Vacunas para salmones: informe técnico pone el foco en los desafíos regulatorios de Chile
Un documento técnico elaborado por el Centro Incar destaca el rol de la vacunación para reducir el uso de antibióticos, resaltando el éxito regulatorio de Noruega y el modelo de España.
Los científicos del Centro Incar Dr. Ruben Avendaño-Herrera y Dr. Renato Quiñones, y Leonardo Arancibia, Coordinador de Área Recursos Naturales, Ciencia y Tecnología en Biblioteca del Congreso Nacional, prepararon un escrito técnico publicado en Biblioteca del Congreso Nacional titulado “Las vacunas para peces: Análisis de la experiencia de Chile, Noruega y España”, en donde se analiza el papel de estos productos inmunológicos como una herramienta estratégica en la salmonicultura y su impacto en la reducción del uso de antibióticos.
Elaborado en base a una solicitud parlamentaria, el documento plantea que la introducción de estrategias de vacunación preventiva como hizo Noruega a principios de los años 90, logró una drástica reducción del consumo anual de antibióticos, cayendo desde 48 toneladas en 1987 a menos de 1.000–2.000 kg en 1997, lo que posiciona a la vacunación como un pilar de bioseguridad en ese país.
En el caso chileno, el estudio señala que la regulación está dividida entre el SAG y Sernapesca, quienes están encargados de verificar la calidad y fiscalizar el uso de las vacunas. No obstante, advierten los expertos, la alta dependencia de antibióticos en Chile “se atribuye a la limitada eficacia de las 25 vacunas vigentes contra el SRS), lo que evidencia desafíos técnicos y regulatorios que aún persisten.
El informe también examina el marco europeo en España, donde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) establece estrictos controles de calidad y autorización para estos productos biológicos, no obstante, el proceso de autorización de un nuevo producto es más rápido, con un plazo máximo de resolución de 210 días desde la presentación de una solicitud válida.
Recomendaciones
El reporte recoge y destaca las orientaciones de la OMSA sobre la aplicación de vacunas en peces, tal como se establece el Código Sanitario para los Animales Acuáticos. Estas normas recomiendan que los países implementen estrategias integrales que combinan vigilancia de enfermedades, bioseguridad, gestión del riesgo y uso responsable de vacunas para prevenir y controlar patologías que afectan a especies cultivadas.
Asimismo, la OMSA enfatiza la importancia de procedimientos documentados para el registro, producción y control de calidad de los productos biológicos vacunales, así como el fortalecimiento de capacidades técnicas nacionales para diseñar y aplicar programas efectivos de inmunización acuática.
Por otro lado, basado en la experiencia comparada Noruega, Chile y España, el informe sugiere que marcos normativos robustos pueden facilitar la adopción eficaz de vacunas como herramienta preventiva en acuicultura. En Noruega, por ejemplo, la vacunación está integrada como una medida de bioseguridad fundamental con mandato regulatorio, mientras que España utiliza un riguroso sistema de control y autorización de vacunas bajo normativa de la UE.
De la misma forma, se destaca que el elevado uso de antimicrobianos en la salmonicultura chilena “se atribuye a la limitada eficacia de las 25 vacunas vigentes contra el SRS, cuya protección resulta insuficiente para cubrir toda la fase marina del cultivo del salmón. Aunque las autovacunas o vacunas autógenas son una herramienta complementaria para combatir cepas locales, la demora en la revisión y resolución de las solicitudes desincentiva su uso, lo que favorece el uso de antimicrobianos para el control de infecciones bacterianas”, exponen los expertos.
Estas experiencias, según el informe, subrayan la necesidad de procesos regulatorios claros, tiempos de revisión razonables y sistemas eficientes de monitoreo de eficacia y seguridad de vacunas para reducir la dependencia de antibióticos y promover prácticas más sostenibles en la producción de peces de cultivo.
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