Duplicar la producción de salmón en Chile: ¿Es realmente factible?
Duplicar la producción de salmón en Chile debe considerar inevitablemente factores ambientales y de gobernanza territorial para ser sostenible en el tiempo afirman los expertos.
Los cambios ocurridos a nivel político y de mercado, acompañados por opiniones y comentarios de empresarios del rubro salmonicultor, han llevado a colocar la idea de que Chile tienetodas las condiciones para duplicar su producción de salmón sobre la mesa.
Actualmente, el pensar en aumentar la producción de salmón en Chile conlleva desafíos técnicos, normativos, ambientales, entre otros.
Para diciembre del 2025, Chile había producido cerca de 1.146.000 toneladas de salmón, por lo que pensar en duplicar ese número conlleva inevitablemente a repasar el contexto nacional entendiendo las oportunidades y desafíos.
Factibilidad del aumento de la producción
Desde un punto de vista técnico-productivo, uno de los principales factores que podrían permitir a Chile duplicar su producción de salmón en los próximos 5 a 10 años es el uso del espacio. En este sentido, la Dra. Doris Soto, phD e investigadora principal del Centro Incar, explicó que aumentar la disponibilidad de áreas donde se puedan instalar nuevas concesiones o incrementar la producción en concesiones existentes sería una de las maneras, pero asegurando que los riesgos ambientales, productivos, y climáticos se minimicen. “Sin embargo, no debería existir incremento de producción en áreas marinas protegidas u otras áreas cuyos objetos de protección y/o de uso sean incompatibles con la producción intensiva de salmónidos”, aclaró.
Nuevas tecnologías podrían viabilizar este crecimiento sin aumentar proporcionalmente los impactos ambientales. No obstante, la innovación y nuevas tecnologías requieren también de su proceso de evaluación. “La potencial reducción de impactos debe ser puesta a prueba y evaluada adecuadamente antes de ser implementada a escala productiva. Existen sin duda muchas iniciativas de innovación, pero aún es escasa la información sobre los efectos ambientales de las mismas en los ecosistemas Patagónicos”, comentó la Dra. Soto.
Dentro de ese contexto, la evaluación y monitoreo permanente es clave. Inspirados en el sistema de semáforo noruego para máxima biocarga, “el centro Incar se encuentra trabajando actualmente una propuesta de semáforo basado en una evaluación de riesgo multifactorial que apunta a no sobrepasar la capacidad de carga de cada zona. Ello debe sostenerse en monitoreos ambientales permanentes y validación a escala de ecosistema”, señaló la experta.
El sistema noruego, actualmente muy criticado, se rige bajo sólo un indicador que es la carga de cáligus en poblaciones silvestres, por lo que el sistema bajo desarrollo del Centro Incar propone una perspectiva más integral.
Producción y gobernanza
Desde el punto de vista socioambiental, el Dr. Alejandro Retamal, Académico e investigador del Ceder Universidad de los Lagos, la propuesta de duplicar la producción de la salmonicultura nacional intensificaría las tensiones estructurales presentes en la zona sur del país. Siendo estos territorios un punto de convergencia entre la industria, las comunidades y sus prácticas productivas, y objetivos de conservación, se producen conflictos distributivos sobre quién puede acceder a esos espacios y recursos. “El principal problema radica en la superposición de usos bajo un marco institucional fragmentado y carente de mecanismos efectivos de participación ciudadana, que tiende a priorizar actividades de alto rendimiento económico”.
“Debería existir un marco regulatorio que permita cierta flexibilidad en el uso del espacio para la producción, pero basado en los indicadores de salud y resiliencia del ecosistema"
Los impactos de una eventual duplicación de la producción no solamente ponen presión en el medio ambiente. Los impactos socioculturales también deben ser tomados en cuenta, ya que éstos son observables en el mediano y largo plazo. “Actualmente se observa una tendencia a la reconfiguración de economías locales hacia una mayor dependencia de la industria, lo que puede erosionar prácticas tradicionales”, argumentó el Dr. Retamal. Explicó también que, en algunos casos, la llegada de un nuevo actor a estos territorios – la empresa – “puede generar procesos de fragmentación social, aumento del costo de vida, presión sobre servicios básicos y cambios en las dinámicas comunitarias, polarizando el territorio y afectando el tejido social”.
El académico también comentó que el modelo de toma de decisiones actual no incluye una participación efectiva de la sociedad, el que suele ser consultivo, tardío y con escasa incidencia real. En sus palabras, “las decisiones se sustentan principalmente en criterios técnico-económicos, relegando las dimensiones sociales y territoriales a un segundo plano”. Un aumento significativo de la producción del salmón debe fortalecer entonces estos mecanismos de participación vinculante, donde la pregunta clave no sea cuánto crecer, sino cómo, dónde y bajo qué condiciones.
Perspectivas hacia el desarrollo
Un aumento de esta magnitud sin comprometer la sostenibilidad ni la sociedad debiese ir acompañado de un cambio del marco regulatorio y de los paradigmas de producción.
La Dra. Doris Soto apuntó a regulaciones más flexibles y contextualizadas a la realidad productiva y socioambiental local. “Debería existir un marco regulatorio que permita cierta flexibilidad en el uso del espacio para la producción, pero basado en los indicadores de salud y resiliencia del ecosistema. Ello requiere sistemas de monitoreo ambientales integrados, eficientes y que generen información oportuna y transparente para la toma de decisiones, aportando así a la licencia social del sector”.
Por su lado, el Dr. Alejando Retamal enfatiza en la necesidad de redefinir el modelo de desarrollo, considerando los tiempos de la naturaleza y principios de sustentabilidad fuerte, justicia territorial y gobernanza inclusiva. “Insistir en una lógica expansiva sin abordar estas dimensiones no sólo es ambientalmente riesgoso, sino también social y políticamente insostenible”.