Las energías limpias aumentan en la salmonicultura, pero… todavía falta por recorrer
Los proveedores de estas soluciones sostenibles, advierten que el volumen de proyectos aún es bajo, en relación con el universo de actores de este sector acuícola.
Mediante proyectos de GNL o solares, la industria salmonicultora está incrementando su apuesta por las energías limpias, sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer en este proceso de mayor sostenibilidad.
En ese sentido, desde Abastible comentan a Salmonexpert que la industria salmonicultura ha avanzado hacia una visión clara de producción sostenible, con foco en reducir emisiones y optimizar el uso de recursos críticos necesarios para la producción. Sin embargo, el principal desafío hoy está en llevar esa transición a escala operacional, asegurando eficiencia, trazabilidad y control en tiempo real.
En este contexto, indican, “el valor está en integrar soluciones que permitan gestionar de forma inteligente variables clave como energía, oxígeno y alimentación. La incorporación de analítica avanzada, inteligencia energética y sistemas de monitoreo continuo permitan mejorar la toma de decisiones, reducir pérdidas y aumentar la productividad. En Abastible, implementamos estas soluciones con nuestra filial experta en inteligencia energética, AbastibleTec”.
Desde Abastible, “vemos una oportunidad concreta de facilitar soluciones híbridas, donde el gas cumple un rol estratégico como respaldo energético confiable frente a fuentes renovables. Esto permite a nuestros clientes avanzar hacia operaciones más limpias sin comprometer continuidad operativa, que es un factor crítico en la industria”.
Esteban Rodríguez, gerente del Negocio de GNL y Biocombustibles de Lipigas, señala que uno de los avances más relevantes es que la industria está comenzando a incorporar soluciones sostenibles en distintas etapas de su operación. Esto se observa tanto en el uso de gas para procesos productivos como en la evolución de su logística, donde el paso desde camiones a GNL hacia el uso de gas renovable como el BioGNL en transporte de larga distancia muestra que ya existen alternativas viables para avanzar en reducción de emisiones dentro de la cadena salmonicultora nacional.
El principal desafío, dice el ejecutivo, “está en escalar este tipo de iniciativas. Para eso se requiere seguir fortaleciendo infraestructura, asegurar disponibilidad de combustible y consolidar alianzas entre generadores de carga, operadores logísticos y proveedores de energía. En ese camino, Lipigas está trabajando precisamente en robustecer las condiciones que hacen posible esta transición, a través del fortalecimiento de su corredor verde y de su red de estaciones de servicio de GNL y BioGNL para transporte pesado”.
“Ese corredor verde conecta Chile y Perú entre Lima y Puerto Montt y permite habilitar rutas de larga distancia con combustibles más limpios para el transporte de carga. Hoy, la red cuenta con estaciones en Antofagasta, Tabolango (Región de Valparaíso), Paine (Región Metropolitana), Linares (Región del Maule), Chillán Viejo (Región del Ñuble) y Puerto Montt (Región de Los Lagos), en Chile, además de Lima, Nazca y Arequipa, en Perú. A eso se suma la reciente inauguración de la planta de BioGNL en la Región del Ñuble, que entrega una fuente concreta de combustible renovable para este tipo de operaciones. El desafío, por tanto, no es solamente incorporar nuevas energías, sino hacerlo de una manera que sea competitiva, confiable y adaptable a la realidad de una industria tan exigente como la salmonicultura”, detalla Rodríguez.
Marco Wiederhold, Jefe Comercial Marine de Gasco, apunta que la industria valora cada vez más la innovación energética, ya que constituye un punto medular en la matriz de cada compañía salmonicultora: “contribuye directamente al cumplimiento de metas ambientales y a la sostenibilidad del sector en su conjunto. Hemos visto una apertura genuina a adoptar nuevas soluciones, lo que representa un avance significativo”.
No obstante, advierte Wiederhold, los desafíos siguen siendo relevantes. El principal tiene que ver con la escala: el volumen de proyectos implementados aún es bajo en relación con el universo de actores de la industria, “por lo que queda un camino importante por recorrer para que estas soluciones lleguen a la totalidad de los operadores del sector”.
Claudio Obreque , subgerente de Energía de Saesa Innova, expone que la industria acuícola ha avanzado de manera significativa en la incorporación de energías renovables, impulsada tanto por compromisos ambientales como por la necesidad de optimizar costos operacionales. Hoy existe una mayor apertura a integrar soluciones como generación fotovoltaica, sistemas híbridos y almacenamiento energético, lo que refleja una industria cada vez más consciente de su impacto y de las oportunidades que ofrece la transición energética.
Pero aún persisten desafíos importantes. Uno de los principales es la localización de los centros de cultivo, muchas veces en zonas remotas o de difícil acceso, lo que complejiza la implementación de infraestructura eléctrica y eleva los costos. A esto se suma, de acuerdo con Obreque, la necesidad de asegurar continuidad y calidad de suministro. En este contexto, tecnologías como los sistemas BESS juegan un rol clave, aunque requieren inversión y planificación. Otro desafío relevante es la integración de estas soluciones a procesos productivos que operan de manera continua, lo que exige diseños a medida y una mirada sistémica de la energía.