Alfonso Cárcamo (a la izquierda) y Juan González representan algunas de las opiniones que hay entre los Kawéskar de Magallanes frente a las áreas protegidas. Foto: Salmonexpert.
Alfonso Cárcamo (a la izquierda) y Juan González representan algunas de las opiniones que hay entre los Kawéskar de Magallanes frente a las áreas protegidas. Foto: Salmonexpert.

Las miradas Kawéskar sobre la industria salmonicultora en Magallanes

Chile: Es un pueblo originario con mucho que decir sobre la salmonicultura en Magallanes y opiniones diversas entre sus comunidades. La industria ha tenido acercamientos con unas y el rechazo de otras.  

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La discusión sobre la presencia de las empresas salmonicultoras en las áreas protegidas toma cada vez más fuerza, con argumentos a favor y en contra, aunque estos últimos son los que acaparan más espacios en la agenda informativa. Y un actor relevante que está sacando la voz cada vez más fuerte en el debate es el pueblo Kawéskar.

En la región de Magallanes, el Parque Nacional y la Reserva Nacional Kawéskar llevan ese nombre, precisamente, por la antigua etnia originaria de canoeros que habitaron los canales de la Patagonia desde hace miles de años. Es un pueblo que, en la actualidad, se distribuye principalmente entre Punta Arenas, Puerto Natales y Puerto Edén y que se organiza en varias comunidades.

Siete de estas comunidades mantienen un convenio con la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, que se firmó el 2014 y luego renovaron el 2019 y que les permite acceder a algunos beneficios. En un acuerdo que busca fomentar el vínculo entre ambas partes entendiendo que comparten un territorio común, unos por trabajo y otros por tradición.

Pero en relación a la industria hay diferentes opiniones entre los Kawéskar, desde los que  rechazan a la salmonicultura hasta lo que se integran a ella. Y la presencia de las empresas en áreas protegidas aviva los argumentos en uno y otro sentido.

Microemprendedores

Juan González es el presidente del sindicato de pescadores artesanales Kawéskar y un reconocido dirigente que no tiene problemas en reconocer que le presta servicios a algunas empresas.

Recuerda que las comunidades pidieron hace tiempo que la Reserva Nacional Kawéskar, que comprende sólo áreas marinas, se transforme en un parque nacional para darle mayor protección.

Es crítico de la contaminación en el mar, pero aclara que es partidario de que las empresas que están instaladas en la reserva puedan permanecer ahí.

“No queremos que la industria produzca zonas de sacrificio en Magallanes y la fiscalización del Estado debe ser más efectiva y realmente controlar que no se contamine”, señala.

Agrega que “queremos que la región siga surgiendo y muchas comunidades tenemos convenios con la industria, trabajamos con ella, pero no queremos que esto se transforme en un libertinaje y terminemos como Puerto Montt”.

¿No es un objetivo que los centros salgan de la reserva Kawéskar?

“No, nosotros no queremos eso. Lo que queremos es que lo que ya está instalado se quede, pero no más. Hay comunidades del negacionismo que no quieren absolutamente nada con la industria y que han sido asesoradas desde una mirada ambientalista un poco sesgada, pero aquí hay siete comunidades que están trabajando como microemprendedores para la industria”.

Más control en la reserva

Alfonso Cárcamo es otro reconocido integrante de la comunidad kawéskar y un hábil escultor en madera que ha hecho de su arte un instrumento para crear conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y del mar.

Dice que muchas comunidades están a favor de que las empresas salmonicultoras se retiren de la reserva nacional.

“Si la industria tuviera buenas prácticas nadie estaría en contra de nada, porque nadie está en contra del progreso. Pero eso es si tuvieran buenas prácticas y no la contaminación que dejan porque ya está más que claro que no es una empresa sustentable”, afirma.

Pero su crítica también apunta a la poca capacidad fiscalizadora del Estado. Cuestiona por ejemplo que el Ministerio de Medio Ambiente no tiene los recursos para controlar a las empresas y que la Corporación Nacional Forestal tiene apenas una lancha para navegar por la enorme reserva Kawéskar.

También hay comunidades en Magallanes que son más duras en sus posiciones y hacen del rechazo completo a la actividad su principal motivación ante la industria, atrayendo el respaldo de organizaciones ambientalistas e incluso de National Geographic, que hace poco estrenó un documental que apoya esa mirada y que será exhibido a nivel internacional.