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En masivo evento industria salmonicultora llama a impulsar ciencia y tecnología para nuevos desafíos

Foto: Salmonexpert.

Durante la conmemoración de los 50 años del sector, expertos advirtieron sobre la necesidad de fortalecer innovación, gobernanza y competitividad en la acuicultura chilena.

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Con la participación de cerca de 400 representantes del ecosistema acuícola nacional, ayer se desarrolló en Puerto Montt la conmemoración de los 50 años de la salmonicultura en Chile, instancia organizada por Mundo Acuícola, que reunió a autoridades, ejecutivos, investigadores, academia y referentes históricos de la industria. La actividad, realizada en el Centro de Vinculación Ciudad Puerto Empormontt, estuvo enfocada en relevar el impacto económico, científico, tecnológico y territorial que ha generado la salmonicultura durante las últimas cinco décadas, además de abrir un espacio de reflexión sobre los desafíos futuros de una de las principales actividades exportadoras del país.

La conmemoración tomó como punto de partida histórico la puesta en marcha de la Piscicultura Río Pescado, iniciativa considerada el inicio de la salmonicultura comercial en Chile y que marcó el comienzo de una actividad que hoy tiene una alta incidencia en el empleo, la innovación y la transferencia tecnológica en el sur austral. En ese contexto, durante la jornada se reconoció el aporte realizado por trabajadores, empresas, científicos, proveedores e instituciones que han sido parte del crecimiento y consolidación de la industria salmonicultora nacional.

En un saludo enviado a la conmemoración, el Presidente de la República, José Antonio Kast, destacó el carácter estratégico que tiene esta actividad para el país y especialmente para el sur austral, relevando su impacto en empleo y generación de oportunidades. “Actualmente genera más de 86 mil empleos en la zona sur y austral de nuestro país y ha creado todo un subsistema de pymes y de industrias de apoyo que han permitido a miles de chilenos emprender y así salir de la pobreza. Pero la salmonicultura no surge de la nada. Es el resultado del esfuerzo de miles de trabajadores que realizan labores en condiciones exigentes y duras”, expresó el Mandatario. Junto con ello, agregó que “hombres y mujeres sacrificados se levantan día a día para alimentar y sacar adelante a sus familias”.

Por su parte, el ministro de Economía, Fomento y Turismo, Daniel Más, destacó durante su saludo que la salmonicultura representa uno de los principales motores de desarrollo productivo y social del sur austral del país. “Cuando recorremos la región de Los Lagos, Aysén y Magallanes, no vemos sólo paisajes espectaculares. Vemos centros de cultivo, plantas de proceso y una red logística que demuestra que todos los días en Chile tienen la capacidad de competir de igual a igual con las economías más avanzadas del mundo”, afirmó la autoridad. En esa línea, agregó que “estamos trabajando intensamente en despejar el camino, reduciendo la permisología y entregando certezas jurídicas para que la inversión llegue a las regiones y para que la salmonicultura sea líder indiscutido en tecnología y sostenibilidad”.

Rol regulador

Panel.

Durante su intervención en el panel “Pasado, presente y futuro de la acuicultura”, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, realizó una revisión de la evolución que ha tenido el rol del Estado en el desarrollo de la salmonicultura chilena durante las últimas cinco décadas, señalando que el marco regulatorio ha ido creciendo y complejizándose junto con la consolidación de la actividad. “La regulación de la acuicultura ha ido evolucionando también un poco de la mano con el sector productivo y el marco legal. Hemos ido desde una regulación muy primitiva en la Ley General de Pesca y Acuicultura a la compleja regulación que tenemos hoy día”, sostuvo la autoridad, agregando que hitos como el RESA y el RAMA marcaron “un antes y un después” para el ordenamiento sanitario y ambiental del sector.

Mirada futura

En la clase magistral “Salmonicultura en Chile: 50 años de sueños y realidades que transformaron el sur del país”, el presidente del Centro Internacional de Estudios Estratégicos para la Acuicultura, Carlos Wurmann, realizó una revisión histórica del desarrollo de la salmonicultura chilena, señalando que el crecimiento de la actividad fue el resultado de décadas de trabajo científico y formación de capital humano previo al inicio de la producción intensiva. “La salmonicultura intensiva en Chile parte en los años setenta y ochenta, pero es el resultado de por lo menos noventa o cien años de trabajo preliminar”, sostuvo. En esa línea, destacó que el despegue de la industria fue posible gracias a la combinación de condiciones naturales favorables, apertura económica y capacidad técnica instalada.

Del mismo modo, Wurmann recordó que uno de los hitos fundamentales para la consolidación exportadora de la industria fue la creación, en 1986, de la Asociación de Productores de Salmón y el desarrollo de estándares de calidad para posicionar el producto chileno en mercados internacionales. “Si ustedes me preguntan cómo se logró llegar a estos cien países con exportaciones, básicamente yo diría que el golpe inicial fundamental fue la creación de estos estándares de calidad”, afirmó. Junto con ello, recordó que durante las décadas de 1980 y 1990 la salmonicultura chilena experimentó un crecimiento vertiginoso impulsado por la incorporación de tecnología extranjera y capital internacional.

