"El Niño" podría ser intenso, pero la industria del salmón llega mejor preparada que en 2016
Especialistas coincidieron en que el monitoreo, la planificación y la coordinación serán determinantes para reducir la vulnerabilidad de la salmonicultura frente al fenómeno climático.
La industria salmonicultora dio ayer un paso más en su preparación frente al eventual fenómeno de El Niño 2026/2027 con la realización del seminario organizado por Aquabench en Puerto Varas, instancia que reunió a representantes de empresas productoras, proveedores tecnológicos, autoridades, gremios y especialistas para analizar los principales desafíos que plantea este escenario climático. Más allá de las proyecciones, la jornada dejó en evidencia cuánto ha evolucionado la capacidad de anticipación de la industria durante la última década, situando la prevención, el monitoreo y la coordinación como ejes fundamentales para enfrentar un escenario climático que mantiene en alerta a la salmonicultura.
Precisamente, uno de los principales temas abordados fue determinar en qué medida el escenario proyectado para 2026/2027 se asemeja al registrado hace una década y cuáles son las diferencias que permitirían enfrentar un eventual episodio con mejores herramientas. En ese contexto, los expositores coincidieron en que, si bien los modelos climáticos anticipan un fenómeno de gran intensidad, actualmente la salmonicultura dispone de una mayor capacidad para monitorear variables ambientales, gestionar riesgos y adoptar decisiones preventivas antes de que las contingencias alcancen niveles críticos.
La primera exposición estuvo a cargo del gerente general de Aquabench, Joel Leal, quien presentó las proyecciones de biomasa para la temporada primavera-verano 2026/2027. Basándose en información proveniente de SalmoBench —plataforma que recopila datos productivos y sanitarios aportados mensualmente por la totalidad de las compañías salmonicultoras del país—, el ejecutivo explicó que la distribución proyectada de biomasa no replicaría las altas concentraciones registradas durante la crisis de 2016, escenario que contribuiría a disminuir el riesgo para la industria frente a un eventual fenómeno de El Niño. “La situación de la biomasa será distinta a la observada en 2016, lo que constituye una señal positiva para la industria”.
Leal recordó que, durante la contingencia de hace una década, las mayores mortalidades coincidieron con las zonas donde también se concentraba una elevada biomasa, situación que, según las proyecciones actuales, no debiera repetirse. Muchos centros habrán iniciado sus cosechas o estarán próximos a finalizar sus ciclos productivos hacia fines de año, lo que permitiría enfrentar el período de mayor riesgo con una distribución más equilibrada de peces. No obstante, llamó a interpretar estas proyecciones con cautela, advirtiendo que “nadie puede asegurar si el fenómeno finalmente se manifestará con la intensidad esperada”, aunque enfatizó que contar con este tipo de información permite a la industria planificar con mayor anticipación y adoptar decisiones oportunas.
Aunque las proyecciones de biomasa entregan una señal más favorable que la observada hace una década, los especialistas coincidieron en que ello no elimina la necesidad de mantener un alto nivel de vigilancia frente a la evolución de las condiciones ambientales. Precisamente esa fue la mirada que abordó el académico y director del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral de Chile, Dr. José Garcés, quien centró su presentación en determinar si el escenario proyectado para 2026/2027 reúne los factores oceanográficos y meteorológicos que favorecieron la ocurrencia de floraciones algales nocivas durante la crisis de 2016. “Nuestro objetivo es anticipar si el escenario 2026-2027 reúne las mismas condiciones oceanográficas y meteorológicas que dieron origen al evento de 2016”.
A partir de modelos climáticos internacionales y de los registros más recientes del océano Pacífico, el investigador sostuvo que existe una alta probabilidad de enfrentar un evento de El Niño de gran intensidad durante el próximo verano austral. Según indicó, las principales anomalías se concentrarían entre noviembre de 2026 y enero de 2027, período en que también se proyectan menores precipitaciones para el sur de Chile, temperaturas más elevadas y condiciones favorables para el desarrollo de floraciones algales nocivas. En ese sentido, precisó que “el consenso de los modelos indica un El Niño fuerte o muy fuerte, con una probabilidad cercana al 97%, que se extendería hasta el verano de 2027”, escenario que obligará a la industria a prepararse para uno de los períodos de mayor exigencia ambiental desde la crisis de 2016.
Pese a ese escenario, Garcés subrayó que la principal diferencia respecto de 2016 radica en la capacidad actual para anticipar los cambios ambientales y actuar preventivamente. En esa línea, destacó la importancia de reforzar el seguimiento de indicadores que permitan detectar oportunamente condiciones de riesgo. “Hoy es relativamente sencillo monitorear la presión atmosférica y complementar ese seguimiento con mediciones locales de salinidad y temperatura de la columna de agua”, señaló, enfatizando que disponer de esa información permitirá fortalecer la capacidad de respuesta de la salmonicultura frente a un fenómeno climático que aún mantiene importantes niveles de incertidumbre.
