El delicado manejo de una valiosa carga
Por Karla Faúndez Leal
Una larga travesía es la que deben sortear los smolts desde que salen de las pisciculturas hasta su llegada al centro final, en el cual se efectuará su etapa de engorda y posterior cosecha. Es así como este traslado consta de una pormenorizada coordinación entre el productor, los transportistas terrestres y marítimos y los puertos de embarque, para que ningún detalle, como aspectos de bioseguridad, niveles de oxígeno, eliminación de CO2, entre otros, quede fuera. Todo se inicia cuando los camiones, previamente desinfectados, se dirigen a las pisciculturas donde se realizará el proceso de carga, el cual se ejecuta dependiendo de la estrategia de la compañía productora: con piletas de acercamiento de jaulas, o con bombas para extraer los peces y rellenar cada uno de los estanques del camión; proceso que muchas veces genera daños en el animal (descamación y estrés, por ejemplo), por lo en que esta primera etapa los encargados de las pisciculturas deben tener el mayor cuidado para evitar mortalidades a partir del bombeo, lo que se convierte en el primer punto crítico a tomar en cuenta en este proceso. Luego de esto, y de acuerdo con lo detallado por el gerente Zona Sur de Jorquera Transportes, Marcelo Alvial Jara, una vez que los peces ya están cargados en los estanques del camión, se genera registro electrónico de oxígeno, permitiendo tener al cierre del proceso la trazabilidad de oxígeno en el transporte terrestre, este sistema va monitoreando cada cinco segundos y se van sacando los parámetros de oxigenación por lo que, si hay alguna variación, los equipos encienden una alarma. “Dependiendo del tiempo empleado en el viaje, el conductor se detiene en la carretera sólo en puntos previamente definidos por la empresa, a objeto de de generar medición de oxígeno con equipos manuales, permitiendo tener la certeza del nivel de saturación en el medio acuático, contrastando posteriormente con sistema electrónico que indica a través de monitor en cabina de los camiones”, explicó Alvial. La idea es que los peces logren llegar sin ningún problema al muelle de carga donde lo esperan los wellboats o barcazas, encargados de llevar los smolts hasta sus respectivos centros de cultivo.
Bioseguridad Uno de los principales aspectos a tomar en cuenta para asegurar la óptima llegada de los peces hasta los centros, es la bioseguridad, la cual está presente en cada una de las etapas del traslado: desde la llegada del camión a la piscicultura, previamente desinfectado, pasando por el traspaso de los peces desde los camiones al wellboat o barcaza, hasta la descarga en el centro de cultivo final. En el caso del transporte terrestre, por ejemplo, en Jorquera Transporte una vez que llegan al sitio limpio de la planta que poseen, ubicada en el sector de Alto Bonito, camino a Pargua en Puerto Montt, a petición del cliente o a petición de ellos, se hace recambio de agua si es necesario, dependiendo del tiempo de permanencia de los peces en las ramplas, posteriormente se va al muelle y se realiza la descarga. “Además, todas las ramplas que hoy están trabajando tienen un sistema de eliminación de CO2, que permite tener una mejor condición sanitaria en el traslado, y evitar así que aumente el pH, o se acidifique el agua, y eso hace que los peces se trasladen en mejores condiciones”, manifestó Marcelo Alvial. Desde Patagonia Wellboat, explicaron que los muelles donde llega la carga están especializados, con áreas limpias aptas para recibir los peces y alimentos, entre otros, y muelles sucios para recibir redes y otros aparejos. “La operación