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Los desafíos de la acuicultura chilena para la protección de ecosistemas

José Miguel Burgos, exdirector nacional de Sernapesca, actual investigador de la Universidad de Chile y consultor en Acuiestudios. Foto: Archivo Salmonexpert.
José Miguel Burgos, exdirector nacional de Sernapesca, actual investigador de la Universidad de Chile y consultor en Acuiestudios. Foto: Archivo Salmonexpert.

*Columna de opinión para Salmonexpert de José Miguel Burgos, exdirector nacional de Sernapesca, actual investigador de la Universidad de Chile y consultor en Acuiestudios.

En Chile la actividad acuícola se ha desarrollado muy rápidamente en los últimos 30 años, en particular el cultivo de salmónidos, choritos o mejillones, alcanzando el 1° y el 4° lugar respectivamente en las producciones pecuarias nacionales. Hoy sería imposible pensar en alimentar al mundo sin la agricultura y las producciones animales intensivas. 

Sólo para tener una dimensión de las producciones intensivas en Chile, podemos señalar que en el período 2017/2018 la producción agrícola nacional, excluyendo las frutas, alcanzó a 11.408.393 toneladas, mientras que la totalidad de las producciones pecuarias en el año 2018 alcanzaron a las 2.722.109 toneladas. En la acuicultura, como en todo proceso de producción animal o vegetal, se realizan intervenciones en el proceso de cría para aumentar la producción. En este sentido, esta actividad supone intervenciones en el medio ambiente en que se desarrolla.

Así las cosas, uno de los elementos claves para el desarrollo de la acuicultura en Chile lo ha constituido la calidad de sus aguas, riquezas de sus ecosistemas y las condiciones medioambientales que existen en el sur de nuestro país. Entonces, el desafío seguirá siendo como hacer que los impactos sean reducidos y no afecte a los ecosistemas en que se desarrollan.

Es así que hoy la acuicultura enfrenta evidentes desafíos en materia de la protección de los ecosistemas en donde se desarrolla y quiero presentarles mi opinión sobre esto. 

Los escapes de peces representan uno de los desafíos más complejos y en donde sin duda deberemos avanzar en el corto plazo. Descartando, como hasta ahora ha determinado la justicia, cualquier dolo en las causas de su ocurrencia, es importante reflexionar sobre qué elementos debemos mejorar. Un punto que creo que es importante considerar es la instalación de estas infraestructuras como cualquier obra de infraestructura y considerar en su cálculo las condiciones más extremas a las que puedan estar sometidas, es decir, las modelaciones que se requieren deberían considerar situaciones históricas de la zona en relación a las fuerzas hidrodinámicas a que pueden ser sometidas estas infraestructuras. 

Una comparación que quizás sirva para esto, es que en Chile se construye considerando que se trata de un país que sufre de terremotos intensos y no con los estándares de temblores pequeños. Otra condición importante es considerar que los materiales a partir de los que se construyen estas infraestructuras deben tener realizadas las resistencias de materiales, como un proceso propio de la fabricación de estas estructuras. Adicionalmente, el uso de las estructuras debe tener una adecuada trazabilidad y considerar la vida útil de estas para su manejo.

Un capítulo que debe estar debidamente tratado es el adecuado mantenimiento de las diversas piezas y elementos que componen las partes de esta infraestructura como un programa formal y que debe estar alimentado permanentemente del reporte de las fallas de estos elementos y apoyados en los cálculos de vida útil, considerando las condiciones a que son sometidos. Mucho de estos elementos están siendo considerados ya por la propia industria del salmón y serán parte de la nueva regulación que está trabajando la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura.

Otro aspecto importante, donde la industria ha avanzado mucho, es el adecuado manejo de los antibióticos. En esta materia no sólo se trata de reducir su uso, sino que hacerlo en forma responsable y prudente. En este aspecto la industria ha hecho importantes avances que quisiera destacar más allá de la reducción del índice de antibióticos.

El primer punto a destacar es que los antibióticos usados en la acuicultura no corresponden a ninguno de aquellos de importancia crítica señalados por la OMS. Por otra parte, las dosis de los antibióticos se ha ido estandarizando en forma muy significativa, como así la duración de las terapias, que también se han estandarizado y reducido y se encuentran acorde a los trabajos científicos, hechos recientemente entre otros por la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile. 

Un aspecto importante en esta materia, es que Chile cuenta con un programa oficial permanente de vigilancia de la resistencia antimicrobiana, el que es realizado por el IFOP y que anualmente comprueba la situación de la resistencia de los antibióticos usados en la industria, cuyos resultados han demostrado consistencia con la situación clínica y con otros trabajos científicos realizados en esta materia. El trabajo pendiente está relacionado en mejorar el conocimiento de las enfermedades en un programa permanente, poder avanzar en otras alternativas de control de enfermedades y seguir desarrollando nuevos productos para la profilaxis.

La reducción de los aportes de nutrientes al ecosistema es otro punto importante a considerar. Una alternativa interesante es la implementación de la acuicultura multitrófica, que es una práctica en la que los subproductos derivados (residuos) de una especie son reciclados para llegar a ser ingresos (fertilizantes, alimento y energía) para otros. En este sentido, resulta importante acelerar la modificación del DS 290, para que de esta manera Subpesca realice las modificaciones de los proyectos técnicos de producciones de salmón que puedan incluir algas.

Asimismo, otra faceta a mejorar, es generar un espacio para la experimentación más amplio que el que el marco regulatorio hoy exige. En efecto, es necesario poder generar incentivos y no trabas para la adecuada experimentación de prototipos, ideas o diseños que estén debidamente amparados por la regulación, en materias como biorremediación y desarrollo de tecnologías para recuperar materia orgánica desde los centros de cultivo, entre otras cosas.

Finalmente, es relevante avanzar en experiencias de economía circular que permitan reutilizar y reciclar los elementos de la producción de la acuicultura. Sería muy interesante que las empresas o los gremios pudieran generar instancias de compartir estas experiencias e incentivaran a innovadores  a enfrentar este desafío en conjunto, en particular resultaría muy importante que estos desarrollos sean vistos regionalmente en primera instancia y con la participación de las comunidades costeras.