Columna de Opinión
Del residuo acuícola al residuo marino: la brecha que falta cerrar
*Columna de opinión para Salmonexpert de Rodrigo González, subgerente de Servicios Industriales Zona Sur Austral de Ecológica.
Hace unas semanas, Sernapesca fiscalizó la playa Detif, en Chiloé, tras una denuncia por la presencia de boyas, tuberías, cabos y maxisacos asociados a la actividad acuícola. Los residuos fueron retirados y la autoridad cerró las fiscalizaciones sin constatar incumplimientos. El problema inmediato se resolvió, pero el episodio deja una pregunta incómoda: ¿por qué el sistema se activa cuando el residuo ya llegó a la costa?
La pregunta cobra especial relevancia después de que Contraloría detectara retrasos y falta de coordinación en la Estrategia Nacional para la Gestión de Residuos Marinos y Microplásticos. Su auditoría advirtió falencias en prevención, recolección, valorización y disposición, además de escasos avances para determinar qué productos de la pesca y la acuicultura podrían incorporarse a la Ley REP.
El punto no es quién limpia una playa. Es qué ocurre antes. Cuando una boya, un cabo o una tubería termina en el borde costero, ese material ya salió del circuito en que debió mantenerse controlado. Y si además no es posible determinar con claridad su origen, surge un segundo problema: ¿quién debía seguirle la pista y hacerse cargo de él al terminar su vida útil?
En la acuicultura, esa pregunta es especialmente compleja. En la operación intervienen productores, proveedores, contratistas, operadores logísticos y gestores de residuos. Precisamente por eso, la trazabilidad no puede depender solo de buenas prácticas individuales. Se necesitan mecanismos que permitan identificar los materiales, registrar su uso y retiro y definir quién responde por ellos en cada etapa.
El caso de Detif muestra que existe una capacidad de reacción: denuncia, fiscalización, retiro y limpieza. Pero una política eficaz de residuos marinos no puede medirse únicamente por lo que ocurre después de que el problema se hace visible. Si conocemos el residuo recién cuando aparece en una playa, llegamos tarde.
Ahí está la brecha que todavía necesitamos cerrar. No se trata de fiscalizar más rápido ni de limpiar mejor, sino de construir una cadena en la que los materiales no desaparezcan del radar una vez que entran en operación.
Detif terminó con una playa limpia. Ese resultado importa. Pero el verdadero avance será que episodios como éste sean cada vez menos necesarios de resolver, porque fuimos capaces de seguir los materiales antes de perderles la pista.