comienza con la desinfección del muelle, supervisado por el cliente. Allí llegan los peces en buenas condiciones en los respectivos camiones. Nosotros chequeamos cada camión y cada estanque, previo a desembarcar los peces en el barco”, detalló el jefe técnico del servicio de transporte de peces de la compañía, Jaime Parra. El profesional detalló que hay normativas que cumplir antes de realizar el viaje por mar, “por ejemplo, en lo relacionado con limpieza y desinfección, donde existe una normativa que ordena realizar este procedimiento de desinfección antes y después de la operación; es por esto que los profesionales universitarios con los que trabajamos tienen que ir auditando todo el proceso. La normativa para higiene y limpieza está regulada por la resolución 2011”. Asimismo, durante la navegación, cumplen con la normativa del proceso de transporte de peces -Resolución 2010 y Resolución 2327- que dice que durante el proceso de transporte hay que tratar los afluentes y efluentes manteniendo una dosis mínima de 90 mJ/cm2 de luz ultravioleta (UV). “Y después que termina el proceso de navegación y de descarga de peces en el centro, volvemos nuevamente a desinfectar el barco”, especificó Parra. Respecto de este mismo tema, el gerente general de la empresa de wellboats Solvstrans, Víctor Vargas, explicó que, “previo a cada carga de smolt, el barco es lavado y desinfectado en todo lo que está sobre la línea flotante. Hay empresas que están certificadas por Sernapesca para realizar esto en su nombre, limpiando y desinfectando el casco por fuera, las bodegas, entre otros; limpian y desinfectan, proceso que se demora de dos a tres horas, lo cual es siempre previo a la carga”. Vargas detalló que, una vez terminada la limpieza y desinfección, el barco tiene que salir a buscar el agua más limpia en la bahía para recibir los smolts con agua nueva. Y es entonces cuando una serie de camiones comienzan a hacer la rotación. “Otro aspecto biosanitario, es que cuando se sale a buscar el agua nueva, hay que empezar a usar el sistema de desinfección de agua en base a UV, ese sistema queda funcionando hasta que se entregan los smolts en el centro, durante toda la navegación”, explicó.
Evitar el stress Para garantizar la correcta disposición de los peces en el centro, la idea es que los smolts lleguen en buenas condiciones hasta el wellboat o barcaza, con el menor stress posible y buenos niveles de oxígeno. Si llegara a suceder un evento en que los peces se vieran afectados, el productor es el encargado de determinar si se descartan dichos animales, o se procede con su traslado. Para evitar el stress de los peces, los transportistas terrestres y marítimos cuentan con distintas estrategias que garantizan un traslado que minimice cualquier tipo de riesgo. Es así como en Jorquera Transporte, por ejemplo, eliminaron los camiones de carro de tres m3 por cada estanque, diseñando estanques de 6,75 m3. “Se mandaron a desarrollar isotanques de acero inoxidable con esa finalidad, para que los peces tuvieran mejores condiciones en cuanto al espacio físico y así no estuvieran tan confinados”, explicó el gerente Zona Sur de la empresa. Alvial explicó asimismo que “después de realizar un estudio, decidimos hacer ramplas de tres estanques de 9 m3, viendo cómo se comportan los peces. Es así como esta medida da mejor resultado para trayectos más largos, porque los peces tienen más espacio para nadar”. Para controlar el estado de los peces, en Patagonia Wellboat cuentan con personal técnico especializado a cargo de las faenas. “Lo que hace este profesional es verificar cada estanque y cada camión, controlando