Lodox apuesta por una salmonicultura sin residuos
Daniel Pavez, fundador y director técnico de la compañía, explicó cómo su solución transforma residuos de piscicultura en enmiendas agrícolas, reduciendo emisiones, costos operacionales y cargas contaminantes.
Lodox, startup liderada por Daniel Pavez, fundador y director técnico de la empresa, nació a partir de uno de los desafíos impulsados por el Centro de Innovación Regional Los Lagos, enfocado en encontrar una salida técnica y económicamente viable para los lodos generados en piscicultura. La compañía desarrolló un servicio orientado a transformar estos residuos en enmiendas orgánicas para uso agrícola, reduciendo emisiones, disminuyendo la carga contaminante de los efluentes y aportando a la economía circular entre acuicultura y agroindustria. Según explicó Pavez, la solución permite capturar nutrientes, minimizar olores, disminuir el volumen de residuos y generar beneficios económicos tanto para salmonicultores como agricultores.
“Cuando desarrollamos Lodox, la pensamos como un servicio que, más que desarrollar una limpieza del agua, tratara de generar un cierre de la circularidad del proceso salmonicultor, recuperar nutrientes que una empresa desperdiciaba, valorizarlos in situ y después llevarlos al campo de manera que pudieran convertirse en una enmienda orgánica”, explicó Pavez. El profesional sostuvo que uno de los principales problemas detectados inicialmente era la dificultad de aplicar estos lodos debido al olor y a la preocupación existente respecto al uso de antibióticos, factores que históricamente limitaron su valorización productiva.
A diferencia de otras soluciones existentes en el mercado, el fundador de Lodox enfatizó que la propuesta de la empresa no se limita a comercializar productos, sino que considera un servicio integral validado directamente en pisciculturas. “La mayor parte ofrecía un producto sin pruebas de por medio. No había resultados garantizados y el riesgo lo corrían las empresas. Nosotros tratamos de invertir los papeles y demostrar, con pruebas reales, que el sistema funcionaba”, afirmó, destacando el apoyo de actores de la industria que facilitaron la realización de ensayos en terreno.
En esa línea, Pavez recordó que una de las primeras validaciones relevantes se realizó junto a GMT, mediante análisis efectuados con laboratorios certificados y bajo parámetros regulados por el Decreto 90. Según detalló, la solución ha permitido reducir la DBO desde valores cercanos a 850 hasta 20 en el agua de salida, mientras que los fósforos biodisponibles pueden disminuir desde 27 mil a 1,5 mg/lt. A juicio del profesional, estos resultados permitieron comprobar que el sistema disminuye significativamente la carga orgánica del efluente antes de que llegue a ríos o lagos, mejorando la calidad del agua descargada y reduciendo el impacto ambiental asociado a las pisciculturas de flujo abierto.
Respecto del funcionamiento técnico de la solución, el fundador y director técnico de Lodox explicó que el sistema opera sobre los lodos generados tras el lavado de los rotofiltros utilizados en piscicultura. “Lo que nosotros hacemos es capturar la fracción sólida a partir de una precipitación gravitatoria. Dejamos que el lodo entre lentamente, las partículas van decantando y el agua que sobra vuelve al sistema con un cierto grado de limpieza”, detalló, agregando que el proceso permite depurar el efluente y mantener bajos niveles de contaminación en la descarga final.
Asimismo, Pavez señaló que la tecnología incorpora un proceso biológico basado en la activación de bacterias ya presentes en el sistema, sin necesidad de introducir microorganismos externos. “Nosotros hacemos un choque de activación de las bacterias presentes y les damos vitaminas para que tengan más hambre. Entonces empiezan a fagocitar los sólidos suspendidos, engordan y caen, mientras el agua se va depurando”, explicó. Gracias a este mecanismo, aseguró que los niveles de contaminación en el efluente de salida se mantienen consistentemente bajos y permiten entregar una herramienta concreta para que las pisciculturas operen muy por debajo de los límites exigidos por la normativa ambiental vigente.
“Lo que ofrecemos es cumplimiento normativo. La idea es estar siempre dentro de la norma, nunca en el filo, sino muy por debajo”, sostuvo Pavez al referirse a la principal propuesta de valor de Lodox. Junto con ello, indicó que otro de los aprendizajes relevantes del proceso fue comprobar que gran parte de la materia orgánica disminuye considerablemente su volumen una vez digerida, lo que repercute directamente en la cantidad de retiros de lodo requeridos por las pisciculturas y reduce los riesgos asociados al manejo de residuos.
