¿Puede la sangre predecir el futuro de un centro de salmón? La propuesta de WellFish para Chile
WellFish busca introducir en Chile una tecnología que transforma biomarcadores sanguíneos en modelos predictivos de salud y mortalidad en la industria salmonicultora.
A mediados de mayo, la empresa escocesa WellFish obtuvo los permisos para realizar análisis de sangre en el sector salmonicultor de Noruega. Su sistema de muestreo sanguíneo no letal promete transformar la información fisiológica de los peces en herramientas predictivas para apoyar la toma de decisiones sanitarias y productivas, un enfoque que ya despierta interés en Chile, donde la compañía proyecta desarrollar futuros pilotos.
Mark Braceland, PhD y Chief Technology Security Officer en Wellfish, explicó que "el verdadero cambio radica en cómo se utilizan esos datos. Nosotros vamos más allá del diagnóstico para entrar en el terreno de la predicción". Este sistema adquiere valor único al transformar los datos obtenidos en un conjunto de datos predictivo para entender respuestas fisiológicas a diferentes factores de estrés y evitar así pérdidas productivas, reduciendo incertidumbre y facilitando la toma de decisiones.
El análisis busca generar información prospectiva sobre salud y desempeño productivo, avalado por resultados de modelos de predicción de mortalidad ha demostrado una precisión del 85% en distintos países, ambientes y especies. Su desempeño es tan consistente porque los datos que alimentan el modelo provienen directamente de la población de peces sobre la que posteriormente realiza las predicciones.
Apuntando a Chile
La empresa Wellfish fue consultada sobre su potencial llegada a Chile como fuerte competidor en la industria acuícola. Al respecto, reconocieron la gran disposición de la industria chilena para implementar herramientas con resultados demostrables a nivel productivo. “Chile destaca como un mercado altamente atractivo porque combina escala productiva, complejidad biológica y un claro interés por soluciones que entreguen información predictiva”, señaló Mark B., enfatizando que la presión sanitaria persistente (SRS, Cáligus), la variabilidad ambiental y las diferencias regionales son significativas, por lo que comprender qué ocurre dentro del pez —y no solo a su alrededor— es fundamental.
Su potencial llegada a Chile se está gestando en base al desarrollo de relaciones estratégicas con productores, laboratorios y otros actores relevantes, agregando valor práctico a los servicios entregados como alianza, en lugar de operar de manera independiente. “Al trabajar con socios locales podemos asegurar que la tecnología se integre adecuadamente a los flujos de trabajo existentes y genere información útil y relevante para los productores”, añadió el representante de Wellfish, reconociendo el compromiso del país con compromiso con la salud de los peces y la sostenibilidad.
Más allá del ambiente y los patógenos
De acuerdo con los cambios de paradigma que han venido ocurriendo en la industria, donde clásicamente la gestión sanitaria de los peces se ha basado principalmente en dos pilares: el monitoreo ambiental y el monitoreo de patógenos. "Nuestra solución incorpora un tercer pilar: el propio pez", enfatizó Wellfish, complementando las prácticas existentes con la evaluación interna de este a través de biomarcadores de estrés. Así, a través de la integración de estos 3 componentes, los productores pueden tomar decisiones basadas en una visión mucho más completa y precisa de la salud de los peces.
Para WellFish, uno de los principales vacíos de los actuales sistemas de monitoreo es la falta de información directa sobre la condición fisiológica de los peces. Mientras variables ambientales y sanitarias permiten caracterizar el entorno productivo, los biomarcadores sanguíneos aportarían una lectura directa y repetible de la respuesta biológica de los animales, complementando la información tradicional utilizada para la toma de decisiones.
La información obtenida puede transformarse posteriormente en modelos predictivos de salud, bienestar, condición branquial y mortalidad. De esta manera, los datos dejan de cumplir únicamente una función diagnóstica para convertirse en herramientas de apoyo a la toma de decisiones productivas. “La verdadera innovación no está en la extracción de sangre en sí misma, sino en la capacidad de convertir esa información en indicadores predictivos”, sostuvo.