Por otra parte, el especialista realizó una mirada crítica respecto del escenario actual de la salmonicultura chilena, advirtiendo una ralentización del crecimiento productivo durante los últimos años y señalando que el país enfrenta importantes desafíos en materia de gobernanza, innovación y competitividad internacional. “La década del dos mil veinte es un poco desilusionante desde el punto de vista de la industria. Se nota la ralentización del proceso productivo, hay problemas con las concesiones y se genera un período de incertidumbre tremendo que nos detiene”, sostuvo. En esa línea, afirmó que Chile debe avanzar hacia el desarrollo de tecnología propia para enfrentar la competencia global.

Por último, Wurmann planteó que uno de los grandes desafíos para proyectar el desarrollo de la salmonicultura chilena hacia los próximos 50 años será avanzar hacia un modelo basado en ciencia, tecnología e innovación. “Yo propongo que por lo menos durante una década el país invierta entre 0,5% y 0,75% del valor de las exportaciones en ciencia y tecnología, pero no en cualquier ciencia y tecnología, sino en base a una hoja de ruta país”, expresó. Además, llamó a construir una visión estratégica de largo plazo para asegurar la competitividad y sostenibilidad de la salmonicultura chilena en las próximas décadas.

En esa línea, Urrutia destacó la necesidad de avanzar hacia un Estado más eficiente y coordinado, capaz de compatibilizar resguardo ambiental y desarrollo productivo. “Queremos avanzar decididamente para facilitar que el sector productivo pueda, dentro de esta caja de herramientas, hacer lo que sabe hacer, que es producir más y mejor”, afirmó. Además, añadió que la Subsecretaría de Pesca mantiene una política de “puertas abiertas” con la industria y relevó iniciativas desarrolladas junto al sector privado orientadas a disminuir el uso de antibióticos y avanzar en nuevas soluciones de remediación ambiental.

El presidente de SalmonChile, Patricio Melero, repasó algunos de los hitos que marcaron el desarrollo de la salmonicultura nacional, señalando que uno de los momentos decisivos para el crecimiento de la actividad ocurrió cuando Chile comenzó a consolidarse como una economía exportadora. “Si yo tuviera que señalar una época donde la salmonicultura se pone los pantalones largos es en la década del ochenta al noventa, que es cuando se desarrolla el auge exportador de Chile”, afirmó. En esa línea, agregó que la salmonicultura fue clave en la diversificación de la matriz económica nacional, destacando que “Chile era un país monodependiente y hoy la salmonicultura es parte de una matriz exportadora muy relevante, conquistando más de cien mercados en el mundo”.

De igual forma, Melero relevó el valor social y territorial que ha adquirido la industria salmonicultora en el sur austral, especialmente a partir del vínculo construido con las comunidades y los trabajadores durante los últimos años. “Los diálogos salmonicultores nos dejaron un enorme valor, porque descubrimos que las comunidades valoraban altamente el impacto económico y social que la industria salmonicultora generaba”, sostuvo. Junto con ello, enfatizó que el crecimiento futuro de la actividad debe ir acompañado de un fuerte resguardo sanitario y ambiental, señalando que “la sustentabilidad se construye día a día y es absolutamente compatible producir y desarrollarse unido a la protección del medio ambiente”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, destacó que uno de los principales factores que ha definido la evolución de la salmonicultura chilena ha sido su capacidad de adaptación frente a distintos escenarios sanitarios, ambientales y productivos. “La capacidad de resiliencia, es decir, la capacidad de aprender a partir de las distintas crisis ha ido construyendo el ADN de esta industria”, afirmó. En esa línea, recordó episodios como las crisis por microalgas y virus ISA, señalando que “la capacidad que ha tenido la industria para responder a los distintos desafíos y transformarlos en oportunidades de mejora es impresionante”.

En paralelo, Odebret relevó que el crecimiento futuro de la salmonicultura deberá sostenerse sobre innovación tecnológica, desarrollo científico y reglas claras. “Cuando uno observa la red de actores que están resolviendo los problemas ambientales de la industria, es impresionante, y no solamente a partir de un problema particular, sino que basado en muchísima ciencia”, sostuvo. Junto con ello, planteó que la regulación debe compatibilizar control ambiental con desarrollo productivo y destacó el potencial de crecimiento de Magallanes y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial.

En tanto, la directora regional del Consejo del Salmón, Ángela Saavedra, resaltó que uno de los principales factores que ha permitido el posicionamiento global de la salmonicultura chilena ha sido la capacidad de la industria para incorporar tecnología y transformarla en gestión productiva. “La tecnología ha sido vital para el desarrollo de esta industria, pero no solamente por el uso de la tecnología en sí, sino por la capacidad que ha tenido esta industria de convertir esa tecnología en gestión productiva”, afirmó. Además, sostuvo que el crecimiento exportador del sector fue posible gracias al trabajo articulado de miles de personas vinculadas a la actividad.

Junto con ello, Saavedra enfatizó que el desarrollo competitivo de la salmonicultura está profundamente ligado al crecimiento de los territorios donde opera la actividad. “La competitividad no se construye sola ni solamente por ser industria. Se construye en los centros de cultivo, en las plantas de proceso, en las oficinas administrativas y en el trabajo diario de miles de personas desde el territorio”, sostuvo. Además, planteó que el desafío futuro de la industria no sólo pasa por seguir incorporando innovación y tecnología, sino también por avanzar en certezas institucionales y regulatorias.