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Científicos avanzan hacia una nueva estrategia contra Piscirickettsia sin antibióticos

Microscopía electrónica de barrido de P. salmonis expuesto a derivados de quitosano. Comparación morfológica de cultivos de P. salmonis (LF-89) después de 24 h de exposición a las concentraciones mínimas inhibidoras de quitosano comercial (ChC) y quitosano sulfatado (ChS).

Expertos demostraron que el quitosano sulfatado puede causar distintos tipos de daño al patógeno, y combatir su capacidad de formar biofilms, posicionándose como un biomaterial antimicrobiano.

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El quitosano es un biopolímero natural derivado de la quitina ampliamente reconocido por su biocompatibilidad, biodegradabilidad y baja toxicidad. Estas características lo posicionan como una alternativa atractiva desde el punto de vista ambiental y regulatorio.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Chile, Universidad Andrés Bello y la Universidad Central de Venezuela, dio un paso relevante en la búsqueda de alternativas al uso de antibióticos en salmonicultura, tras demostrar el potencial del quitosano sulfatado (ChS), un polisacárido modificado químicamente derivado de la quitina, como agente antimicrobiano frente a Piscirickettsia salmonis.

El estudio evaluó la actividad de este biopolímero modificado, revelando efectos directos sobre la integridad bacteriana y su capacidad de formar biofilms, uno de los principales mecanismos de persistencia del patógeno en cultivo.

Acción antibacteriana y antibiofilm

Uno de los hallazgos clave fue que el quitosano sulfatado es capaz de inducir disrupción de la membrana bacteriana, generando agregación celular y afectando procesos esenciales para la supervivencia de P. salmonis. Este mecanismo resulta particularmente relevante, ya que actúa de forma distinta a los antibióticos tradicionales.

“Los ensayos antibacterianos revelaron una concentración mínima inhibitoria (CMI) de 1500 µg/mL y una concentración mínima bactericida (CMB ≥ 1500 µg/mL). La imagen de fluorescencia LIVE/DEAD mostró la formación de agregados bacterianos con un tamaño, frecuencia y fluorescencia roja crecientes en comparación con los controles durante la exposición a ChS, lo que indica un daño progresivo de la membrana”, dieron a conocer los autores.

De la misma forma, la microscopía electrónica de barrido reveló alteraciones morfológicas por la acción del ChS, incluyendo la disrupción de la superficie y la pérdida de la integridad celular, reduciendo también la formación de biofilms (>50% en el día 6 y 34,8% en el día 8).

Desde una perspectiva aplicada, los resultados sugieren múltiples usos potenciales en la industria salmonicultora. Entre ellos, su incorporación como aditivo funcional en dietas, su uso en recubrimientos de superficies o equipos para prevenir la formación de biofilms, o incluso como base para nuevos tratamientos terapéuticos.

Asimismo, estudios previos han mostrado que derivados del quitosano pueden mejorar parámetros productivos en peces, incluyendo crecimiento, inmunidad y respuesta antioxidante, lo que refuerza su potencial como herramienta integral en salud y nutrición acuícola.

No obstante, los autores enfatizan que estos resultados corresponden a ensayos in vitro, por lo que el siguiente paso será validar su eficacia en condiciones in vivo, evaluando dosis, seguridad y desempeño en sistemas productivos reales.

“Los efectos combinados de la cristalinidad reducida, la mayor densidad de carga y las propiedades biomiméticas respaldan el papel de ChS como agente antimicrobiano y antibiofilms eficaz. Su naturaleza biodegradable y biocompatible resalta su potencial como alternativa sostenible para reducir el uso de antibióticos en la acuicultura dentro del marco de Una Salud”, concluyeron los investigadores.

Lea el estudio completo titulado “Sulfated Chitosan Induces Membrane Disruption, Aggregation, and Antibiofilm Activity in Piscirickettsia salmonis: A Biomimetic Strategy as an Antimicrobial Alternative in Aquaculture”, aquí.