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Compañía que utiliza bacteriófagos en la acuicultura gana premio a la innovación

De izquierda a derecha: Jason Clark, Øystein Lie de NASF, Kristoffer Jordheim de Pareto Securities y Tanja Hoel del NCE Seafood Innovation Cluster.
De izquierda a derecha: Jason Clark, Øystein Lie de NASF, Kristoffer Jordheim de Pareto Securities y Tanja Hoel del NCE Seafood Innovation Cluster.

La empresa escocesa Fixed Phage, desarrolló una alternativa natural a los antibióticos para combatir los desafíos de la salud acuícola lo que la llevó a ganar el premio

Fixed Phage, con sede en Glasgow, fue la ganadora entre 18 compañías que disputaron el premio a la innovación en el Seafood Innovation Day del North Atlantic Seafood Forum (NASF) en Bergen, Noruega.

La firma utiliza bacteriófagos de origen natural, conocidos simplemente como fagos, para combatir cepas bacterianas específicas en la agricultura, salud, alimentación y acuicultura.

Tratamiento de Salmónidos

Fixed Phage desarrolló un método para unir irreversiblemente los fagos a los pellets, proporcionando un producto que es estable a temperatura ambiente. Tienen una serie de tratamientos en desarrollo para infecciones bacterianas de la acuicultura, que incluye las infecciones por flavobacterias en salmónidos.

El ganador del premio a la innovación fue seleccionado por votación del público junto con un jurado profesional. El premio tiene un valor de NOK 250.000 (£ 23.000) y comprende asesoramiento financiero de Pareto, asesoramiento legal de Thommessen, participación en el North Atlantic Seafood Forum del próximo año, membresía del NCE Seafood Innovation Cluster y un monto en efectivo.

El jurado destacó "El ganador ha desarrollado un producto innovador que aborda muchos de los principales desafíos de la producción contemporánea de productos del mar, como la seguridad alimentaria, la lucha contra la resistencia a los antibióticos y la eficiencia de la alimentación”.

Gran potencial

El director científico de la compañía, Jason Clark, dijo que "las tres categorías que los jueces estaban analizando eran la innovación, el potencial de mercado y la sustentabilidad. Estaba bastante sorprendido de ganar, porque era un campo bastante fuerte, incluyendo una pareja de Silicon Valley, Estados Unidos”.

"Creo que lo que teníamos a nuestro favor es que estábamos un poco más avanzados, pero también el vínculo entre la tecnología y el producto era bastante claro. La clara ruta al mercado fue uno de los factores decisivos" señala Clark.

Nuevos usos para un antiguo descubrimiento

Los bacteriófagos (o fagos) son virus que solo infectan y matan bacterias por lo que son completamente inofensivos para las plantas, animales y humanos. Son los organismos más numerosos en el planeta y se estima que en el cuerpo humano hay 100 veces mas fagos  que células humanas.

Los fagos fueron identificados por primera vez hace más de 100 años y su capacidad para infectar y matar bacterias con una alta específicidad llevó a la idea de que podrían ser utilizados para el tratamiento de enfermedades, sin embargo el descubrimiento y la producción industrial a gran escala de antibióticos químicos (como la penicilina) eliminó su uso en Occidente.

La principal excepción fue en la antigua Unión Soviética y territorios anexos, particularmente en Georgia, donde el Instituto Eliava ha estado utilizando la terapia de fagos con éxito durante casi 100 años, y en Polonia, donde el Instituto Hirszfeld ha estado utilizando fagos terapéuticamente durante varias décadas.

Los fagos tienen algunas características que han impedido su amplia aplicación. En particular, pueden carecer de estabilidad y, por lo tanto, a menudo deben almacenarse a 4°C y, como organismos naturales, son difíciles de proteger por la propiedad intelectual tradicional, lo que dificulta su desarrollo comercial.

Dos años antes de que el producto llegue al mercado

Jason también expone que aunque Fixed Phage estaba más avanzado en su desarrollo que las otras compañías en competencia, pasarían dos años antes de que obtuvieran su primer producto, probablemente destinado a la acuicultura, para comercializar en Europa debido al tiempo que toma obtener la aprobación regulatoria.

"La tecnología está empezando a demostrarse bastante bien, sabemos que funciona, y podemos identificar el mercado y la necesidad del mercado, pero aún existe un camino regulatorio para poder avanzar. Eso no es necesariamente complicado, pero lleva bastante tiempo" argumenta el director científico de la compañia.

Por lo mismo, pasará alrededor de un año antes que el producto esté disponible en los Estados Unidos.

Clark explicó que la compañía considera los fagos unidos a los alimentos acuáticos como un probiótico diseñado para prevenir infecciones, en lugar de algo utilizado para tratarlo.

La compañía también busca utilizar los fagos en los envases del pescado para controlar los organismos que producen el deterioro de los alimentos y así, prolongar su vida útil. Clark recalca que esto funcionaría mejor con productos envasados ​​al vacío, ya que le permitirá a los fagos un contacto óptimo con la comida.