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De la intensidad a la eficiencia: el nuevo modelo de dietas de alto desempeño en salmonicultura

Dr. Felipe Reveco (izq.) y Rayen Collipal (der.)

Las dietas nuevas de alto desempeño representan esta evolución, donde el foco deja de estar en cuánto se entrega, y pasa a estar en cómo se organiza ese aporte dentro de la dieta del salmón.

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La formulación de dietas para salmón está experimentando un cambio estructural: desde modelos intensivos basados en altos niveles de proteína y lípidos, hacia estrategias que priorizan la eficiencia metabólica y el equilibrio nutricional. Este enfoque busca optimizar el desempeño productivo sin aumentar la carga fisiológica del pez, manteniendo la calidad del producto final.

Nuevo enfoque y la arquitectura nutricional

En este contexto, el Dr. Felipe Reveco, fundador y asesor internacional IFarming Chile (PhD en Nutrición Animal de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida), que la gestación de estas dietas nuevas de alto desempeño está impulsada por una transición clara desde la intensidad nutricional hacia la eficiencia estructural del alimento.

“Las dietas nuevas de alto desempeño representan esta evolución, donde el foco deja de estar en cuánto se entrega y pasa a estar en cómo se organiza ese aporte dentro de la dieta. El resultado es una estrategia nutricional más liviana, más eficiente y mejor controlada, capaz de mantener su calidad funcional incluso con una menor carga nutricional total”, explicó el Dr. Reveco.

Para entender este cambio, Dr. Reveco señaló que es clave definir tres conceptos que interactúan dinámicamente en el pool lipídico. Primero, es la  carga lipídica,  que corresponde a la cantidad total de lípidos en la dieta (energía proveniente de la grasa); la densidad funcional , que es la proporción de ácidos grasos esenciales EPA y DHA dentro de ese pool lipídico, definiendo cuánta de esa grasa tiene un rol biológicamente relevante; y la presión lipídica , que es el inverso de la relación anterior (cuántos lípidos existen por unidad de EPA y DHA), lo que refleja el nivel de exigencia metabólica que impone el sistema lipídico al pez.

A diferencia de las estrategias tradicionales que incrementaban la carga total de energía mediante el aumento simultáneo de grasas, estas fórmulas reestructuran profundamente la matriz nutricional. Esto se logra mediante un aumento real en el nivel de proteína digestible y por ende de aminoácidos, en combinación con una disminución sistemática del nivel de lípidos en calibres superiores a mil. Al contraer el aporte calórico de las grasas y potenciar el bloque proteico, se mantiene bajo control la arquitectura del pool lipídico, asegurando que la proporción de EPA y DHA, la densidad funcional y la presión lipídica se conserven estables, evitando la dilución funcional y disminuyendo drásticamente la presión metabólica global del salmón.

Retención proteica y rendimiento de carcasa

Al equilibrio del sistema lipídico se suma la optimización del perfil aminoacídico. Rayen Collipal, investigadora y Product Manager de Investigación en Salmofood, agrega que el equilibrio entre proteína digestible y energía digestible (PD/ED) permite una mayor tasa de retención proteica y una capacidad superior en la conversión de proteína en tejido muscular.

Bajo este esquema de alto desempeño, estas estrategias nutricionales presentan una relación PD/ED consistentemente más alta en todos los calibres. “Esto se logra mediante un aumento real en el nivel de proteína digestible y por ende, de aminoácidos en combinación con una disminución del nivel dietario de lípidos. Al reducir la grasa, la energía digestible (ED) total de la dieta disminuye, mientras que la proteína digestible (PD) aumenta, elevando exponencialmente la relación PD/ED”, precisó el Dr. Reveco.

Asimismo, esta contención del contenido lipídico total evita que los excesos energéticos desvíen el metabolismo hacia la acumulación de grasa visceral inaprovechable. Al estar la matriz energética supeditada a una mayor concentración de aminoácidos esenciales y una menor presión calórica de las grasas, se favorece drásticamente la deposición proteica por sobre la adiposa, optimizando la composición corporal del pez y mejorando de forma directa el rendimiento de carcasa en la planta de proceso, según indicó Collipal.

“La optimización lipídica bajo este esquema no compromete los niveles de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA), particularmente EPA y DHA, cuya deposición en músculo está regulada por rutas metabólicas específicas que incorporan estos lípidos a los fosfolípidos de las membranas celulares”, añadió la experta.

