“Lo que se evidencia es un estancamiento productivo que se arrastra por cinco años”
Mientras el reporte nacional destaca la resiliencia y eficiencia del sector salmonicultor, Carlos Odebret alerta que la falta de certezas operativas frena las oportunidades de inversión y emprendimiento local.
El reciente Reporte Anual de Exportaciones del Consejo del Salmón, que consigna envíos nacionales por US$6.552 millones en 2025, ha servido como telón de fondo para un profundo análisis de la industria en la zona austral.
En entrevista con diario El Pingüino, Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, advierte que, si bien las cifras muestran un alza interanual del 2,9% a nivel país, esta debe ser mirada con cautela desde el territorio.
“Si bien la región muestra un crecimiento al compararse con 2024, es importante con-textualizar esa cifra. El año 2024 fue excepcionalmente malo para la salmonicultura regional, marcado por una caída significativa en la producción: apenas se cosecharon cerca de 106 mil toneladas”, explica el dirigente, subrayando que las comparaciones interanuales pueden resultar engañosas si no se miran en una perspectiva más amplia.
El freno de la incertidumbre normativa
El diagnóstico de Odebret es coincidente con la visión nacional respecto a que el buen desempeño alcanzado se debe a mayo-res eficiencias operativas e innovación y no a una expansión de la capacidad productiva.
Para el líder gremial, el escenario de estancamiento que se arrastra por cerca de cinco años en la región tiene causas claras.
“Este estancamiento coincide con la paralización de las solicitudes de concesiones en trámite, derivada de la solicitud de la ECMPO Kawésqar Última Esperanza ingresada en 2018, así como de la situación de la Reserva Nacional Kawésqar, que a más de cinco años de su creación aún no cuenta con un plan de manejo aprobado”, denuncia Odebret.
Estas trabas regulatorias son precisamente las que, según el Consejo del Salmón, evidencian los límites que hoy tiene la actividad para desarrollarse de manera estructural.
Competitividad y compromiso social
A pesar de que el salmón representa el 17% de las exportaciones no mineras de Chile y mantiene su presencia en más de 100 mercados, la industria en Magallanes enfrenta desafíos que van más allá de lo comercial.
Odebret enfatiza que la actual parálisis no solo afecta las proyecciones de las empresas, sino que tiene un impacto social profundo. “Esta incertidumbre no solo afecta a la industria, sino también a la propia comunidad solicitante de la ECMPO creo que ellos legítimamente esperan una resolución clara y oportuna respecto de su solicitud”, afirma.
Esta visión complementa el llamado de la industria nacional a generar condiciones habilitantes que permitan invertir y producir en forma sostenible.
La urgencia del despegue regional
Finalmente, Odebret es enfático en señalar el camino a seguir para que el sector retome su rol dinamizador.
“Si se quiere que la salmonicultura vuelva a despegar en la región, generando nuevas oportunidades de inversión, empleo y emprendimiento local, es urgente avanzar en la resolución de estas problemáticas que hoy mantienen detenido su desarrollo”, concluye.
Con una logística que ya demuestra madurez —movilizando el 24% del volumen por vía terrestre hacia merca-dos regionales como Brasil— la industria de Magallanes espera que la eficiencia de-mostrada en 2025 sea el piso para un nuevo ciclo de crecimiento, condicionado a que se entreguen las certezas jurídicas que el extremo sur requiere.