VerdeSur: La empresa que inició con dos educadoras y que ahora impulsa la sostenibilidad salmonicultora
La empresa evolucionó desde el reciclaje domiciliario hacia un modelo que integra gestión ambiental, vinculación territorial y educación, para acompañar los desafíos de sostenibilidad de la industria del salmón.
Lo que comenzó hace diez años como un proyecto de reciclaje domiciliario impulsado por dos educadoras en Puerto Varas, hoy se ha convertido en un aliado de la salmonicultura y otros sectores productivos para avanzar en sus desafíos de sostenibilidad. A lo largo de esta década, VerdeSur ha ampliado progresivamente su alcance, consolidando un modelo que combina soluciones ambientales con iniciativas de vinculación territorial orientadas a promover una cultura de cuidado del entorno en el sur de Chile. Esa evolución marca también el décimo aniversario de la empresa.
Ese propósito ha permanecido inalterable desde sus inicios: contribuir a reducir el impacto ambiental asociado a la gestión de residuos. Con el tiempo, sin embargo, la empresa amplió su propuesta de valor incorporando asesorías, trazabilidad, valorización de residuos, cumplimiento normativo y programas de educación ambiental dirigidos tanto a empresas como a establecimientos educacionales y comunidades. “Siempre hemos entendido que gestionar residuos no es solamente retirarlos. Si queremos generar un cambio real, tenemos que enseñar, acompañar y hacer que las personas comprendan el impacto que tiene cada acción”, destacó Ignacio Valdivia, gerente general de VerdeSur.
La historia de VerdeSur comenzó en junio de 2016, cuando dos educadoras decidieron acercar el reciclaje a los hogares mediante un servicio puerta a puerta. Más allá de retirar cartón, vidrio, plásticos y otros materiales, el objetivo era enseñar a las familias cómo separar correctamente sus residuos y fomentar hábitos que permanecieran en el tiempo. “VerdeSur partió con dos educadoras y el propósito siempre fue reducir el impacto de la gestión de residuos en el medio ambiente. No solamente retirábamos los materiales reciclables, sino que capacitábamos a toda la familia para que entendiera cómo reciclar correctamente”, recordó Valdivia.
Ese trabajo adquirió un nuevo impulso durante la pandemia, cuando la gestión de residuos fue catalogada como un servicio esencial y aumentó el interés de las personas por incorporar prácticas más sostenibles en su vida cotidiana. “La gente empezó a darse cuenta de toda la basura que generaba en sus casas y de la importancia del reciclaje. Se fueron sumando más y más familias, hasta que incluso tuvimos que poner un límite operativo porque ya no dábamos abasto”, comentó el gerente general. Ese crecimiento permitió a VerdeSur expandir progresivamente sus operaciones hacia restaurantes, hoteles, oficinas y, posteriormente, empresas de distintos rubros, dando el salto desde un servicio domiciliario hacia una propuesta de gestión ambiental para organizaciones de mayor escala, sin perder el sello educativo que marcó sus orígenes.
Educar para transformar
A medida que VerdeSur amplió su presencia en el segmento corporativo, también comenzó a consolidar una estrecha relación con la industria salmonicultora. Lo que inicialmente fueron servicios de reciclaje para oficinas administrativas evolucionó hacia programas de educación ambiental, iniciativas de vinculación territorial y soluciones de gestión integral de residuos para empresas productivas y proveedoras del sector. Actualmente, la compañía desarrolla iniciativas junto a diversas empresas de la cadena de valor del salmón, entre ellas AquaChile, Multi X, Camanchaca y Marine Farm, contribuyendo al desarrollo de estrategias de sostenibilidad, economía circular y vinculación con las comunidades.
En ese proceso, la educación ambiental se transformó en uno de los principales sellos de VerdeSur y en una herramienta para fortalecer el vínculo entre la salmonicultura y las comunidades. A partir de las necesidades planteadas por las propias empresas del sector, la organización diseñó programas dirigidos a establecimientos educacionales que incluyen talleres, actividades de reutilización de materiales, visitas a plantas de valorización de residuos, recorridos por parques nacionales y experiencias orientadas a profundizar el conocimiento sobre el patrimonio natural y la gestión responsable de los residuos. Estas iniciativas buscan generar capacidades permanentes en las comunidades y fortalecer la relación entre las compañías y los territorios donde desarrollan sus operaciones.
