Regenera Patagonia: dos de los mayores desafíos en salmonicultura están en el alimento
Especialistas dieron a conocer, entre otros interesantes datos, que la falta de trazabilidad del alimento de los salmones es un riesgo importante desde la industria.
La conferencia internacional Regenera Patagonia reunió en Puerto Varas a líderes empresariales, especialistas, startups, organizaciones y representantes del sector público para analizar cómo la economía regenerativa puede transformarse en una herramienta de desarrollo para los territorios. La iniciativa busca conectar naturaleza, innovación, financiamiento e industrias productivas mediante experiencias y casos reales, abordando temas como biodiversidad, descarbonización, capital natural, agricultura regenerativa y mercados ambientales, con el propósito de impulsar modelos capaces de generar valor económico, social y ambiental de manera simultánea.
Durante su exposición, Cristian Andler, socio fundador de Green Ticket, abordó la evolución de la sostenibilidad en el mundo empresarial y su potencial para generar competitividad. El ejecutivo explicó que la consultora lleva 14 años trabajando en estrategias vinculadas a cambio climático, huella de carbono, eficiencia energética y articulación territorial, siempre con una mirada orientada a la rentabilidad. “Nuestro foco siempre fue hacer la sostenibilidad rentable. Lo que hemos visto en el tiempo es que las empresas que son más rentables son las que más cuidan el medio ambiente”, afirmó, destacando que las acciones ambientales pueden traducirse en ahorros operacionales, acceso a nuevos mercados y fortalecimiento de las marcas.
Posteriormente, Andler profundizó en los desafíos asociados a la huella de carbono de la producción acuícola, enfatizando el peso que tiene la alimentación dentro del impacto ambiental de la cadena productiva. Tras analizar a las principales empresas productoras presentes en Chile, indicó que una parte relevante de las emisiones proviene de los insumos agrícolas utilizados en la elaboración de alimentos para peces. “Nos dimos cuenta que cuando trabajamos con el alimento, ya en base a análisis de ciclo de vida, vemos que los principales aportes a la huella de carbono son productos agrícolas”, señaló. A partir de esa evidencia, explicó que Green Ticket está impulsando iniciativas para promover materias primas más sostenibles, incorporando criterios de biodiversidad, conservación y regeneración en los territorios donde se producen.
Por otra parte, el expositor presentó antecedentes que evidencian las ventajas ambientales de la acuicultura frente a otras fuentes de proteína animal. De acuerdo con los análisis comparativos realizados por la consultora, el salmón presenta reducciones de hasta 84% en indicadores asociados al cambio climático, 95% en uso de suelo y 81% en consumo de agua respecto de la carne bovina producida en Europa. “Empezamos a ver números concretos que nos dicen que ciertas proteínas son más sostenibles que otras”, sostuvo Andler. En esa misma línea, destacó el desempeño ambiental de los choritos cultivados en Chile, afirmando que representan una de las proteínas con menor huella de carbono disponible actualmente para los consumidores.
El socio fundador de Green Ticket planteó que la Región de Los Lagos posee una oportunidad estratégica para diferenciar sus productos a partir de atributos vinculados a conservación, biodiversidad y regeneración. A su juicio, la salmonicultura cuenta con condiciones únicas para avanzar hacia propuestas de mayor valor agregado en los mercados internacionales, incorporando conceptos como carbono neutralidad y protección de ecosistemas. “¿Qué proteína genera siete u ocho billones de dólares en 4.000 hectáreas? No creo que exista otra proteína que genere tanto valor, genere tanto omega 3 y alimente a tantas personas en tan poco espacio”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que el desafío futuro consiste en vincular el desarrollo productivo con la conservación de la Patagonia, fortaleciendo el posicionamiento del salmón y otros productos regionales mediante relatos respaldados por resultados ambientales concretos.
Riesgo y naturaleza
Durante su presentación en Regenera Patagonia, Alan Gómez, líder de América Latina y el Caribe del Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD), planteó que la naturaleza dejó de ser un tema exclusivamente ambiental para transformarse en un factor clave de competitividad y gestión de riesgos para las empresas. Según explicó, inversionistas, bancos y organismos financieros están incorporando cada vez más variables relacionadas con biodiversidad, agua, ecosistemas y uso de recursos naturales en sus procesos de evaluación. “Más del 90% de los inversionistas hoy día consideran que la naturaleza es igual o más importante que otros aspectos de sostenibilidad, o el cambio climático”, afirmó, advirtiendo que las compañías que no comprendan su relación con la naturaleza podrían enfrentar riesgos financieros, legales, reputacionales y comerciales cada vez más relevantes.
