Meta de Salmones Aysén: alcanzar el 100% de Informes Ambientales aeróbicos
La empresa, que registra cero uso de antibióticos, quiere alcanzar cifra de conversiones menor o igual a 1,08 hacia el 2030 y mantener en el tiempo ese nivel.
Salmones Aysén presentó su Quinto reporte de Sostenibilidad versión 2025, donde dieron a conocer sus avances y desafíos, para mejorar su operación.
El presidente de la empresa, Pablo Barahona, comentó que “hace años tomamos una decisión que en su momento podía parecer arriesgada: especializarnos exclusivamente en salmón Coho. Hoy esa apuesta sigue demostrando ser la correcta. No sólo por su eficiencia biológica y su valor nutricional, sino porque nos obligó como empresa a buscar la excelencia en lo que hacemos, con una calidad y una coherencia que responden a los desafíos alimentarios del futuro. Esa decisión define quiénes somos”.
2025, a su juicio, fue un año en que esa forma de pensar se tradujo en resultados concretos. “Alcanzamos un uso de antibióticos en mar de cero gramos por tonelada, certificamos bajo el exigente estándar Raised Without Antibiotics a nueve de nuestros centros, y un 97% de nuestra biomasa opera hoy bajo los estándares internacionales más rigurosos de la industria. Pero más que las cifras, lo que me enorgullece es lo que hay detrás de ellas: años de decisiones consistentes en bioseguridad, nutrición y bienestar animal, tomadas incluso cuando el camino fácil hubiera sido otro”.
“Lo mismo puedo decir de nuestra gente. Una tasa de accidentabilidad de 0,53% — una de las mejores de nuestra historia — no es un número que se gestiona desde un escritorio. Es el resultado de una cultura donde cuidar al otro es parte de cómo trabajamos, no un programa adicional”, manifestó Barahona.
Este año, agregó, “también dimos un paso estructural importante con la puesta en marcha de Estero Bonito, nuestro segundo centro de esmoltificación en estuario. Más allá de la eficiencia que aporta, esta inversión refleja algo que como Directorio consideramos esencial: controlar nuestra propia cadena de valor para poder responder por cada etapa de lo que producimos, sin depender de terceros en eslabones que definen la calidad y sanidad de nuestro salmón”.
“Avanzamos también en conocer mejor nuestra propia huella —medimos por primera vez nuestro consumo de agua— y en darle una segunda vida a nuestros activos, reacondicionando pontones en lugar de reemplazarlos. Son decisiones que parecen pequeñas pero que reflejan una forma de entender el crecimiento: uno que no se mide sólo en toneladas, sino en la calidad de las relaciones que construimos con el territorio”, dijo el presidente de la compañía.
Capacitaciones a vecinos, el apadrinamiento de escuelas rurales, el apoyo a emprendimientos como el de vecinas de Panitao que hoy confeccionan productos a partir de materiales reciclados de la operación: “todo eso es, para nosotros, tan parte del negocio como la producción misma. Sé que quedan desafíos importantes por delante, para la industria y para nosotros. No pretendo decir que el camino está resuelto. La sostenibilidad no es una meta que se alcanza una vez y se archiva; es una forma de tomar decisiones que hay que sostener año a año, incluso cuando nadie está mirando”, apuntó Pablo Barahona.
Y entre las metas de Salmones Aysén, de acuerdo con el informe, están:
• Al 2026, alcanzar INFAs 100% aeróbicas considerando plan preventivo de recuperación de fondo.
• Establecer un plan de recuperación de restos náufragos consolidados hacia el 2026.
• Mantener límites más estrictos de tasa de dependencia de harina y aceite de pescado en nuestros centros de agua mar, enfocándonos en estar bajo un FFDRo de 2,39 y FFDRm de 1,14.
• Implementar a cabalidad el monitoreo de ingreso de agua en los centros de agua dulce de aquí a 3 años. Además de considerarlo para cualquier piscicultura que sea administrada por Salmones Aysén del 2024 en adelante.
• Medir huella hídrica al 2025 y mantener la medición anual. Alcanzar una cifra de conversiones menor o igual a 1,08 hacia el 2030 y mantener en el tiempo.