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Reportan una baja importante en casos de no conformidad ligados a mercados del salmón chileno

Foto: Salmonexpert.

En Seafood Academy 2026, especialistas destacaron la importancia de fortalecer la trazabilidad y responder a nuevas exigencias internacionales, advirtiendo que la listeria es uno de los desafíos en la industria.

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La salmonicultura chilena continúa consolidándose como una de las principales actividades productivas del país, impulsando el desarrollo económico, la generación de empleo y la innovación tecnológica en las regiones del sur austral. Sin embargo, junto con su crecimiento, la industria enfrenta desafíos cada vez más complejos en materias sanitarias, biológicas y regulatorias, que exigen fortalecer los sistemas de control, monitoreo y aseguramiento de la calidad. Estos temas fueron abordados durante la primera jornada de Seafood Academy 2026, encuentro organizado por bioMérieux Chile, que reunió a representantes de empresas, especialistas y proveedores para analizar los desafíos sanitarios, biológicos y regulatorios que enfrenta actualmente la industria salmonicultora, junto con las oportunidades para fortalecer su competitividad y sostenibilidad.

La creciente complejidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias de los consumidores están elevando la importancia estratégica de las áreas de calidad e inocuidad dentro de la industria alimentaria. Así lo planteó Camila Mardones, Industry Product Manager de bioMérieux Chile, quien explicó que factores económicos, geopolíticos y nuevas demandas de los consumidores están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las empresas productoras. “Actualmente sabemos que la industria de alimentos se encuentra en un punto de inflexión importante, en donde existen diversos desafíos que están ejerciendo presión sobre la operatividad diaria que tienen las empresas. Muchos de estos desafíos tienen que ver con la situación global, aspectos macroeconómicos y sociales, nuevas demandas de los consumidores y una mayor transparencia que permita conocer la historia completa de un producto que se encuentra en el mercado”.

En ese sentido, la ejecutiva enfatizó que los riesgos microbiológicos pueden generar impactos que van mucho más allá de una no conformidad puntual, afectando directamente la continuidad operacional, la reputación corporativa y los resultados económicos de las compañías. Al respecto, sostuvo que la detección de patógenos ya no es suficiente para responder a los desafíos actuales de la industria alimentaria. “Sabemos que actualmente ya no basta con detectar listeria, si está o no está. El tema de la detección es sólo la punta del iceberg. Tener una presencia o ausencia de Listeria monocytogenes ya no nos dice mucho, porque la presencia de este microorganismo en un producto que sale al mercado puede estropear la marca, parar toda la producción, generar un retiro del mercado e incurrir en daños que se pueden cuantificar en millones de dólares”.

De igual forma, destacó que la tendencia actual apunta a evolucionar desde un enfoque reactivo hacia una gestión basada en la anticipación de riesgos, incorporando herramientas capaces de identificar causas raíz y monitorear todo el ecosistema microbiológico presente en las plantas de proceso. Según explicó, la calidad y la inocuidad deben gestionarse a lo largo de toda la cadena productiva y no únicamente sobre el producto terminado. “Actualmente el área de calidad e inocuidad está enfocada en controlar todo el proceso. Ya no es sólo el producto final, sino que durante toda la producción y poder anticiparse a los riesgos. Se busca entender de dónde viene una contaminación, cuánto tiempo lleva presente, si es recurrente, si proviene de la materia prima o del ambiente, para poder actuar de manera proactiva y no reactiva”, indicó la profesional.

Otro de los aspectos abordados por Mardones fue la creciente presión regulatoria que enfrentan los exportadores de salmón, especialmente en relación con nuevas exigencias microbiológicas y de trazabilidad en los mercados de destino. Frente a este escenario, destacó la importancia de aprovechar la información generada por las operaciones para fortalecer la toma de decisiones y prevenir incidentes. “Durante todo este proceso productivo son millones de datos los que se generan cada día. Nuestra invitación es poder tomar esos datos para realizar un enfoque más preventivo que reactivo. La finalidad es prevenir más que reaccionar, utilizando toda la información microbiológica, genómica y operacional que se produce a través de todo el proceso productivo para optimizar la gestión, anticiparse a los riesgos y tomar control total de las operaciones”.

Producción sostenible

Alexander Jaramillo.

Durante su presentación, Alexander Jaramillo, coordinador de Salud e Inocuidad de Intesal, planteó que uno de los principales desafíos globales es aumentar la producción de alimentos para una población creciente sin incrementar la presión sobre los recursos naturales ni profundizar los efectos del cambio climático. En ese escenario, destacó el potencial de la salmonicultura como una fuente eficiente de proteína animal de origen acuático, capaz de aportar a una producción de alimentos con menor presión sobre los recursos naturales y una menor huella ambiental. “Como humanidad tenemos desafíos bien importantes, entre ellos el cambio climático, el uso de recursos hídricos y de tierra, y la alimentación de una creciente población mundial. Lo complejo es que todos estos desafíos están relacionados, porque tenemos que producir más alimentos, pero hacerlo de forma sustentable y con un menor impacto sobre el planeta”.

