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Salmonicultor revela sus fuertes planes para crecer 67% en producción

Bjørn Hembre es el director ejecutivo de Icelandic Salmon. SalMar, propietaria de la salmonicultora islandesa Arnarlax, participa mayoritariamente (52,48%).

Desde la empresa Arnarlax creen que es posible crecer hasta entre 35.000 y 45.000 toneladas si es que logran conseguir las licencias que han solicitado.

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La empresa acuícola Arnarlax se ve más prometedora tras unos años de gran exigencia biológica. 

En el Foro de Productos del Mar del Atlántico Norte (NASF) celebrado la semana pasada en Bergen, Noruega, Bjørn Hembre, de Icelandic Salmon, propietario de Arnarlax, explicó cómo esta última está aumentando su biomasa y sentando las bases para una mayor producción.

Arnarlax cuenta actualmente con ocho ubicaciones en el mar en tres fiordos y cuatro instalaciones de smolt que, en conjunto, pueden sustentar un volumen de cosecha anual de alrededor de 25.000 a 30.000 toneladas.

"La biomasa de Arnarlax aumentó alrededor de un 40 por ciento a lo largo del año hasta alcanzar las 18.000 toneladas, lo que supone una buena base para aumentar la producción", afirmó Hembre.

Para 2026, la compañía prevé un volumen de cosecha de 21.300 toneladas, frente a las poco más de 12.700 toneladas de 2025, lo que supone un incremento del 67%.

Con los permisos de hoy, en tanto, la empresa cree que se podrá aumentar aún más la producción.

"Con las licencias que ya tenemos, creemos que es posible producir alrededor de 26.000 toneladas", dijo Hembre.

A largo plazo, apunta a un potencial significativamente mayor si se aprueban nuevos permisos.

"Creemos que es posible crecer hasta entre 35.000 y 45.000 toneladas si conseguimos las licencias que hemos solicitado".

La mayor parte del salmón de la compañía se vende a Europa, que sigue siendo el mayor mercado para peces de entre tres y seis kilogramos.

Al mismo tiempo, el salmón islandés experimenta una creciente demanda en Asia, especialmente en China. 

Islandia tiene un acuerdo de libre comercio con China que ofrece a los exportadores islandeses un mejor acceso al mercado. El salmón se envía al mercado norteamericano por barco.

“Enfriamos el salmón a menos un grado antes de envasarlo. Eso le da una vida útil de unos 21 días”, explicó Hembre.