Imagen referencial de alimento de salmones.

Resultados en terreno y calidad del filete

Al llevar estos cambios al comportamiento real en los centros de cultivo, los expertos coincidieron en que el objetivo no es maximizar una métrica aislada, sino transitar hacia un modelo que prioriza la eficiencia, estabilidad y predictibilidad.

    En condiciones ideales, el crecimiento es comparable al de las dietas tradicionales intensivas, pero logrado con menor carga lipídica absoluta. Sin embargo, en escenarios desafiantes (altas temperaturas, bajo oxígeno o presión sanitaria), este enfoque sostiene mejor el crecimiento al imponer una menor carga fisiológica sobre el pez. Al mismo tiempo, se espera una conversión de alimento más consistente y con menor variabilidad entre jaulas, ya que al reducir la grasa total, disminuye el efecto lipostático, lo que promueve una ingesta de alimento más estable en el tiempo. 

    A su vez, al mantenerse la densidad funcional lipídica, se reducen problemas vinculados al exceso de grasa como el ablandamiento del filete o la susceptibilidad a la oxidación. Esto aporta estabilidad al tejido, especialmente en etapas avanzadas del ciclo productivo.

El costo real: más allá del precio del alimento

Desde la perspectiva económica, evaluar estas dietas exige un análisis integral que va más allá del valor por tonelada de alimento, enfocándose en el costo por kilogramo de biomasa producida ajustado por eficiencia alimentaria (FCRb) y en el rendimiento en planta de proceso.

Al mantener la estructura del sistema lipídico, estas dietas generan un filete más estable y con menor riesgo de oxidación, siempre y cuando la dieta incluya ingredientes con frescura y estabilidad oxidativa adecuada y esté reforzada de forma balanceada con antioxidantes tanto naturales como sintéticos. En este contexto balanceado, es razonable esperar menos problemas como la melanosis y una calidad más consistente, lo que se traduce en mejores precios o menores castigos en el mercado"

Dr. Felipe Reveco

Por lo tanto, el balance económico global resulta equivalente o superior al de las estrategias tradicionales de alta energía. Como concluyó el Dr. Felipe Reveco: “Más que ser una dieta simplemente más costosa por tonelada, es una estrategia que hace mejor el trabajo completo. Te da más estabilidad, mejor uso del alimento, mejor rendimiento y un producto final más consistente. Y ahí es donde termina siendo más competitiva desde el punto de vista económico”

El desafío técnico de la formulación

La recalibración del sistema completo para sostener el desempeño productivo exige un nivel de precisión milimétrico. Reducir la carga lipídica sin generar pérdidas de crecimiento o empeorar el FCR requiere un control riguroso en la selección de materias primas, su calidad nutricional, frescura y estado oxidativo. Esto es especialmente desafiante en un escenario global donde la disponibilidad de ingredientes marinos, fuentes naturales de EPA y DHA, está cada vez más restringida.

Para suplir estas limitaciones y complementar los perfiles aminoacídicos, se abre espacio a proteínas alternativas como concentrados vegetales de baja antigenicidad, harinas de subproductos animales, insectos y fuentes unicelulares. Sin embargo, la incorporación de ingredientes vegetales o alternativos trae consigo desafíos en digestibilidad, factores antinutricionales and palatabilidad que pueden afectar el consumo voluntario.

Para resolverlo, la industria dispone hoy de herramientas como enzimas exógenas (fitasas, proteasas y carbohidrasas) que mejoran la digestibilidad real de los nutrientes sin elevar la carga nutricional total, además de aditivos funcionales (inmunonutrientes, emulsificantes y aminoácidos cristalinos). Todo esto, apoyado por modelos computacionales y sistemas basados en datos que permiten ajustar la relación PD/ED de forma dinámica según variables operacionales y ambientales como la temperatura, el oxígeno, la etapa productiva o la condición sanitaria. Sintetizado por el Dr. Reveco, “formular dietas más balanceadas es encontrar un punto fino donde mejoras eficiencia sin perder robustez”, apuntando a que el verdadero hito está en lograr consistencia en escenarios productivos reales.

El nuevo paradigma se alinea firmemente con las exigencias de la acuicultura moderna. “Contribuye directamente a la sostenibilidad al reducir la presión sobre ingredientes marinos de captura, y promueve el bienestar animal mediante dietas que minimizan factores antinutricionales y maximizan la biodisponibilidad de micronutrientes esenciales”, concluyó Rayén Collipal.