este escenario, la vicerrectora propuso avanzar desde una empleabilidad estática hacia una adaptativa, apoyada en certificación de competencias, aprendizaje continuo y procesos de reskilling. “El reskilling es igual a sostenibilidad organizacional. Es lo que permite que su organización siga manteniéndose”, manifestó Neyra. Bajo esta perspectiva, planteó que incorporar nuevas tecnologías por sí solo no garantiza mejores resultados, ya que su aprovechamiento dependerá también de la capacidad de las organizaciones para acompañar el desarrollo de las personas y mantener actualizadas sus competencias.

Brechas productivas

Durante el panel de conversación, la discusión se trasladó hacia las necesidades concretas que enfrentan los sectores productivos en materia de capital humano. En ese marco, Felipe Díaz puso el acento en la coordinación permanente entre empresas y entidades formativas. Explicó que SalmonChile cuenta con una mesa donde participan gerentes de Personas y mantiene vínculos con centros de formación técnica, liceos y universidades para identificar brechas y desarrollar iniciativas en conjunto. “Mientras más estemos juntos, podemos ir adaptándonos”, expresó el director territorial del gremio, destacando también la participación de ejecutivos y trabajadores en instancias formativas como una manera de acercar a los estudiantes a la realidad de la industria.

Una visión complementaria entregó Manuel Bagnara, gerente general de Armasur, quien situó el trabajo en equipo como una de las competencias esenciales para los próximos años. “En la construcción de un barco intervienen distintas especialidades, pero todas deben trabajar coordinadamente para alcanzar un propósito común”, explicó. Esa misma lógica, agregó, se extiende a navieras y puertos, donde la operación depende de la articulación entre diferentes funciones y capacidades, haciendo que la colaboración resulte tan relevante como las destrezas técnicas individuales.

Otro de los aspectos abordados por Díaz fue la retención del talento y la necesidad de compartir aprendizajes entre compañías con realidades diferentes. El ejecutivo señaló que la conversación permanente entre las empresas permite detectar necesidades y transformar esas brechas en iniciativas concretas. Como ejemplo, mencionó el trabajo colaborativo que se está desarrollando para avanzar en una academia vinculada al buceo acuícola, iniciativa que busca responder a requerimientos específicos de capacitación dentro del sector. “Vamos generando acciones concretas para resolver todos esos temas, pero en una vinculación permanente”.

Bagnara también advirtió que el sector marítimo enfrenta carencias inmediatas de personal técnico especializado, particularmente en áreas vinculadas a los astilleros. “Necesitamos soldadores certificados y personal técnico preparado para responder a los requerimientos específicos de la construcción naval”, recalcó el gerente general de Armasur. A su juicio, existe una brecha entre algunas discusiones sobre formación avanzada y las necesidades concretas que actualmente presenta la actividad, por lo que planteó la importancia de formar perfiles pertinentes y complementar las competencias técnicas con capacidades de gestión, planificación y trabajo colaborativo.