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*Columna de opinión para Salmonexpert del Ignacio Gutiérrez, psicólogo organizacional y director ejecutivo de Bluet Consulting. 

Es un vaivén. La industria salmonicultora es un vaivén. Durante los últimos diez años, inclusive más, han oscilado vertiginosamente por extremos en ámbitos, tales como: economómicos, sociales, culturales, medioambientales y políticos.

En este sentido, esa delgada capa que cubre a cualquier organización, ha quedado vulnerable. ¿Qué hacer para recobrar la confianza con clientes, comunidades y trabajadores?.

Las relaciones laborales son la clave. Los acuerdos entre partes deberías respetarse y estar ceñidos bajo las premisas de ética, moral y por supuesto, respeto.

El dilema no es menor en la industria, debido a que "han caído muchos peces en la red", irónicamente.

Las voluntades están rotas o, a lo menos, quebradizas. Los actos de buena fe en el ejercicio del rol, se entrampan por comportamientos propios de un mercado donde, la vorágine financiera, emocional, social y medioambiental, siempre están latentes.

¿Qué hacer ante estos paradigmas contractuales con trabajadores? ¿De qué forma las relaciones laborales podrían contribuir a reconstruir esos mantras de confianza que se han perdido en las aguas turbulentas?

Son muchas las aristas, como la verborrea que emana de los expertos en estas lides del código del trabajo. Es interesante recordar que la mejor ley, no es la que está escrita por "unos", sino es la que se vive y experimenta por la mayoría.

Le da sentido a la experiencia profesional. Llevando años en este rubro y conociendo experiencias de muchas organizaciones, considero que cuando el comportamiento de trabajadores, ejecutivos, gerentes y directores van alineados, lo que se logra, paradójicamente, en respetar el rol atribuido "del otro" en el contexto organizacional, las relaciones laborales se transforman en un factor protector y no punitivo.

Desde la persona que alimenta al pez, allá, por las piscinas que están en los lugares más recónditos de nuestro país, hasta los ejecutivos que están haciendo negocios: se deben identificar con la misma vara y trato en lo que la relación laboral dista.

Los privilegios y deberes, allá y acá son los mismos. Ni más ni más ni menos. De otra forma, ¿por qué alguien debería sentirse marginado bajo un mismo paragua institucional legal?.

La sindicalización de una u otra forma, viene a dar respuesta a la percepción equivocada y disímil en la relación contractual. Cuando existe la fantasía de que hay un David y un Goliat, quedando supeditada la horizontalidad en la relación con la organización, es porque estamos ante una complejidad sistemática y la cultura/clima organizacional está dañado.

Las relaciones laborales deben ser la instancia donde se establece el acuerdo legal, sin embargo, el acuerdo social, emocional y afectivo, son lo que permiten gritar en medio del proceso productivo: uno para todos y todos para uno.

Si esto no sucede, hay que revisar lo que nos pasa como organización.