Relocalización y capacidad de carga: producir salmón donde la ciencia lo permita
El Dr. Iván Pérez-Santos afirma sobre la actividad salmonicultora: "Hoy conocemos mucho mejor los fiordos; el desafío es usar ese conocimiento para decidir dónde producir".
El artículo multidisciplinario “Condiciones euxínicas y ciclos biogeoquímicos alterados en un fiordo patagónico influenciado por actividad volcánica”, identifica al primer fiordo euxínico de la Patagonia chilena y describe las condiciones y posibles dinámicas que lo han llevado a esos estados de prácticamente nula presencia de oxígeno y altas concentraciones de hidrógeno sulfurado, condiciones que son incompatibles con la mayoría de los organismos aeróbicos, y especialmente, con los sistemas productivos acuícolas.
Actualmente, la industria tiene acceso a mucho más conocimiento oceanográfico para identificar sectores naturalmente vulnerables y evitar insistir productivamente en lugares con poca circulación o bajos niveles de oxígeno. Sin embargo, el Dr. Iván Pérez-Santos, investigador del Centro I~mar de la Universidad de Los Lagos y especialista en oceanografía física, explicó para Salmonexpert que muchas concesiones se instalaron antes de contar con estudios suficientes. Desde esa mirada, la relocalización no debería entenderse como el cierre de la actividad, sino como el traslado hacia zonas ambientalmente más adecuadas, aportando información clave para planificar la producción y reducir riesgos.
¿Causas naturales o por actividad humana?
La investigación, financiada mediante proyectos concursables del Estado, tenía como uno de sus objetivos responder las preguntas sobre las causas de estas condiciones ambientales, y antes de concluir que el origen del fenómeno era principalmente natural, el equipo evaluó distintas hipótesis. Entre ellas, revisaron registros históricos e imágenes satelitales para determinar si en la zona más profunda del fiordo habían existido antiguamente centros de cultivo, estudiando además la composición química y microbiológica de los sedimentos, en busca de algún rastro de actividad humana anterior. “Las diferentes condiciones ambientales y antrópicas dejan huella en los sedimentos. Así como ocurre con la nieve, los sedimentos se van depositando capa tras capa. Una muestra permite reconstruir esa historia”.
Hasta ahora, señaló, esos análisis no han entregado evidencias que apunten a un origen antropogénico del sistema euxínico descrito en Quitralco.
“No partimos queriendo demostrar que era un proceso natural; partimos intentando responder esa pregunta”, recalcó el Dr. Pérez-Santos. A su juicio, esa diferencia es fundamental, porque muchos episodios de anoxia registrados en otras partes del mundo sí están asociados a actividades humanas. En Quitralco, sin embargo, la combinación de volcanismo, aislamiento de la cuenca y procesos microbiológicos fue la explicación que mejor respaldaron los datos obtenidos durante la investigación.
Nuevo conocimiento, nuevos lugares
El investigador planteó que, especialmente en sus inicios y por décadas, gran parte del desarrollo salmonicultor ocurrió y se planificó con escaso o nulo conocimiento sobre la circulación de los fiordos, los tiempos de residencia del agua o su comportamiento frente a episodios de bajo oxígeno. No obstante, ese escenario cambió significativamente gracias al avance de la investigación oceanográfica realizada en los últimos años.
"Hoy conocemos bastante bien los lugares que tienen poca circulación, los lugares que presentan problemas naturales de oxígeno", afirmó el académico, explicando que ese conocimiento debería funcionar como una herramienta para planificar el desarrollo futuro de la industria y no limitarse únicamente a explicar fenómenos ambientales una vez que ya ocurrieron. Así, ejemplificó que un fiordo con escasa renovación de agua o con condiciones naturales de bajo oxígeno representa un escenario más vulnerable frente a cualquier presión adicional, por lo que conocer previamente esas características permite gestionar mejor el riesgo antes de instalar o mantener una operación productiva.
En ese contexto, Pérez-Santos planteó que la relocalización de centros debería entenderse como una herramienta de adaptación y no como una medida para reducir la actividad salmonicultora. "No es salir para la casa; es salir hacia un lugar mejor", resumió, enfatizando que hoy existen antecedentes científicos suficientes para identificar sectores más favorables desde el punto de vista oceanográfico.
Desafíos en investigación
Operar en sectores que naturalmente poseen limitaciones de circulación u oxígeno implica asumir un riesgo mayor permanente, explicó, por lo que aumentar la carga productiva puede intensificar aquellos problemas, obligando posteriormente a implementar medidas de mitigación para mantener las condiciones de cultivo, como el uso de sistemas de oxigenación. Aun así, el Dr. Pérez-Santos enfatizó en que esto no reemplaza la necesidad de evaluar si la intensidad de cultivo es compatible o no con las condiciones naturales del fiordo. Incluso planteó que reducir parcialmente la carga productiva podría, en determinados casos, disminuir mortalidades y mejorar el desempeño global del ciclo productivo.
