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Reducción de ingredientes marinos en alimentos para peces tuvo costos ambientales inesperados

El Dr. Wesley Malcorps y en recuadro, Björn Kok.

Investigadores señalan que la sustitución de peces silvestres por proteína de soya y aceite de canola en dietas de peces cultivados aumentó emisiones de gases de efecto invernadero, uso de suelo y consumo de agua.

Un nuevo estudio ha demostrado el impacto significativo que los cambios en la composición de los alimentos acuícolas han tenido en la huella ambiental de la acuicultura europea durante las últimas dos décadas, pese a una importante disminución en el uso de peces silvestres como insumo para alimentación.

La investigación fue liderada por Björn Kok y el Dr. Wesley Malcorps, ambos del Instituto de Acuicultura de la Universidad de Stirling, quienes determinaron que una menor inclusión de harina y aceite de pescado en los alimentos acuícolas ha reducido drásticamente la dependencia de recursos marinos. Sin embargo, también evidenciaron que el alejamiento de los ingredientes marinos ha tenido consecuencias no intencionadas significativas en la huella ambiental de la acuicultura europea.

Entre 2000 y 2020, la industria acuícola europea redujo en 13% el uso total de peces capturados en estado silvestre para alimentación, incluso cuando el sector casi duplicó su tamaño, impulsado en gran medida por la expansión del cultivo de salmón del Atlántico en Noruega.

No obstante, el nuevo estudio sugiere que se observó un aumento sustancial del impacto global en varios indicadores ambientales clave: las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron en 314%, el uso de suelo en 594% y el consumo de agua en 236%. La eutrofización marina, es decir, la acumulación de nutrientes en exceso que desencadena proliferaciones de microalgas nocivas, también registró un aumento significativo de 630%, mientras que la eutrofización en agua dulce aumentó en 468%.

Identificación de los factores impulsores

El estudio pionero utilizó el Análisis de Descomposición de Índice, una técnica capaz de separar el efecto de distintos factores —como el crecimiento del sector y las mejoras en eficiencia— para evaluar el impacto de ingredientes individuales dentro de subsectores específicos. Este enfoque entregó lo que el Instituto de Acuicultura describió como un desglose sin precedentes de los factores que están impulsando los cambios en toda la industria acuícola europea.

Al aislar las contribuciones del crecimiento productivo, las mejoras en eficiencia y los cambios en los ingredientes de los alimentos, el equipo de investigación espera que su trabajo apoye una toma de decisiones más informada y sostenible en la industria acuícola.

El estudio muestra que, a medida que los ingredientes marinos han sido reemplazados por ingredientes de origen vegetal, la huella ambiental asociada al uso de alimentos ha aumentado, principalmente debido a la inclusión de concentrado de proteína de soya y aceite de canola, que presentan impactos ambientales desproporcionadamente altos.

Cambios en el impacto ambiental de los alimentos para las especies acuícolas europeas entre 2000 y 2020. Las barras rosas muestran el cambio neto entre 2000 y 2020.

Otros factores, como la proporción de especies cultivadas en Europa y la eficiencia con que los peces convierten el alimento en crecimiento, demostraron tener casi nula incidencia en los impactos ambientales analizados.

En su estudio, los investigadores constataron que, aunque el uso de peces silvestres disminuyó en 59% por kilogramo de pescado cultivado en Europa, esto fue contrarrestado por un aumento considerable en las emisiones de gases de efecto invernadero (+103%), el uso de suelo (+336%) y el consumo de agua (+65%). La eutrofización marina aumentó en 285%, mientras que la eutrofización en agua dulce lo hizo en 167%. Al escalar el modelo, se ilustra el impacto potencial a nivel europeo.

Métrica engañosa

El autor principal del estudio, Björn Kok, estudiante de doctorado en Stirling y líder técnico en métricas de sostenibilidad para el productor de alimentos acuícolas Skretting, señaló que “reducir la dependencia de recursos marinos ha sido considerado el principal objetivo de sostenibilidad ambiental en la acuicultura. Sin embargo, si las evaluaciones de sostenibilidad ambiental se enfocan en una sola métrica principal, corren el riesgo de entregar una visión incompleta, y en ocasiones engañosa. Necesitamos una mirada integral de la sostenibilidad ambiental”.

El coautor principal del estudio, Dr. Wesley Malcorps, investigador del Instituto de Acuicultura, indicó que “necesitamos aprovechar mejor lo que ya tenemos, como los subproductos del procesamiento de pescado, que son ricos en nutrientes y tienen una baja huella ambiental”.

“Los ingredientes novedosos como harina de insectos, proteínas unicelulares, etc., muestran potencial para apoyar el crecimiento de la industria a largo plazo, pero aún enfrentan desafíos relacionados con calidad inconsistente, oferta limitada y altos costos. En su actual etapa de desarrollo y escala, todavía no han logrado el desempeño ambiental que muchos esperaban”.

El estudio fue liderado por la Universidad de Stirling, junto a los socios Blue Food Performance, la Universidad de Zúrich y la Universidad de Utrecht.

Lea la investigación titulada “Sustainable aquafeed? The devil is in the detail” en la revista Journal of Cleaner Production aquí.