“Las empresas tienen una necesidad muy grande de vincularse con las comunidades donde están presentes. Nosotros vimos que la educación ambiental podía transformarse en una herramienta que dejara una huella mucho más profunda y permanente que una actividad puntual”, explicó Ignacio Valdivia. A su juicio, el mayor valor de estos programas radica en que el aprendizaje trasciende las salas de clases y se proyecta hacia los hogares. “Cuando un niño entiende el valor de su entorno y aprende sobre gestión de residuos, ese aprendizaje llega también a su familia y termina multiplicándose dentro de la comunidad”.
Ese enfoque también ha permitido apoyar procesos de certificación ambiental en establecimientos educacionales y colaborar en iniciativas como limpiezas de playas y otras acciones de conservación desarrolladas junto a empresas salmonicultoras. En paralelo, VerdeSur fortaleció durante los últimos años su línea de gestión integral de residuos industriales, coordinando la administración de residuos reciclables, peligrosos y no peligrosos mediante una red de gestores, transportistas y plantas autorizadas que aseguran la trazabilidad de cada material hasta su valorización o disposición final. Como resume Valdivia, el propósito es que “los residuos dejen de ser vistos como basura y vuelvan a transformarse en materiales que puedan reincorporarse a la economía circular, siempre bajo un proceso seguro, trazable y en cumplimiento de la normativa vigente”.
Cambio de paradigma
“Hemos visto un cambio muy importante en la forma en que las empresas entienden la sostenibilidad. Hace algunos años el foco estaba principalmente en cumplir con la normativa, mientras que actualmente existe una mirada mucho más amplia, donde la economía circular, la educación ambiental y la relación con las comunidades forman parte de la estrategia de las organizaciones”, sostuvo Ignacio Valdivia. A su juicio, esa evolución también ha impulsado una mayor valoración de la gestión de residuos como una herramienta capaz de generar beneficios ambientales, sociales y reputacionales para las empresas.
Esa transformación también ha estado acompañada por una mayor exigencia en materia de trazabilidad y valorización de residuos. Frente a este escenario, VerdeSur ha fortalecido su capacidad para coordinar soluciones integrales que permiten a las empresas conocer el destino final de cada material, asegurar el cumplimiento de la normativa vigente y avanzar hacia modelos de gestión más circulares. Según Valdivia, el desafío ya no consiste únicamente en reciclar, sino en construir procesos que generen valor ambiental y aporten información confiable para la toma de decisiones.
La experiencia acumulada durante esta década también le ha permitido a la empresa identificar que la sostenibilidad depende, en gran medida, de la capacidad de involucrar a las personas en cada uno de los procesos. “La infraestructura y la tecnología son fundamentales, pero si no existe un cambio cultural es muy difícil que las iniciativas se mantengan en el tiempo”, planteó el gerente general. Bajo esa convicción, VerdeSur ha seguido fortaleciendo programas que integran educación, gestión ambiental y trabajo colaborativo con empresas y comunidades, entendiendo que esos tres elementos deben avanzar de manera conjunta para generar impactos duraderos.
De cara a los próximos años, la compañía proyecta continuar ampliando su presencia en la macrozona sur y consolidar nuevos servicios asociados a la sostenibilidad y la economía circular, manteniendo la educación ambiental como uno de los pilares de su propuesta de valor. “Nuestro objetivo sigue siendo el mismo que teníamos cuando comenzamos hace diez años: contribuir a que las personas, las comunidades y las empresas comprendan que los residuos pueden transformarse en una oportunidad para cuidar el entorno y construir un desarrollo más sostenible”, concluyó Valdivia. Con esa visión, VerdeSur proyecta seguir acompañando a la industria salmonicultora y a otros sectores productivos en el desarrollo de soluciones que integren sostenibilidad, economía circular y vinculación con las comunidades, reafirmando el propósito con el que nació hace una década.