temperatura, oxígeno y pH, generando un informe de la carga que registra los acontecimientos del transporte final, con copia al cliente y a nuestra oficina, de todo lo que está pasando en el barco. Si hay alguna anomalía en oxígeno, por ejemplo, este pez no puede ser vaciado en el barco si antes no se normaliza. Previamente, el cliente se ha preocupado de que sus peces lleguen en buenas condiciones. La idea es que puedan estar el menor tiempo posible en los camiones”, explicó Jaime Parra. También para asegurar un óptimo traslado y así evitar el stress y complicaciones, en Patagonia Wellboat trabajan con un límite de 50 kg/m3, estándar definido por la propia empresa. Para Solvstrans, en tanto, revisar que la carga esté en condiciones apropiadas también es fundamental, “porque puede ocurrir que durante el trayecto a bordo del camión haya existido mortalidad, o alguna falla, que no haya renovado agua, entre otros detalles”, precisó Victor Vargas. Previo al proceso de transferencia, se tiene que determinar cuál es la cantidad o densidad que se va a transportar, precepto que para Solvstrans es de 650 m3. “Mi estándar va dado por una norma internacional conocida como welfare, o cuidado animal, que es la que se le recomienda al cliente, pero si el quiere ir más allá, tiene que tomar la responsabilidad de excederla. En ese ejercicio no recomiendo cargar más de 50 Kg/m3, por lo cual en mi barco no podría llevar más de unos 200 mil smolts, que son cuatro jaulas en general . Desde Frasal, explicaron que las cargas a barcos se ejecutan generalmente por gravedad, desde los camiones apostados en el muelle de carga. “Estos procedimientos de descarga son súper amigables, eliminando problemas de stress generados por descarga o cargas con bombas. Importante a tener en cuenta en la carga del barco son las alturas de mareas, para evitar golpear peces, y también en la descarga en el centro: chequear qué parámetros de oxígeno y temperatura posee el mar en destino y equiparar estos parámetros antes de la descarga”, detalló Fernando Vergara, gerente de operaciones de la compañía. Cabe destacar que en Frasal trabajan con densidades inferiores a 70 kg/m3 para traslados en las regiones de Los Lagos y Aysén. Para la región de Magallanes se ocupan densidades inferiores a 60 kg/m3.
Puntos críticos Todas las empresas consultadas nombran el mantenimiento de oxígeno como uno de los puntos clave para un exitoso traslado de smolts. Según lo explicado por Jaime Parra, de Patagonia Wellboat, el punto crítico en navegación es precisamente mantener estos niveles de oxígeno en forma constante y lo más estable posible, junto con una renovación de agua apropiada. “Nosotros tenemos planta de oxígeno propia, igual que para el UV, también en todos los barcos hay un rack de oxígeno como parte de un plan de contingencia para suplir la posible falla de generadores”, detalló. Para Marcelo Alvial, de Jorquera Transporte, en general todos los puntos del traslado son críticos. “Para nosotros es fundamental tener equipos en buenas condiciones, óptimos para transitar: que los aparatos de oxigenación estén bien calibrados, técnicamente utilizados y previamente chequeados. Cada camión tiene un equipo de oxigenación que permite entregar la trazabilidad de oxígeno en el traslado, el cual hemos ido mejorando para optimizar el proceso; aparte de eso, todas las ramplas que hoy están trabajando tienen un sistema de eliminación de CO2, lo que permite una mejor condición sanitaria en el traslado, y evitar que aumente el pH, o se acidifique el agua, y eso hace que los peces se trasladen en mejores condiciones”, puntualizó.
