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“Interruptores moleculares” del salmón abren nueva vía para enfrentar la piscirickettsiosis

Dra. Francisca Madrid, investigadora de la Universidad de Santiago de Chile.

Científicos chilenos plantean que los elementos transponibles cumplen un rol clave en la respuesta inmune y podrían transformarse en biomarcadores tempranos de infección y blancos para selección genética.

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Un cambio de paradigma en la comprensión de la piscirickettsiosis comienza a tomar forma en la salmonicultura. Así lo plantea la investigadora de la Universidad de Santiago de Chile, Dra. Francisca Madrid, una de las autoras de un nuevo estudio publicado, cuyos hallazgos apuntan a un actor clave de la respuesta inmune del salmón hasta ahora subestimado: los elementos transponibles.

La investigación surge, según explica Madrid, de la necesidad de replantear el enfoque científico frente a una de las principales enfermedades bacterianas que afectan al salmón en Chile.

“Durante años nos enfocamos casi exclusivamente en los genes que codifican proteínas, pero eso deja fuera más de la mitad del genoma del salmón. Nos planteamos una hipótesis disruptiva: qué pasa si la clave para mitigar la piscirickettsiosis no está en ese pequeño porcentaje de genes tradicionales, sino en el 54% del genoma que históricamente la ciencia clásica había catalogado de forma simplista como 'ADN basura' o remanentes evolutivos. Quisimos ser los primeros en descifrar la dinámica de este 'mobiloma' oculto ante un desafío bacteriano real”, señala la experta.

De “ADN basura” a reguladores clave con interesantes aplicaciones

Los elementos transponibles (o transposones) son secuencias dinámicas de ADN capaces de activarse y moverse dentro del genoma. Lejos de ser material inerte, el estudio los describe como verdaderos “interruptores moleculares de emergencia”.

“Cuando el salmón enfrenta una amenaza crítica, como la entrada de una bacteria, estos elementos se 'encienden' masivamente para activar, coordinar y amplificar las alarmas y las defensas inmunológicas del salmón”, explica la investigadora.

El trabajo identificó la activación de más de 4.500 elementos transponibles durante la infección, con un patrón altamente organizado. En particular, destacan familias específicas como los transposones de ADN tipo TcMar, cuya activación se sincroniza con genes clave del metabolismo y la inmunidad.

“Identificamos una sincronización casi perfecta (co-expresión positiva) entre estos elementos y los genes más importantes encargados de los procesos metabólicos e inmunitarios del salmón. Además, descubrimos que las regiones activadas están repletas de sitios de unión para factores de transcripción inmunológicos. Esto nos dice que actúan como verdaderas plataformas de comando que orquestan y potencian la respuesta biológica frente al patógeno”, enfatiza la Dra. Madrid.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el 84% de los elementos transponibles aumenta su actividad en peces infectados, generando una “firma molecular” clara que distingue a individuos sanos de enfermos.

Este comportamiento abre la puerta a aplicaciones prácticas en terreno. “Estos elementos son extremadamente sensibles a las primeras señales de estrés celular, por lo que podrían activarse antes de que aparezcan síntomas clínicos. Esto permitiría desarrollar herramientas de diagnóstico temprano mucho más precisas”, sostiene la investigadora de la USACh.

Nueva frontera en mejoramiento genético

El impacto potencial también se extiende a los programas de selección genética. Actualmente, la industria se enfoca en genes convencionales, pero este estudio propone ampliar el foco hacia los mecanismos que regulan su activación.

“No se trata solo de seleccionar peces que tengan el gen de la defensa, sino de asegurar que tengan el mecanismo de activación óptimo para encenderlo a tiempo. Esto introduce un criterio de resiliencia inmunometabólica totalmente nuevo para la industria”, explica Madrid.

Según la investigadora, incorporar estos elementos en los programas de mejoramiento permitiría seleccionar peces con respuestas inmunes más eficientes frente a la piscirickettiosis.

Los próximos pasos apuntan a validar estos hallazgos en condiciones productivas y avanzar en su aplicación práctica. Entre las líneas más prometedoras se encuentra el desarrollo de dietas funcionales o aditivos capaces de modular la activación de estos elementos a nivel epigenético.

“El potencial para derivar en nuevas estrategias comerciales y de manejo sanitario en terreno es inmenso. Un ejemplo, es el desarrollo de dietas funcionales o aditivos diseñados específicamente para modular la cromatina y optimizar la activación de estos elementos transponibles”, concluye la especialista.