No obstante, el investigador insistió en que ninguna de estas decisiones debería adoptarse únicamente desde la percepción o la contingencia, sino que deben sustentarse en información oceanográfica robusta, monitoreo continuo y una comprensión detallada del funcionamiento físico y biogeoquímico de cada sistema de fiordos, lo que ha sido señalado por Pérez-Santos como uno de los principales desafíos: transformar el conocimiento científico en herramientas concretas para la gestión. “Noruega tiene un centro de investigación financiado por la salmonicultura: sus fiordos están llenos de instrumentos monitoreando y poseen programas de investigación de largo plazo financiados por la misma industria”, ejemplificó el experto, mientras que en Chile, gran parte de los estudios continúa dependiendo de proyectos concursables con duración limitada.
El Dr. Pérez-Santos fue enfático al señalar que hay que pasar de una salmonicultura reactiva, a una preventiva. Desde el punto de vista del académico, y debido a que gran parte de la investigación depende de proyectos concursables, y por lo mismo, acotados en el tiempo, muchas veces, la investigación se intensifica únicamente cuando ocurre una crisis, como un florecimiento algal nocivo o un evento de bajo oxígeno. "El desarrollo no puede depender de eso".
Creación de nuevo conocimiento
Por lo anterior, el representante del Centro I~mar comentó que el fortalecimiento de la colaboración entre academia, sector productivo y Estado es pieza clave. A su juicio, mantener una observación continua de los fiordos permitiría reducir incertidumbre, mejorar la planificación productiva y comprender con mayor precisión la evolución de fenómenos como la desoxigenación natural.
El académico pone como ejemplo el desarrollo de esta investigación, la que se llevó a cabo íntegramente con recursos obtenidos a través de proyectos concursables del Estado y fortalecida mediante la colaboración de especialistas de distintas instituciones nacionales, sin financiamiento de empresas. Precisamente por esto, comentó que uno de los desafíos hacia adelante es construir alianzas de largo plazo entre academia e industria que permitan mantener el monitoreo científico de los fiordos sin comprometer la independencia de la investigación.
“Tenemos un laboratorio natural, pero necesitamos un laboratorio físico”
El estudio identificó también altas concentraciones de metano e hidrógeno sulfurado en las aguas profundas de Quitralco. El Dr. Pérez-Santos recalcó que aún existe una gran incógnita respecto de cómo evolucionan estos gases a lo largo del tiempo. Las campañas oceanográficas permiten obtener una fotografía puntual del sistema, pero no muestran lo que ocurre entre una expedición y otra, ni cómo responden las emisiones frente a cambios en la actividad volcánica o en la circulación del fiordo.
Lo anterior revela la necesidad de los equipos de investigación de desarrollar una plataforma que permita el monitoreo permanente, equipada con sensores capaces de medir en tiempo real variables como oxígeno, metano, hidrógeno sulfurado y otros gases de origen geológico. “La única forma de saberlo es generando un sistema de instrumentos instalado ahí, monitoreando en línea”, señaló el investigador, quien advierte que actualmente las visitas al fiordo se limitan a una o dos campañas anuales por falta de financiamiento.
Pérez-Santos expuso que, actualmente, él y su equipo se encuentran en conversaciones con propietarios del sector para una eventual instalación de un laboratorio en la zona, lo que podría transformarse en un modelo para estudiar otros fiordos patagónicos. “Tenemos un laboratorio natural, pero necesitamos un laboratorio físico”, recalcó, señalando que los equipos de investigación carecen de infraestructura científica necesaria para observar estos fiordos de forma continua. Contar con estaciones permanentes de monitoreo permitiría comprender mejor la dinámica de estos ecosistemas y generar información útil tanto para la investigación como para la gestión ambiental y las actividades productivas que dependen de ellos.
El Dr. Pérez-Santos explicó también que Chile dispone de capital humano altamente especializado que podría contribuir mucho más directamente al desarrollo de la salmonicultura. Así, hizo un llamado a incorporar doctores e investigadores en las empresas, siguiendo modelos internacionales donde la investigación forma parte de la gestión cotidiana de la producción y no únicamente de proyectos académicos.
“Nosotros damos los elementos”, manifestó el investigador, enfatizando que el rol de la ciencia no es definir dónde debe o no desarrollarse una actividad productiva, sino generar evidencia robusta para que autoridades, empresas y la sociedad puedan tomar decisiones informadas. “Nosotros entregamos los datos; las decisiones corresponden a otros”, concluyó.