El gerente comercial de Frasal, Fernando Vergara, comentó que, en este punto, los controles de oxígeno se realizan con equipos automáticos que controlan los parámetros entre rangos de 10 a 12 mg/L, además de control manual con equipos portátiles. “Otro gas que se mide durante las cargas, para chequear algún problema en el agua, es el CO2. Las principales tecnologías están orientadas a control de parámetros de oxígeno y agua, como CO2, pH y temperatura. Además, es de vital importancia una buena y confiable tecnología en equipos UV para desinfección de aguas tanto de afluentes como de efluentes”, precisó. Lo mismo ocurre en el caso de Solvstrans, quienes cuentan con un sistema de control biométrico global dentro de las bodegas con los peces, que entrega en una pantalla el oxígeno presente en el agua, el CO2, la salinidad, la temperatura y el pH. Una de las principales empresas que trabajan el oxígeno con los transportistas terrestres y marítimos es Indura. El sub gerente de Negocio Acuícola de la firma, Fernando Saenz-Laguna, comentó que “lo que nosotros hacemos, es poder coordinar con el cliente la entrega de las cantidades de oxígeno en el minuto que ellos lo requieran y cuándo lo requieran, ya que tenemos sucursales disponibles para nuestros clientes de Arica a Punta Arenas. Para el caso de los camiones, es bastante cómodo, porque pueden ir cambiando botellas en cada una de las ciudades en que tenemos plantas. En el caso de los wellboats, nosotros les vamos a dejar donde ellos lo requieran, sea oxígeno gaseoso o en termo, al puerto en que se requiera”. Aparte de proveer el oxígeno, Indura también cuenta con sistemas de monitoreo control, lo que ayuda a tener un buen uso del oxígeno que se está inyectando a los distintos estanques. “Nosotros hacemos la mantención de este sistema. Estos equipos ayudan bastante al chofer a independizarse un poco de cómo va la carga, porque hay un sistema, a partir de una alarma, que les avisa si es que falta o sobra oxígeno. El transportista previamente tiene que saber calcular cuánta es la demanda teórica que va a tener el oxígeno, para poder contar con una fuente óptima. Estos equipos pueden monitorear CO2 y pH, si nuestros clientes así lo requirieran”, explicó Sáenz-Laguna. El profesional puntualizó que en camiones y barcos, lo que cambia es la cantidad de estanques y volumen de agua que estos puedan contener.
Descarga Una vez que el proceso de carga concluye, vaciando todos los peces desde el camión hacia el barco, con el número correcto de peces por bodega, el barco procede a zarpar hacia los centros que están ubicados en las regiones de Los Lagos, Aysén y también hasta Magallanes, ruta que realiza Frasal. “La densidad va a ser la misma, una vez que los peces están a bordo, reciben la misma administración de renovación de agua y de oxígeno. Durante el viaje se van verificando que estos parámetros de oxígeno, pH, entre otros, se mantengan en un rango aceptable. Una ventaja comparativa, respecto a otros servicios, es la mayor biomasa transportada y el conteo de los peces a la descarga, lo que permite saber exactamente lo que se ha trasportado”, expresó Jaime Parra. Víctor Vargas, de Solvstrans, comentó que en el proceso de traslado de peces desde el camión al wellboat, “por lo general, los camiones quedan a una altura superior a la del barco para que, por gravedad, caigan a través de una manguera de ocho pulgadas en promedio. Los barcos son de nueve estanques y en general se demoran 20 minutos por camión, cargando dos jaulas: 50 mil smolts en un estanque y 50 mil en otro, por lo general, esa carga dura entre seis a ocho horas”. Una vez lista esta carga y realizada la navegación, se llega al centro “donde las mangueras de descarga se abren y depositan los smolts, ya sea en una o en dos jaulas. Nosotros tenemos dos sistemas de descargas, lo que nos diferencia del 90% de los otros wellboats, uno de ellos es el de vacío-presión, herramienta que le permite al cliente saber con exactitud cuántos smolts se están descargando, por lo que el dato de inventario será más exacto. Este sistema es ocupado preferentemente por las empresas productoras de mayor tamaño. El otro sistema que más se utiliza es el de presurizado, método de soplado que le aplica presión a la bodega con peces. En general, la faena de descarga tarda una hora, ya sea con cualquiera de los dos sistemas”, finalizó Vargas. Por lo general, y según lo expuesto por los distintos entrevistados, la logística para llevar a cabo este transporte no variará mucho en un futuro próximo, aunque eso sí y según lo aportado por Frasal, el desarrollo del seguimiento en línea de parámetros y condición de peces representará uno de los avances en el tema. Probablemente, lo ideal es que cada vez este proceso vaya siendo mucho más exacto y seguro en cuanto a que el traslado de peces sea lo más amigable posible, con mediciones aún más certeras en cuanto a oxígeno, reducción de CO2, pH y otros. Al transportar una materia prima que es muy delicada en su manejo, un trabajo minucioso y cuidadoso es fundamental para no cometer errores en toda la sucesión de transportes, que puedan impactar sobre la cadena de valor.