Por otra parte, el representante de Intesal sostuvo que el futuro de la salmonicultura dependerá de su capacidad para fortalecer la sostenibilidad, la innovación y la confianza de los mercados internacionales. En ese contexto, relevó la importancia de mantener altos estándares de inocuidad, avanzar en una mejor integración de datos productivos y responder de manera oportuna a las nuevas exigencias regulatorias y comerciales. “Los sistemas de confianza son vulnerables porque los mercados empiezan a pedir nuevas cosas y aparecen nuevos desafíos que hay que monitorear. Por eso existe un desafío importante en mantenerse alerta, fortalecer la trazabilidad, integrar la información disponible para tomar mejores decisiones y seguir demostrando que somos capaces de producir una proteína de alta calidad de manera responsable y transparente”.

Confianza sanitaria

Patricio González.

La inocuidad continúa siendo uno de los pilares que sustentan la competitividad internacional de la salmonicultura chilena. Así lo destacó Patricio González, encargado regional de Inocuidad y Certificación de Sernapesca Los Lagos, quien explicó que los sistemas de monitoreo nacionales e internacionales permiten mantener una vigilancia permanente sobre los productos exportados, generando información clave para identificar riesgos y fortalecer los controles. Según expuso, los reportes provenientes de los mercados de destino muestran una disminución en los casos de no conformidades durante 2026, una señal que atribuyó al fortalecimiento de los controles y sistemas de aseguramiento implementados por la industria. “Si hacemos la revisión de los datos de 2026, de lo que va de este año, se observa una baja bien interesante. En 2025 hubo alrededor de 50 casos y este año, hasta mayo, van nueve casos. Entonces hay una baja importante desde los mercados de destino, lo que uno podría concluir que es producto de un mejor comportamiento y una mejor cadena de control”.

No obstante, el profesional advirtió que los desafíos microbiológicos continúan siendo una prioridad para la industria, particularmente en lo relacionado con Listeria monocytogenes, microorganismo que sigue apareciendo entre las principales causas de no conformidades detectadas tanto en Chile como en los mercados internacionales. Además, recordó que las exigencias regulatorias continúan aumentando. “Hay una nueva regulación europea respecto al control de listeria que entra en vigor el 1 de julio y que entrega mayor responsabilidad al elaborador. Actualmente ya no basta con mostrar un informe con ausencia de listeria, sino que la empresa debe demostrar que durante toda la vida útil del producto éste seguirá manteniendo ausencia de listeria, mediante estudios de vida útil, validaciones, bibliografía y análisis que respalden esa condición”.

A su vez, González enfatizó que un evento de contaminación puede generar consecuencias que trascienden ampliamente la pérdida de un lote o un embarque específico. A su juicio, el mayor riesgo está asociado al impacto reputacional y a la confianza que los mercados depositan en los productos chilenos. “Cuando ocurre algún evento de este tipo hay muchos costos económicos asociados. El producto que se deja de comercializar es solo una parte del problema. También hay bloqueos de lotes para exportación, investigaciones para identificar la causa raíz, retrasos de embarques e impactos reputacionales que incluso pueden derivar en suspensiones desde determinados mercados. Por eso tenemos que hacer todos los esfuerzos para no llegar a esas situaciones”.

Respecto de las estrategias preventivas, el representante de Sernapesca destacó la importancia de fortalecer los sistemas de monitoreo ambiental dentro de las plantas de proceso, una herramienta que, si bien no es obligatoria desde el punto de vista regulatorio, puede marcar una diferencia significativa en la detección temprana de riesgos. “Lo que permite el monitoreo ambiental es incluso poder prevenir. Normalmente, cuando las empresas tienen buenos sistemas de monitoreo, saben antes de que aparezca un problema en el producto final que existe una situación que debe ser corregida. Eso permite intensificar los controles y llegar de mejor manera a la causa raíz de una contaminación”.

En paralelo, González abordó la complejidad que representan los residuos de antimicrobianos para una industria exportadora que debe cumplir simultáneamente con exigencias regulatorias muy distintas entre mercados. En ese contexto, llamó a reforzar una gestión integral de los tratamientos y de los períodos de resguardo. “Para cumplir con los distintos mercados es necesario entender que esto es una cadena de control multifactorial donde no basta solo con realizar un análisis precosecha. Existen buenas prácticas de uso de antimicrobianos, controles durante el ciclo productivo y múltiples factores que deben gestionarse adecuadamente para garantizar productos que cumplan con los límites establecidos por los distintos países de destino”.