Bajo esa mirada, Gómez destacó que sectores productivos como la agricultura, la pesca y la acuicultura poseen una dependencia directa de los servicios que proveen los ecosistemas, razón por la cual resulta fundamental medir y gestionar esos vínculos. “Si queremos crecer, como entiendo la industria de agricultura, el salmón quiere crecer en Chile con la ambición que tiene, necesita asegurar que va a haber un suministro correcto para poder llegar a eso”, sostuvo. A su juicio, comprender las dependencias e impactos asociados a la naturaleza permite anticipar amenazas relacionadas con disponibilidad de agua, biodiversidad, calidad ambiental o cambios regulatorios, fortaleciendo la resiliencia de los modelos de negocio a largo plazo.
De igual forma, el representante regional de TNFD explicó que el marco fue desarrollado por empresas e instituciones financieras con el objetivo de crear un lenguaje común que permita identificar, evaluar y gestionar riesgos y oportunidades vinculados a la naturaleza. “Tenemos que entenderlo. Una vez que lo entendamos, podemos empezar a avanzar en cómo gestionarlo y cómo minimizar riesgos, cómo maximizar oportunidades”, señaló. El marco se estructura sobre cuatro pilares —gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métricas— y busca integrarse a la planificación corporativa y financiera de las organizaciones, facilitando la toma de decisiones en un escenario donde la sostenibilidad se vincula cada vez más con el acceso a capital y financiamiento.
Respecto de la salmonicultura, Gómez destacó que la industria ya cuenta con una base sólida para avanzar en la adopción de TNFD gracias al trabajo realizado mediante certificaciones y estándares internacionales. De hecho, explicó que existe una interoperabilidad relevante entre este marco y esquemas ampliamente utilizados por el sector, como ASC y MSC. Además, sostuvo que las métricas asociadas al marco podrían transformarse en una herramienta relevante para acceder a nuevas alternativas de financiamiento vinculadas al desempeño ambiental. Asimismo, resaltó que compañías acuícolas internacionales como Mowi, Bakkafrost y Nisui ya están trabajando con el marco, mientras que una guía específica para acuicultura forma parte de las herramientas disponibles para facilitar su implementación.
Visión inversionista
Sofía de la Parra, Senior Investor Outreach Manager de FAIRR, destacó que la salud de los océanos se ha convertido en un factor cada vez más relevante para los mercados financieros y las decisiones de inversión. La ejecutiva explicó que los océanos no sólo cumplen un rol fundamental en la regulación climática y la seguridad alimentaria global, sino que también representan un activo económico de enorme magnitud. “La economía oceánica aporta casi US$3 billones al año y si los océanos fueran un país, serían una de las economías más grandes del mundo”, afirmó. Además, sostuvo que el creciente interés por inversiones sostenibles y una mayor exigencia regulatoria están impulsando una demanda cada vez mayor por información ambiental y social confiable asociada a las actividades productivas vinculadas al mar.
Desde la perspectiva de los inversionistas, De la Parra señaló que la estabilidad de los ecosistemas marinos tiene una relación directa con la creación y protección de valor económico. “El deterioro del océano implica riesgos financieros”, advirtió, explicando que las empresas dependen de recursos naturales como la disponibilidad de peces, la calidad ambiental y la estabilidad de los ecosistemas para sostener sus operaciones. Adicionalmente, indicó que fenómenos como eventos climáticos extremos, enfermedades, contaminación o restricciones regulatorias pueden traducirse en mayores costos, interrupciones operacionales y pérdidas de productividad. “El inversionista lo que quiere es asegurarse de que las empresas entienden los impactos y las dependencias, no solamente de su operación, sino también de su cadena de valor”.
A partir de este escenario, FAIRR lanzó recientemente el Seafood Index, una herramienta que evalúa a 20 empresas públicas del sector pesquero y acuícola a nivel global, incluyendo compañías que operan en Chile. La iniciativa fue desarrollada por una red internacional de más de 400 inversionistas que administran activos por 95 billones de dólares y busca entregar información comparable para apoyar la toma de decisiones de inversión. “El índice convierte información pública en indicadores comparables para que los inversionistas puedan identificar riesgos, comparar el desempeño y destacar las mejores prácticas”, comentó la ejecutiva. Agregó que la metodología considera 16 temas estratégicos y evalúa no solamente si las compañías reconocen los riesgos, sino también su capacidad para establecer objetivos, implementar acciones y demostrar resultados concretos.
Entre los principales hallazgos del nuevo índice, FAIRR identificó brechas importantes en materias ambientales y de trazabilidad dentro del sector. De acuerdo con los resultados presentados, las empresas obtuvieron un desempeño promedio superior en temas sociales que en aspectos ambientales, pese a que estos últimos representan riesgos significativos para la continuidad operacional y la rentabilidad de la industria. Junto con ello, la trazabilidad apareció como uno de los desafíos pendientes tanto para la pesca como para la acuicultura. “La falta de trazabilidad del alimento de los salmones es un riesgo importante”, advirtió De la Parra, agregando que avanzar hacia sistemas digitales e interoperables de seguimiento será clave para fortalecer la resiliencia del sector. “Nuestro análisis indica que avanzar en este ámbito es esencial para sostener el crecimiento del sector, especialmente en Chile”.