Aprendizajes operacionales
Más allá de las proyecciones climáticas, el seminario también permitió conocer cómo las empresas productoras han transformado los aprendizajes surgidos tras la crisis de 2016 en nuevas estrategias de monitoreo, prevención y respuesta frente a floraciones algales nocivas. Aunque cada compañía ha desarrollado herramientas y protocolos propios, las presentaciones coincidieron en un diagnóstico común: la anticipación, el uso de información en tiempo real y la toma oportuna de decisiones se han convertido en pilares para enfrentar un escenario de mayor incertidumbre ambiental.
Para William Toro, coordinador de Gestión Ambiental y Emisiones de Cermaq Chile, uno de los principales cambios que impulsó la crisis de 2016 fue abandonar un enfoque reactivo para avanzar hacia una gestión preventiva de este tipo de contingencias. En esa línea, explicó que la compañía fortaleció sus sistemas de monitoreo, desarrolló protocolos de respuesta y reforzó la capacitación de sus equipos para identificar tempranamente condiciones de riesgo. “Las floraciones algales nocivas dejaron de ser un evento excepcional para convertirse en parte de nuestra realidad operacional. Frente a esa realidad, elegimos un camino: anticiparnos en vez de reaccionar”.
Toro agregó que esa evolución también ha permitido consolidar una cultura organizacional basada en la vigilancia permanente y la toma de decisiones sustentadas en información. Sin embargo, advirtió que ninguna herramienta resulta suficiente si no existe una adecuada coordinación entre las distintas áreas de la empresa y entre los actores del sector. “La comunicación ha sido esencial. Podemos contar con información y protocolos, pero si no existe coordinación y colaboración, es mucho más difícil responder de manera efectiva”, sostuvo, enfatizando que compartir información constituye uno de los principales aprendizajes que dejó la última gran crisis por floraciones algales.
La experiencia acumulada durante las distintas contingencias por floraciones algales nocivas también llevó a Multi X a perfeccionar sus sistemas de identificación y gestión del riesgo, según explicó el gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad, Francisco Lobos. El ejecutivo recordó que el evento de 2016 marcó un punto de inflexión para la industria al permitir comprender con mayor profundidad la interacción de distintos factores ambientales que favorecen estos episodios. “En 2016 teníamos experiencia, pero no entendíamos completamente lo que estaba ocurriendo. Hoy, al mirar hacia atrás, sabemos que fue la combinación de distintos fenómenos la que terminó generando la tormenta perfecta”.
De cara al verano 2026/2027, Lobos señaló que la compañía ya se encuentra implementando una planificación basada en la evaluación de riesgo de cada centro de cultivo, considerando la biomasa proyectada, las condiciones oceanográficas y el historial de floraciones algales de cada centro. “Nos estamos preparando desde el bloom de primavera hasta mayo del próximo año. Evaluamos el riesgo de cada centro considerando la biomasa, las condiciones oceanográficas y el historial de floraciones algales, para priorizar dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos”, indicó. Este trabajo se complementa con una estrecha coordinación con consultores, proveedores y otras empresas del sector, fortaleciendo la capacidad de anticipación frente a posibles contingencias.
La evolución de las herramientas de monitoreo también fue abordada por el gerente Técnico de Salmones Blumar, Esteban Ramírez, quien destacó cómo el conocimiento acumulado durante la última década ha permitido perfeccionar los sistemas de seguimiento ambiental y fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventos de floraciones algales nocivas. A su juicio, uno de los principales avances ha sido comprender que estas contingencias no responden a un único factor, sino a la interacción de múltiples variables ambientales que actualmente pueden observarse con mayor precisión. “Hoy todas las empresas estamos trabajando para mitigar el impacto de las floraciones algales nocivas y prevenir la mortalidad de los peces. Ese ha sido el gran cambio de estos últimos años”.
Ramírez explicó que el monitoreo permanente de parámetros oceanográficos, junto con la incorporación de plataformas de alerta y herramientas de apoyo, ha permitido identificar con mayor anticipación las ventanas de riesgo y adoptar medidas de mitigación antes de que las condiciones alcancen niveles críticos. Como ejemplo, recordó un episodio registrado durante la temporada pasada, cuando la detección temprana posibilitó acelerar cosechas, trasladar peces y activar distintas acciones operacionales, logrando resguardar cerca del 75% de la biomasa expuesta. “Nos dimos cuenta de que existe una ventana de tiempo para actuar. Con buen monitoreo, información oportuna y decisiones rápidas es posible implementar medidas que permitan proteger una parte importante de la biomasa”.
Las primeras exposiciones del seminario coincidieron en que, aunque la evolución del fenómeno de El Niño dependerá de factores climáticos imposibles de controlar, la industria llega mejor preparada que hace una década gracias a los avances en monitoreo, planificación y gestión del riesgo. Durante la segunda parte de la jornada, especialistas profundizaron en sistemas de monitoreo, métodos de mitigación, capacidad de proceso y los desafíos asociados a los planes de contingencia y la gobernanza frente a episodios de crisis, contenidos que serán abordados mañana en una publicación de Salmonexpert.