En términos operacionales, el profesional aseguró que han logrado reducir hasta en 75% la cantidad de retiros de camiones destinados al transporte de lodos. “Si antes sacabas cuatro camiones en dos meses, ahora sacas uno”, afirmó. Sin embargo, enfatizó que el beneficio no se limita al ahorro económico, sino que también impacta positivamente en indicadores ambientales asociados a emisiones de CO2 y cumplimiento de metas ESG, aspecto cada vez más relevante para acceder a financiamiento internacional y créditos vinculados a desempeño ambiental.
De acuerdo con Pavez, la reducción de emisiones derivada de la menor circulación de camiones puede alcanzar hasta 400 toneladas menos de CO2 al año, a lo que se suma una disminución significativa en la generación de metano. “Cualquier proceso que no está controlado aeróbicamente tiende a ser anaeróbico y ahí se generan sulfhídricos y metano. Lo importante es que nosotros evitamos emitir ese gas de efecto invernadero”, indicó, destacando además que la tecnología ayuda a reducir olores y evita procesos contaminantes asociados al almacenamiento convencional de residuos orgánicos.
Circularidad productiva
Otro de los aspectos abordados por el fundador de Lodox fue el potencial agrícola de los lodos tratados. En ese sentido, explicó que actualmente desarrollan un estudio junto a la Universidad San Sebastián sede de la Patagonia para evaluar el impacto de estas enmiendas orgánicas sobre praderas utilizadas en producción lechera. “Estamos estudiando cómo este pasto influye en variables como la materia grasa de la leche y la productividad del ganado. Si el agricultor obtiene mejores resultados, también recibe mejores pagos”, comentó. La investigación busca determinar si el uso de estas enmiendas puede traducirse en mejoras productivas concretas para la industria lechera regional y en una disminución de costos asociados al uso de fertilizantes tradicionales.
“Estamos hablando de hasta cien kilos de fósforo por tonelada de lodo. Es muchísimo valor”, enfatizó el profesional, explicando que gran parte de ese fósforo proviene originalmente de materias primas vegetales utilizadas en los alimentos para salmón. Bajo esa lógica, aseguró que la solución permite cerrar completamente el ciclo de nutrientes entre salmonicultura y agricultura. “Lo que hacemos es devolver al campo nutrientes que antes se perdían y evitar que lleguen como contaminantes a las cuencas”, afirmó, haciendo referencia al trabajo que desarrollan actualmente en la cuenca del lago Villarrica y al potencial de esta tecnología para disminuir la presión ambiental sobre sistemas lacustres del sur de Chile.
En relación con el impacto ambiental de la industria, el fundador y director técnico de Lodox sostuvo que el objetivo no es negar la existencia de externalidades, sino desarrollar herramientas concretas para mitigarlas. “Todas las industrias contaminan. Lo importante es hacer bien las cosas y tratar el contaminante antes de que genere un impacto negativo”, indicó. Bajo esa mirada, comentó que la compañía también trabaja en soluciones orientadas a agua de mar, buscando evitar que alimento no consumido y deposiciones lleguen al fondo marino sin tratamiento previo. Asimismo, valoró que la propia salmonicultura haya impulsado regulaciones más exigentes para abordar este tipo de desafíos ambientales.
Hacia adelante, Pavez aseguró que la meta de Lodox es transformarse en un estándar dentro de la industria salmonicultora, posicionando la valorización de lodos como parte integral de la sostenibilidad productiva. “Nosotros no generamos residuos, generamos insumos. Esa es la gran diferencia”, afirmó. A juicio del profesional, el gran cambio pasa por dejar de entender los lodos como un pasivo ambiental y comenzar a verlos como un recurso capaz de generar valor agrícola, ambiental y económico. En esa línea, sostuvo que la salmonicultura chilena tiene hoy la oportunidad de demostrar, mediante soluciones concretas, que es posible avanzar hacia modelos productivos más eficientes, circulares y ambientalmente responsables, donde lo que antes era un desecho hoy puede transformarse en un recurso.