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FDA redefine “saludable” y fortalece trazabilidad con impacto directo en el salmón chileno

Foto: Salmonexpert.

La agencia estadounidense expuso en AquaSur cambios regulatorios que no sólo elevan exigencias sanitarias, sino que también abren una ventana estratégica, para reposicionar el salmón chileno en EE.UU.

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La segunda jornada de AquaSur 2026 fue escenario de una señal regulatoria clave para la industria salmonicultora, con la participación de la FDA en el panel “Regulaciones emergentes de la FDA con impacto en la industria acuícola”, donde se abordaron cambios que inciden directamente en el posicionamiento sanitario y comercial del salmón chileno en Estados Unidos. En este contexto, las presentaciones evidenciaron no solo el fortalecimiento de los estándares de inocuidad, sino también una oportunidad estratégica para reposicionar al salmón como un alimento saludable en uno de sus principales mercados de destino.

En primer lugar, Gonzalo Ibáñez, analista regulatorio internacional de la oficina de la FDA para América Latina, expuso la charla “Uso del término saludable en el etiquetado de alimentos”, donde contextualizó la actualización normativa en función de los desafíos de salud pública en Estados Unidos. En ese sentido, advirtió que “6 de cada 10 estadounidenses tienen al menos una enfermedad crónica y 4 de cada 10 tienen dos o más”, lo que refleja un escenario crítico que ha impulsado a la autoridad a redefinir los criterios nutricionales que orientan el consumo.

Asimismo, el profesional detalló cómo la evolución del etiquetado nutricional ha sido clave para guiar decisiones alimentarias, destacando que “la FDA regula el 80% de los alimentos que se consumen en Estados Unidos” y que el etiquetado cumple un rol fundamental en educar al consumidor. De hecho, enfatizó que uno de los principales problemas detectados en exportaciones hacia ese país ha sido el mal etiquetado, lo que refuerza la necesidad de comprender en profundidad estas normativas por parte de la industria salmonicultora.

En esa línea, Ibáñez explicó los cambios introducidos en la etiqueta nutricional a partir de los avances de la ciencia, subrayando que hoy el foco está en la calidad de los nutrientes más que en su cantidad. “Más importante es saber la calidad de la grasa que la cantidad de grasa que se consume”, señaló, destacando que el salmón se posiciona favorablemente en este nuevo enfoque debido a su perfil nutricional, particularmente por su aporte en ácidos grasos insaturados, proteínas y micronutrientes esenciales.

Gonzalo Ibáñez.
Cristopher Waldrop.

Por otro lado, el expositor profundizó en la evolución del concepto de “saludable”, recordando que la definición de 1994 excluía injustamente alimentos como el salmón debido a una interpretación errónea de las grasas. “Nuestros queridos salmones estaban fuera de ser considerados saludables”, indicó, explicando que se trataba de una normativa obsoleta que no distinguía entre grasas saturadas e insaturadas, lo que generaba distorsiones relevantes en la clasificación de alimentos.

Sin embargo, el punto más relevante de su presentación estuvo en la actualización reciente de la FDA, donde el salmón es finalmente reconocido dentro de los alimentos saludables. “El salmón está excluido de ciertas restricciones porque su perfil lipídico es extraordinariamente favorable”, afirmó, agregando además que “los productores y comercializadores de salmón ya pueden colocar ‘saludable’ en la cara visible del producto”, lo que abre una oportunidad concreta para fortalecer su posicionamiento en el mercado estadounidense.

Trazabilidad clave

Por su parte, Cristopher Waldrop, científico senior en Salud de la FDA, presentó la charla “Trazabilidad: Aspecto clave en los alimentos saludables”, donde abordó la nueva regla de trazabilidad de alimentos impulsada por la agencia. En este contexto, explicó que “es una normativa nueva que será de mucho interés para la industria del salmón en Chile”, dado que establece exigencias que abarcan toda la cadena productiva, desde centros de cultivo hasta el retail en Estados Unidos.

En detalle, Waldrop señaló que esta regulación introduce requisitos adicionales de registro para todos los actores que manipulan alimentos incluidos en la lista de trazabilidad, indicando que su objetivo principal es sanitario. “Queremos poder retirar rápidamente los alimentos contaminados que están enfermando a las personas”, afirmó, subrayando que la norma busca mejorar la capacidad de respuesta ante brotes de enfermedades transmitidas por alimentos.

Además, explicó que la base del sistema se sustenta en los llamados eventos críticos de seguimiento (CTE) y los elementos clave de información (KDE), los cuales permiten estandarizar la trazabilidad a lo largo de la cadena. “Este enfoque permite que todos sepan qué registros deben tener preparados”, indicó, destacando que esto facilitará las investigaciones y reducirá los tiempos de respuesta frente a incidentes sanitarios.

En paralelo, el experto destacó la relevancia del código de lote de trazabilidad, herramienta que permite seguir el recorrido del producto en toda la cadena. “Una vez asignado, este código no cambia y se mantiene a lo largo de la cadena”, explicó, añadiendo que esto permite acotar investigaciones y evitar retiros masivos innecesarios que afecten a toda una categoría o región productiva.

Finalmente, Waldrop enfatizó que la normativa entrega flexibilidad en la forma de implementar los registros, pero exige disponibilidad oportuna de la información. “Los registros deben ser proporcionados a la FDA dentro de 24 horas si son solicitados”, señaló, agregando que la fecha de cumplimiento fue extendida a julio de 2028, lo que otorga mayor plazo para que la industria salmonicultora adapte sus sistemas y procesos a estas nuevas exigencias regulatorias.