Columna de Opinión
Piscirickettsia salmonis, el gran desafío para la industria del salmón en Chile
*Columna de opinión para Salmonexpert de la Dra. Sandra Bravo.
Han pasado más de 40 años desde que Piscirickettsia salmonis fue observada como un problema patológico importante para la industria del salmón en Chile. Previo a 1989, esta enfermedad de etiología desconocida, se convirtió a partir de 1984 en la enfermedad más importante para el salmón coho con mortalidades que superaban el 30%. La sintomatología exhibida por los peces enfermos era clara, los peces dejaban de comer, presentaban natación errática, se ubicaban en las esquinas de las jaulas y era fácil su captura. En general, los peces presentaban buena condición, destacándose las branquias extremadamente pálidas, lo que reflejaba una anemia severa, corroborada por los bajos niveles de hematocrito (<27%) y por los altos niveles de leucocitos que evidenciaba que se trataba de un problema infeccioso. Internamente, lo más destacable era el hígado moteado, el riñón inflamado y el bazo aumentado de tamaño (esplenomegalia).
Desde los inicios de la salmonicultura hasta 1989, en que junto a Marcelo Campos pudimos por primera vez observar al agente etiológico, fue una búsqueda intensa para identificar al agente causal de esta patología que generó brotes de hasta 70% de mortalidad. El patógeno no lograba crecer en cultivos bacteriológicos, lo que descartaba que fuera una bacteria de las descritas para peces, tampoco lograba observarse en tinciones Gram debido a su débil tinción y tampoco lograba aislarse en líneas celulares, lo que descartaba que se tratara de un virus ya descrito. A partir del 2007, fecha en que se creó el laboratorio de servicios ictiopatológicos SALMOLAB, pusimos el foco en identificar la causa de la mortalidad que afectaba al salmón coho en los centros de cultivo de la Región de Los Lagos. Se enviaron muestras para análisis histológicos a diferentes expertos no solo en Chile, también a expertos en Noruega, Escocia y Estados Unidos, sin lograr resultados positivos acerca del agente causal, solo se confirmaban las alteraciones registradas macroscópicamente en los órganos afectados. También se realizó microscopía electrónica con la esperanza de poder tener alguna pista para poder controlar la enfermedad, ya que los peces no respondían a los tratamientos con antibióticos disponibles a esa fecha (oxitetraciclina principalmente).
Una vez agotadas todas las posibilidades de análisis patológicos y la consulta a los más destacados expertos nacionales y extranjeros, en 1989, con la finalidad de verificar si el agente causal era el virus de la Necrosis Eritrocítica Viral (VEN), patología descrita en salmón coho por la Dra. Ximena Reyes en su tesis doctoral en 1985, tomamos muestras de sangre de salmones enfermos que teñimos con Giemsa y pudimos observar por primera vez al agente causal, e inmediatamente, aplicamos la tinción Giemsa a frotis de los órganos afectados en los cuales fue posible observar claramente a estos patógenos. Este hallazgo y primera descripción de la enfermedad que llamamos “Síndrome del Salmón Coho” ya que a la fecha desconocíamos la etiología del patógeno y la especie afectada era el salmón coho, fue publicado en el Fish Health Newsletter de la American Fisheries Society (Bravo y Campos, 1989). Simultáneamente, fue publicado este hallazgo en la revista Chile Pesquero, en la edición de julio-agosto de 1989, distribuida a nivel nacional.
Las rickettsia aisladas desde salmónidos en Chile, Noruega, Irlanda y Canadá son morfológicamente similares y han sido identificadas como Piscirickettsia salmonis"
Ese mismo año, el Dr. Fryer viajó a Puerto Montt y en la línea celular CHSE 214, sin antibiótico, logró aislar y caracterizar al agente rickettsial, en las instalaciones del laboratorio SALMOLAB que contaba con el equipamiento requerido para el análisis de virus. Los antibióticos utilizados rutinariamente para aislar agentes virales en las líneas celulares, lograron por años enmascarar a esta rickettsia que era neutralizada por estos antibacterianos. En 1992, Fryer y col. describieron a Piscirickettsia salmonis como nuevo género y nueva especie.
A partir del primer reporte de la enfermedad en 1989, lo que fue un gran hito para la industria del salmón en Chile, supimos que los agentes rickettsiales en peces comenzaron a ser asociadas a enfermedades de importancia desde fines de los años 80’s. De hecho, el primer registro data de 1970 en Canadá, año en que se reportó por primera vez la “enfermedad de los paréntesis” en salmón pink, salmón chinook y salmón coho, la que posteriormente fue atribuida a Piscirickettsia salmonis (Evelyn, 1992)
Las rickettsia aisladas desde salmónidos en Chile, Noruega, Irlanda y Canadá son morfológicamente similares y han sido identificadas como Piscirickettsia salmonis. Sin embargo, sólo en Chile se tenían registros de brotes severos de la enfermedad, hasta que en 1995, estando en Bergen, la Dra. Olsen tomó contacto conmigo y me mostró fotografías de salmón del Atlántico exhibiendo los signos clásicos de SRS, de un brote de la enfermedad ocurrida entre agosto y diciembre de 1988, cuyo reporte fue publicado en 1997.
A la fecha, el SRS (Síndrome Rickettsial del Salmón) sigue siendo el problema patológico más importante para la industria del salmón en Chile y la causa de los altos niveles de antibiótico usados para su control. Sin embargo, el salmón coho ya no es la especie más susceptible, probablemente por la inmunidad adquirida a través de los años por las generaciones de salmón coho domesticado, siendo actualmente el salmón del Atlántico y la trucha arcoíris las especies más susceptibles. Además, los mayores problemas patológicos están concentrados en la Región de Los Lagos y en la Región de Aysén, siendo la Región de Magallanes la que presenta los menores reportes de SRS, lo que está relacionado con las bajas temperaturas de la región, que probablemente son más favorables para el salmón y menos favorables para Piscirickettsia salmonis.
A pesar de los abundantes estudios, proyectos e investigaciones realizados por investigadores dentro y fuera del país a partir de 1989, a la fecha no se ha logrado desarrollar antibacterianos efectivos para el control de este patógeno intracelular y tampoco vacunas efectivas para su prevención, por lo que la atención ha estado centrada en como reforzar el sistema inmune de los salmones y en satisfacer las necesidades y requerimientos fisiológicos del pez, que son la base del bienestar animal.