Día Mundial del médico veterinario: actor clave en el desarrollo de la salmonicultura nacional
Estos profesionales son una pieza clave en la prevención, diagnóstico y aplicación de medidas y tratamientos para la resolución de problemas sanitarios en la acuicultura chilena.
El profesional médico veterinario juega un papel importante no solo en la salud de animales domésticos y salvajes, sino que también en la salud pública y en la prevención de enfermedades en humanos. En particular, su aporte es clave frente a las enfermedades zoonóticas —aquellas de origen animal— que representan cerca del 61% de las patologías que afectan a las personas.
En este contexto, la medicina veterinaria adquiere un papel estratégico en la inocuidad de los alimentos y en la sostenibilidad de los sistemas productivos. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades animales generan más del 20% de las pérdidas en la producción pecuaria a nivel global, impactando directamente en la seguridad alimentaria y la economía mundial.
En la salmonicultura —y en la acuicultura en general—, los médicos veterinarios contribuyen a proteger la salud y el bienestar de los animales acuáticos, la salud pública y la seguridad de los productos del mar. Además, su trabajo articulado permite avanzar en el desarrollo de políticas regulatorias, estrategias de bioseguridad y mejoras continuas en la industria.
Formación integral con enfoque “Una Salud”
La formación del médico veterinario se basa en la toma de decisiones informadas, críticas y sustentadas en evidencia científica. Este proceso se construye bajo el enfoque de “Una Salud”, que integra el bienestar animal, humano y ambiental, con una formación que abarca áreas como nutrición, epidemiología, patología, microbiología, inmunología, farmacología y genética, lo que permite abordar los desafíos sanitarios desde una mirada sistémica.
En este contexto, Alin Casado Zelaya, Médico Veterinario, Fish Health Specialist en BioMar y presidenta de Mevea (Médicos Veterinarios en la Acuicultura), destaca que estos profesionales son una “pieza clave en la prevención, diagnóstico y aplicación de medidas y tratamientos para la resolución de problemas sanitarios”, estando preparados para la toma de decisiones, elaboración de medidas para la prevención y control de enfermedades, buscando resolver problemas de salud que no solo afectan la mortalidad, sino también el desempeño productivo y la biomasa de los peces.
Por su parte, el Dr. Fernando Mardones, Médico Veterinario, PhD en Epidemiología y Senior Lecturer en One Health y Acuicultura en la University of Edinburgh, enfatiza que “los veterinarios aportan una mirada integradora basada en evidencia, fundamental para anticipar riesgos, prevenir enfermedades y mejorar la eficiencia productiva de manera responsable”. Esta perspectiva conecta la salud humana, animal y ambiental, especialmente frente a desafíos globales como el cambio climático, la resistencia a antimicrobianos y la seguridad alimentaria.
A ello se suman las palabras de Carlos Lobos, Médico Veterinario y director de la Unidad de Negocios de Pharmaq Analytiq, quien destaca que la formación profesional permite comprender la salud desde una lógica poblacional: “la salud de un plantel productivo no es la suma de casos individuales, sino un fenómeno dinámico que debe ser abordado como sistema dinámico”.
Alin Casado, Fernando Mardones y Carlos Lobos.
Bienestar animal y sostenibilidad productiva
El ejercicio de la medicina veterinaria se sustenta en un compromiso ético orientado al bienestar de la sociedad, en línea con el enfoque de “Una Salud”. En acuicultura, esto implica integrar conocimientos para tomar decisiones que equilibren la salud de los peces, la inocuidad alimentaria y la sostenibilidad ambiental.
“No sólo es velar por la salud y el bienestar de los peces, sino que el rol del médico veterinario es ser también un actor estratégico que tiene que ver con la sostenibilidad de los sistemas productivos, la inocuidad de los alimentos, la protección de la salud pública y también la protección del medio ambiente”, añade el Dr. Mardones.
En la misma línea, la Dra. Casado , subraya que “el médico veterinario es gestor principal en la preservación de un estado de buen bienestar en los peces y con ello impacta de manera positiva en una mayor eficiencia de los sistemas productivos, siendo partícipe activo de la producción de un alimento altamente nutritivo y con beneficios significativos para la población humana”.
Un rol transversal en toda la cadena acuícola
El aporte del médico veterinario en la salmonicultura se extiende a múltiples ámbitos: centros de cultivo, laboratorios de diagnóstico, industria farmacéutica y de vacunas, plantas de alimento, empresas de genética, tecnologías de bienestar animal, organismos públicos, universidades y centros de investigación.
Desde esta diversidad de espacios, su contribución ha sido determinante para el desarrollo de conocimientos y prácticas que mejoran continuamente las condiciones productivas y sanitarias de la industria.
La presidenta de Mevea, indica que “desde los diferentes ámbitos de desarrollo profesional del médico veterinario vinculado a la salmonicultura como son la producción de peces, laboratorios de diagnóstico de enfermedades de peces, elaboración de productos funcionales, plantas de alimento, industria farmacéutica y de vacunas, empresas de IA y bienestar animal, empresas de genética, entidades estatales, universidades y centros de investigación, su contribución tiene un impacto trascendental para la industria del salmón”.
La universidad me enseñó a pensar con método; la experiencia me enseñó a decidir con prudencia. En esa dupla, el sistema gana resiliencia sin perder su norte: peces sanos, equipos afianzados y el respecto a un mar de uso común”
Carlos Lobos releva que este rol se fortalece con el tiempo, el trabajo en terreno y la práctica, “permitiendo convertir sospechas en hipótesis que se prueban con evidencia clínica, y comprender también que el mar guarda memoria y que la bioseguridad es una disciplina antes que un ritual”. En la práctica, esto se traduce en medidas como controles de ingreso, segregación de flujos, desinfección efectiva, manejo adecuado de mortalidades, trazabilidad, descansos sanitarios y coordinación entre centros productivos.
Articulación, gestión y trabajo en red
Más allá del conocimiento técnico, el ejercicio profesional del médico veterinario implica habilidades de gestión, negociación y coordinación. Esto resulta clave en un sector donde la sanidad depende de la acción colectiva.
“Al ejercicio práctico de nuestra profesión se sumó lo que los libros no siempre dicen: negociar internamente dentro de las compañías decisiones productivo/sanitarias, acordar medidas con vecinos, sincronizar vacunaciones, compartir alertas y sostener acuerdos, porque la sanidad de área se construye en red o no se construye simplemente”, apunta Lobos.
Valor estratégico para el futuro de la industria
El rol del médico veterinario en la salmonicultura continúa evolucionando, consolidándose como un pilar estratégico para el desarrollo sostenible del sector. Su contribución no solo impacta en la salud y el bienestar animal, sino también en la calidad de los productos, la confianza de los mercados y la protección de la salud pública.
La Dra. Casados finaliza resaltando el papel de los médicos veterinarios en la salmonicultura, añadiendo valor a los productos acuícolas mediante su contribución en el bienestar de los animales, la seguridad alimentaria y la protección de la salud pública. “Es partícipe activo de la producción de un alimento altamente nutritivo y con beneficios significativos para la población humana”.