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Estudio australiano reabre debate sobre uso de antibióticos en la salmonicultura chilena

Dr. Fernando Mardones (izq.) y Dr. Jorge Olivares (der.).

La investigación muestra que la utilización de florfenicol de la industria de Tasmania supone bajo riesgo ambiental, sin embargo, expertos indican que esta conclusión no es trasladable a nuestra realidad nacional.

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El estudio técnico realizado en Tasmania, Australia, que concluye que el uso del antibiótico florfenicol en salmonicultura supondría un “bajo riesgo ambiental”, ha sido destacado y valorado técnicamente por científicos chilenos, sin embargo, sus conclusiones no serían directamente comparables con la salmonicultura chilena, debido a diferencias en escala productiva, uso histórico de antibióticos y evaluación de resistencia antimicrobiana.

Tasmania

La industria salmonicultora en Tasmania, Australia, se va venido desarrollando desde 1980, produciendo el 2025 cerca de 68 mil toneladas de salmón eviscerado, siendo la capital de la producción australiana de salmón del Atlántico, representando más del 90% de la producción nacional.

A fines del 2025, esta industria se enfrentó a un brote de Piscirickettsia salmonis que se presume provocó la mortalidad de aproximadamente 4 millones de peces. Con el objetivo de controlar este brote, la industria adjudicó un permiso de emergencia del Australian Pesticides and Veterinary Medicines Authority (APVMA) para el uso del antibiótico florfenicol como tratamiento, otorgado el 7 de noviembre de 2025, con el compromiso de la Environment Protection Authority (EPA) de Tasmania de realizar informe del riesgo ambiental asociado al uso de este antibiótico en la acuicultura marina.

El informe

La evaluación se centró en comprender las propiedades químicas del florfenicol, su destino en el ambiente marino, y sus efectos biológicos en organismos acuáticos no bacterianos, estableciendo valores guía provisionales para preservar la calidad ambiental.

Según informó la EPA, se detectó florfenicol en muestras de agua y sedimentos dentro y circundante a los sitios tratados. Los niveles más altos de florfenicol y su producto de degradación se encontraron en las aguas superficiales y en las muestras de sedimentos superficiales recolectadas dentro de las concesiones salmonicultoras. Los niveles disminuyeron rápidamente con la distancia a las concesiones, con la profundidad y con el tiempo transcurrido tras la finalización del tratamiento.

“Un evento puntual no es Chile”

Lo ocurrido con SRS y la industria en Tasmania resuena con la realidad sanitaria chilena, la cual opera constantemente bajo la presión sanitaria ejercida por P. salmonis y sus consecuencias productivas. Sin embargo, ni su contexto productivo ni los resultados obtenidos en el informe pueden aplicarse o compararse con la realidad chilena.

Como explicó el Dr. Fernando Mardones, Médico Veterinario, PhD en Epidemiología y Senior Lecturer en One Health y Acuicultura en la University of Edinburgh, “el estudio documenta un evento único, acotado en tiempo y espacio, en un ecosistema sin uso histórico previo del compuesto”. El estudio australiano es transversal y transcurre en un período acotado (diciembre 2025 - marzo 2026), capturando una "foto" inmediata que no permitiría evaluar impactos acumulativos de tratamientos repetidos, ni la presión histórica del uso en ambientes como los fiordos chilenos.

Así, el epidemiólogo agregó que existen otros elementos ausentes en el informe como el detalle de biomasa tratada, frecuencia de este y presión sanitaria de los centros evaluados, los que son fundamentales para comprender la intensidad real de uso de antimicrobianos (ATBs) y su potencial impacto acumulativo en ecosistemas productivos complejos como los fiordos chilenos. “Traducir un hallazgo de ‘bajo riesgo agudo en un evento único’ como evidencia de seguridad para un régimen de uso sistemático de varias décadas es un salto que la metodología aplicada no permite”, afirmó Mardones, enfatizando que el estudio responde a una pregunta puntual, pero no aborda fenómenos de largo plazo como resistencia ATB o alteraciones persistentes en comunidades bacterianas.

Limitaciones del estudio

Si bien el estudio es valorado como un avance significativo y una base científica sólida para la evaluación ambiental del florfenicol, incluyendo datos robustos, metodología rigurosa y enfoque conservador, este no aborda la preocupación central chilena sobre resistencia antimicrobiana y efectos acumulativos a largo plazo en comunidades bacterianas.

