Columna de Opinión
AquaSur como muestra de la competitividad de la salmonicultura chilena
"La pregunta ya no es si Chile produce buen salmón. La pregunta, la única que importa, es si está haciendo lo suficiente para que el mundo lo siga eligiendo", afirmó Pablo Barahona del Consejo del Salmón.
*Columna de opinión para Salmonexpert de Pablo Barahona, director de Comercio Internacional en el Consejo del Salmón.
AquaSur no fue sólo una feria. Fue probablemente, el mejor termómetro de cómo Chile proyecta la salmonicultura chilena al mundo, donde la competencia es global y las reglas del juego cambian más rápido que nunca.
Cada dos años, alternándose con Aqua Nor, AquaSur transforma al sur de Chile en un nodo estratégico de la acuicultura mundial. Pero reducirla a una vitrina tecnológica sería un error. Aquasur es, en esencia, una plataforma de posicionamiento internacional. Es un espacio donde se construye reputación, se proyecta confianza y, sobre todo, se influye en los estándares que terminarán definiendo el acceso a los mercados más exigentes. Por algo este año participaron embajadores, parte importante de una diplomacia comercial que trasciende no sólo a lo operativo, sino que consolida una agenda que genera confianza y nuevas oportunidades de colaboración.
Hoy, la competitividad dejó de jugarse exclusivamente en el agua. Se juega, con igual o mayor intensidad, en las relaciones internacionales. En ese contexto, la articulación con mercados clave como Estados Unidos, Brasil y Japón no responde a una lógica protocolar, sino a una estrategia sostenida de inserción global.
Con Estados Unidos, principal destino de las exportaciones chilenas de salmón, el trabajo desplegado va más allá de la promoción comercial. La interacción directa con la FDA (Food and Drug Administration) y las visitas de distintas delegaciones de este país a centros de cultivo apuntan a fortalecer nuestras capacidades y seguir proyectando a esta industria de manera estratégica y alineada con los desafíos globales que nos impulsan.
Esto además quedó reforzado con la participación del Embajador Brandon Judd en AquaSur y su visita a las plantas productoras, donde destacó la importancia de la salmonicultura para los ciudadanos estadounidenses. Sus palabras reflejan lo que esperan de Chile, un socio que entregue certezas y seguridades. Y en ello, por muchos años, se ha hecho un trabajo robusto y sostenido que debe continuar y afianzarse.
Brasil, en tanto, representa una frontera de crecimiento natural para la industria. Su cercanía geográfica no solo reduce costos logísticos; también abre una oportunidad para construir una relación de mayor integración comercial. La presencia de autoridades brasileñas en terreno permitió mostrar estándares, pero, más importante aún, entender las nuevas sensibilidades de un consumidor que exige calidad, pero también transparencia y cercanía.
Japón introduce una dimensión distinta: la reputación. Se trata de uno de los mercados más sofisticados del mundo, donde el precio rara vez es el factor decisivo. Las visitas a pisciculturas y el trabajo con su representación diplomática evidencian que atributos como consistencia, inocuidad y confiabilidad son los verdaderos diferenciadores. En ese nivel, competir es, ante todo, una cuestión de credibilidad.
Y luego está Noruega. Más que definirla únicamente desde la lógica de competencia, lo relevante es entender el rol que ambos países cumplen en una industria de alcance global. Chile y Noruega concentran una parte significativa de la producción mundial de salmón, y eso implica una responsabilidad compartida: avanzar en estándares, promover buenas prácticas y contribuir al desarrollo sostenible del sector.
Pero esa responsabilidad va de la mano con la competencia, aunque participemos en los mismos mercados, el desafío es común: producir alimentos de calidad, con altos estándares y de manera responsable frente a un mundo cada vez más exigente.
Lo que deja esta versión de Aquasur es una señal clara de que Chile sigue siendo un actor relevante en la acuicultura mundial, pero ese liderazgo no está asegurado por inercia. En el Consejo del Salmón creemos firmemente que esto se construye, y se defiende, todos los días, en múltiples frentes y bajo crecientes niveles de escrutinio.
En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, nuevas barreras no arancelarias y consumidores cada vez más informados, AquaSur deja de ser un evento sectorial para convertirse en una plataforma de política económica internacional. Un espacio donde se define, en tiempo real, la capacidad de un país para sostener su competitividad en mercados exigentes.
Porque, al final, la pregunta ya no es si Chile produce buen salmón.
La pregunta, la única que importa, es si está haciendo lo suficiente para que el mundo lo siga eligiendo.