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Ministra de Ciencia: “Tenemos todo para liderar en innovación desde la salmonicultura”

Ximena Lincolao.

Ximena Lincolao relevó la articulación público-privada, el potencial exportador de conocimiento y el posicionamiento internacional de la industria del salmón, como eje de desarrollo tecnológico.

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La participación de la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, en la última jornada de AquaSur 2026 dejó en evidencia el interés del Gobierno por fortalecer el vínculo entre ciencia, tecnología e industria salmonicultora, en un escenario donde la innovación se posiciona como un eje crítico para la competitividad. Desde el recinto ferial, la autoridad no solamente recorrió stands y sostuvo reuniones con distintos actores, sino que también profundizó en los desafíos estructurales que enfrenta el sector, particularmente en materia de capital humano, articulación institucional y desarrollo tecnológico aplicado.

En esa línea, la secretaria de Estado manifestó una impresión categórica respecto del nivel alcanzado por la industria, destacando tanto la magnitud de la feria como la calidad de las soluciones presentadas. “Estoy absolutamente fascinada, impresionada e inspirada por todas las innovaciones que se están presentando”, afirmó, relevando además que cerca de 30 mil personas de 34 países y más de 550 empresas participaron en el evento, configurando un espacio donde la acuicultura chilena dialoga de igual a igual con los principales polos globales de innovación.

Asimismo, enfatizó que la innovación observada en AquaSur trasciende lo productivo y se extiende hacia múltiples disciplinas, evidenciando una transformación profunda del sector. En particular, puso énfasis en la convergencia entre herramientas digitales, soluciones en salud y tecnologías operacionales, destacando que “la tecnología realmente ha transformado cómo se trabaja en la acuicultura”, lo que actualmente permite optimizar procesos, mejorar la toma de decisiones y avanzar hacia sistemas productivos más eficientes.

De igual forma, Lincolao relevó el carácter global de la feria como una señal concreta del posicionamiento internacional de Chile en la salmonicultura. Según explicó, la presencia de empresas provenientes de distintos continentes no solo responde a oportunidades comerciales, sino también al interés por aprender de un ecosistema que ha alcanzado altos niveles de desarrollo. “Esto nos demuestra la potencia que Chile se ha convertido en cuanto a la industria salmonicultora”, sostuvo, destacando el rol del país como referente en innovación acuícola.

En paralelo, abordó uno de los desafíos más relevantes para la sostenibilidad del sector: la formación de capital humano en un contexto de cambio tecnológico acelerado. En ese sentido, advirtió que los modelos tradicionales de educación ya no son suficientes para responder a las nuevas exigencias de la industria. “Ir una vez a la escuela, a la universidad o a un centro de formación técnica no es suficiente, las personas necesitan capacitarse diariamente”, señaló, apuntando a la necesidad de fortalecer la formación continua y la reconversión laboral.

Además, puso en valor iniciativas de inclusión que están contribuyendo a ampliar la base de talento disponible para la acuicultura, destacando experiencias como la Fundación Kalen. Desde su perspectiva, este tipo de programas no solo cumplen un rol social, sino que también responden a una necesidad productiva concreta. “Darles una segunda oportunidad es mucho más fácil si ellos están capacitados”, manifestó, subrayando que la inclusión y la capacitación pueden converger en beneficios tanto para las personas como para la industria.

Por otra parte, la ministra situó a la Región de Los Lagos como un polo emergente de innovación a nivel global, destacando la articulación entre actores públicos, privados y académicos. En ese contexto, sostuvo que “estamos en una región que es uno de los centros de innovación del mundo”, enfatizando que el desarrollo observado en torno a la salmonicultura y sus industrias asociadas posiciona al sur de Chile como un referente en biotecnología y tecnología aplicada.

Eje innovación

“Estoy absolutamente fascinada, impresionada e inspirada por todas las innovaciones que se están presentando”.

Ximena Lincolao, ministra de Ciencia.

En relación con el rol del Estado, Lincolao explicó que el Ministerio de Ciencia tiene un mandato transversal que le permite vincular distintas disciplinas con sectores productivos estratégicos como el salmón. En ese marco, indicó que “estas temáticas o estas disciplinas son transversales a todas las industrias”, reforzando la idea de que la ciencia y la tecnología deben integrarse activamente en los procesos productivos para generar valor agregado y competitividad.

En esa misma línea, profundizó en la necesidad de construir una relación más estrecha entre el sector público y la industria, basada en la colaboración y el entendimiento mutuo de necesidades. “Los gobiernos están al servicio de las personas y las industrias son, en cierto modo, nuestros clientes”, apuntó, planteando que el desafío del ministerio es escuchar activamente a los actores del sector salmonicultor para diseñar políticas públicas pertinentes y efectivas.

Igualmente, delineó los principales mecanismos a través de los cuales el Estado puede apoyar el desarrollo de la salmonicultura, destacando la política pública, la articulación interministerial y el acceso a financiamiento. En particular, relevó el rol de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la coordinación con Corfo, indicando que ambas instituciones permiten canalizar recursos hacia innovación aplicada, fortaleciendo así la competitividad del sector en el mediano y largo plazo.

En otro ámbito, la ministra abordó el potencial de Chile para avanzar hacia una economía basada en conocimiento, destacando que el país cuenta con condiciones habilitantes para posicionarse como exportador de ciencia y tecnología. “Chile está más que capacitado para exportar conocimiento y lo ha estado por muchos años”, expresó, subrayando el valor del talento humano, los recursos naturales y las capacidades instaladas en universidades y centros de investigación.

Con todo, planteó que el principal desafío radica en una dimensión cultural vinculada a la confianza en el propio potencial del país. Desde su experiencia internacional, enfatizó que el ecosistema chileno presenta un alto nivel de sofisticación, pero que aún existe una tendencia a subestimarlo. “Lo único que nos falta acá es creernos el asunto, porque no es cuento, es realidad”, concluyó, posicionando a la salmonicultura como uno de los sectores desde donde Chile puede proyectar liderazgo global en innovación.