Al respecto, el Dr. Jorge Olivares Pacheco, Doctor en Biología Molecular y Celular, Profesor asociado, Instituto de Biología, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, sostuvo que estas limitantes son coherentes con el objetivo ecotoxicológico principal del estudio, el que “se centra fundamentalmente en parámetros químicos del florfenicol y no en bacterias ni resistencia antimicrobiana”.

A pesar de no ser el objetivo central del estudio, no resulta difícil preguntarse y relacionar estos resultados con la salmonicultura chilena, y los riesgos ambientales y epidemiológicos reales. Al respecto, el Dr. Mardones opinó que la falta de datos sobre biomasa y esquemas de dosificación limita la interpretación de estos, “la evaluación de riesgo describe la dispersión del compuesto, pero no permite caracterizar la intensidad real de uso. Esto limita severamente cualquier ejercicio de comparación o extrapolación a otros contextos productivos”.

La resistencia antimicrobiana

Tanto el informe como los expertos reconocen la resistencia antimicrobiana como una limitación crítica no abordada en el estudio actual, para la cual se requeriría otra metodología que incluya vigilancia y estudios específicos considerando factores de uso crónico para evaluar adecuadamente los riesgos microbiológicos y epidemiológicos asociados al uso de florfenicol en acuicultura y su impacto sobre las comunidades bacterianas.

Desde la perspectiva microbiológica, Olivares considera que esta omisión no es tan relevante para el objetivo del estudio (que es ecotoxicológico y centrado en parámetros químicos). Además, argumenta que las concentraciones ambientales bajas detectadas no son suficientes para favorecer la selección de bacterias resistentes en el ambiente, dado que las concentraciones son subinhibitorias para la mayor parte de las especies bacterianas, “las concentraciones encontradas de florfenicol no permiten la selección de bacterias resistentes a los antibióticos”.

Figuras metabólicas para florfenicol. A medida que el florfenicol es metabolizado por los organismos, se transforma en distintos compuestos intermedios, como monocloroflorfenicol, alcohol de florfenicol y ácido oxámico de florfenicol. En el caso del salmón del Atlántico, todos estos metabolitos han sido identificados, aunque la amina de florfenicol es reconocida como el principal producto final de degradación del antibiótico.

Por otro lado, Mardones puntualizó que Chile tiene una historia larga de uso crónico de florfenicol, con situaciones de resistencia antimicrobiana y alteraciones en comunidades bacterianas ya documentadas. Agregó además que, sin datos sobre la biomasa tratada, dosis acumuladas y frecuencia de tratamiento, el estudio solo describe la dispersión del fármaco, pero no la intensidad real de uso, lo que limita su capacidad para evaluar riesgos epidemiológicos asociados a resistencia. Para realizar “un estudio realmente representativo de la realidad chilena, se tendría que abandonar el modelo ‘evento puntual + concentración residual’ y adoptar un modelo ‘régimen multi-ciclo + resistoma + Una Salud”.

Se debe tener en consideración también que el florfenicol se comporta en el agua con una rápida degradación y dispersión, dando lugar a concentraciones residuales que disminuyen rápidamente tras el tratamiento, siendo sus niveles usualmente subinhibitorios y no suficientes para favorecer la selección de bacterias resistentes. “El riesgo microbiológico ocurre cuando aparecen bacterias resistentes, sobre todo las que son clínicamente relevantes. En el caso de Chile, se las bacterias encontradas son de origen ambiental, no patógenos de peces, que sean resistentes”, añadió. Por lo mismo, es que el florfenicol es preferido en la salmonicultura chilena, desapareciendo también rápidamente tanto del músculo del pescado, como indicó el Dr. Jorge Olivares, diferenciándose de otros antibióticos como las quinolonas o la oxitetraciclina que tienen mayor persistencia.

El informe de EPA Tasmania contempla esta laguna y señala que un estudio específico sobre los efectos en la comunidad bacteriana y desarrollo de resistencia está en curso por parte del Instituto para Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania, cuyos resultados serán incorporados en futuras evaluaciones de riesgo actualizadas.