Columna de Opinión
La industria del salmón necesita aprender a atraer jóvenes
*Columna de opinión para Salmonexpert de Marielle Trujillo Alvear, gerente general en Talento Marino | Talento Chile.
La salmonicultura chilena ha demostrado que sabe adaptarse. Ha enfrentado crisis sanitarias, presión regulatoria, exigencias ambientales y mercados internacionales cada vez más competitivos. No es menor. Pocas industrias han tenido que aprender tan rápido, bajo tanta exposición pública y con tanta presión operacional.
En los últimos años, la conversación sectorial ha estado muy marcada por la innovación, la sostenibilidad, la eficiencia productiva, la tecnología y la regulación. Y está bien que así sea. Son temas críticos para la competitividad de la industria.
Pero hay una conversación que, a mi juicio, todavía necesita más espacio: el recambio generacional.
En distintas instancias del ecosistema salmonicultor se observa algo que no debiera pasar inadvertido: cuesta ver profesionales jóvenes proyectándose con fuerza dentro de la industria. No porque no exista talento, sino porque muchas veces la propuesta laboral del sector no logra conectar del todo con lo que las nuevas generaciones están buscando.
Hoy un profesional joven no mira solamente renta, estabilidad o nombre de empresa. También observa cultura, liderazgo, posibilidades reales de desarrollo, calidad de vida, coherencia organizacional y propósito. Quiere aprender, pero también entender hacia dónde va. Quiere aportar, pero no a cualquier costo.
Y aquí aparece una tensión importante.
La salmonicultura es una industria exigente por naturaleza. Opera en territorios complejos, con presión por continuidad, altos estándares sanitarios, desafíos logísticos y una coordinación permanente entre áreas, proveedores y comunidades. Eso forma parte de su realidad.
El punto es que las nuevas generaciones no necesariamente rechazan los desafíos. Lo que rechazan es entrar a culturas donde sienten que no hay espacio para crecer, opinar, aprender o ser liderados de una manera más cercana.
Por eso, el desafío generacional no se resuelve sólo con campañas de atracción de talento ni con mensajes de marca empleadora. Se resuelve mirando hacia adentro: cómo se lidera, cómo se forma, cómo se acompaña y qué experiencia real viven las personas dentro de la organización.
La industria ha invertido mucho en mejorar procesos, tecnología y eficiencia. Quizás ahora el siguiente salto está en invertir con la misma convicción en liderazgo, desarrollo y fidelización de talento joven.
Porque el recambio generacional no ocurrirá por decreto. Ocurre cuando una industria logra mostrar que tiene futuro, pero también que ofrece un lugar atractivo para construirlo.
La salmonicultura tiene enormes atributos: impacto económico, desarrollo territorial, innovación, empleabilidad y desafíos técnicos de alto nivel.
La pregunta ya no es sólo cómo producir más y mejor. La pregunta es quién va a querer construir ese futuro con la industria.
Ahí puede estar uno de los próximos grandes desafíos del sector. Y también una de sus mayores oportunidades.