Principales contribuciones
Entre las aplicaciones potenciales destacan la evaluación de la calidad del smolt, el monitoreo de la respuesta a vacunaciones y la identificación temprana de peces vulnerables durante la transferencia al mar, etapas donde pequeñas diferencias fisiológicas pueden tener consecuencias productivas de largo plazo.
De acuerdo con la compañía, una de las principales ventajas de este sistema es la posibilidad de detectar cambios fisiológicos antes de que estos se traduzcan en problemas visibles. Esto permitiría a los productores evaluar con mayor precisión aspectos como la calidad del smolt, la adaptación a agua de mar o la respuesta frente a distintos factores de estrés, generando información útil para intervenir en momentos críticos del ciclo productivo.
A diferencia de los enfoques tradicionales, este tipo de monitoreo permitiría observar cómo evolucionan distintos indicadores sanguíneos a lo largo del tiempo, generando evidencia objetiva sobre el impacto de vacunas, tratamientos, cambios ambientales, dietas o manejos productivos. La posibilidad de realizar mediciones repetidas sobre un mismo pez abre la puerta a comprender con mayor precisión fenómenos agudos, subagudos y crónicos, reduciendo además las fuentes de variabilidad asociadas al muestreo entre individuos distintos.
"La ventaja de anticiparse"
El muestreo no letal permite avanzar hacia una toma de decisiones más basada en datos. La obtención temprana de información permite a los productores decidir con mayor precisión cuándo intervenir, adelantando o atrasando tratamientos, cuando realizar las cosechas y optimizar estas decisiones utilizando predicciones de salud y mortalidad derivadas de biomarcadores sanguíneos. “Con el tiempo, esperamos que este enfoque mejore el bienestar animal al reducir intervenciones innecesarias y permitir respuestas más tempranas y específicas”, añadieron desde Wellfish, favoreciendo una gestión más proactiva y predictiva a lo largo de todo el ciclo productivo.
Así, Mark Braceland sostiene que este tipo de avances permitiría optimizar el uso de fármacos y antibióticos al permitir la toma de decisiones sanitarias antes de que los eventos clínicos ocurran. “Tiene el potencial de reducir la dependencia de antibióticos, ya que los problemas pueden abordarse de forma más temprana y precisa”, relevó.
El sistema permitirá complementar otros análisis para la detección de cambios bioquímicos sutiles, cuando los peces comienzan a alejarse de su estado óptimo de salud, entregando alertas tempranas antes de que los problemas se reflejen en crecimiento, comportamiento o mortalidad. “La verdadera innovación radica en el tiempo”, sostuvo Mark.
¿Cuándo llegará a Chile?
Como se sostuvo anteriormente, el enfoque de Wellfish para ingresar a Chile se basa en asociaciones estratégicas: “El primer paso consiste en trabajar con un pequeño número de productores y socios estratégicos para desarrollar proyectos piloto enfocados en preguntas de alto valor, como la calidad del smolt y el desempeño durante las primeras etapas en agua de mar”, explicaron desde la empresa, “Estos pilotos nos permitirán calibrar nuestros modelos a las condiciones locales chilenas y garantizar que los resultados sean relevantes para la realidad productiva del país”.
Este modelo sería una réplica de lo que fue su entrada a Noruega, alineándose a los marcos normativos locales, pero con mayor énfasis en asociaciones locales e infraestructura existente, buscando demostrar su valor y comenzar a escalarse. “Sin embargo, dado que se trata de una metodología no letal que se integra a prácticas ya existentes, esperamos que pueda adaptarse adecuadamente una vez validada”, sostuvo el CTSO de Wellfish.
La capacidad de detectar cambios fisiológicos antes de que estos se traduzcan en pérdidas productivas es precisamente lo que WellFish espera validar en Chile durante sus futuros pilotos. Si los resultados replican lo observado en Noruega, la industria podría sumar una nueva fuente de información para anticipar riesgos sanitarios, optimizar intervenciones y avanzar hacia una gestión cada vez más predictiva de la salud de los peces.