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 Sandra Bravo, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile sede Puerto Montt. Foto: UACh.
Sandra Bravo, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile sede Puerto Montt. Foto: UACh.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Sandra Bravo, investigadora del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile sede Puerto Montt.

El bienestar animal aplicado a la producción de salmón ha cobrado gran relevancia en el mundo entero, esto porque finalmente se ha entendido que un animal feliz, criado bajo condiciones de cultivo que consideren sus requerimientos fisiológicos, tiene un mejor desempeño productivo en términos de mejor crecimiento, mayor eficiencia en la conversión de alimento y menor mortalidad, lo que se traduce en mayores ganancias para el productor.

Inicialmente se incorporó el concepto de bienestar animal en el  proceso de cosecha, lo cual demostró que la calidad de la carne mejoraba significativamente si los peces eran sacrificados de manera  humana, minimizando el estrés y el sufrimiento impartido durante esta operación, lo que fue adoptado rápidamente por la industria del salmón a nivel mundial.

En los últimos años, el concepto de bienestar animal se ha expandido hacia la producción de peces, esto porque los peces en cautiverio están continuamente estresados  y están propensos a una serie de patógenos capaces de  provocar enfermedad  si las condiciones ambientales y el manejo impartido no son los adecuados, generando mortalidades que se traducen en perdidas económicas, principalmente cuando las enfermedades son causadas por patógenos para los cuales no hay vacunas efectivas para su prevención y tampoco medicamentos efectivos para su control. 

Al igual que en otros países esto ha cobrado importancia para la salmonicultura nacional, lo que llevó a que Subpesca licitara el proyecto FIPA 2017-29 “Determinación y Aplicación de Indicadores Operacionales de Bienestar Animal en Salmónidos Cultivados en Agua Dulce”, el que fue ejecutado por investigadores de la Universidad Austral de Chile. El objetivo de este proyecto fue “Identificar y determinar indicadores operacionales (IOBs) de bienestar animal en salmónidos, en las etapas de agua dulce durante reproducción, alevinaje y esmoltificación”.

Para dar respuesta a los objetivos del proyecto, se realizó un levantamiento de información respecto a las prácticas operacionales y de manejo en las pisciculturas que operan en agua dulce para lo cual se tuvo la colaboración de 60 pisciculturas pertenecientes a 17 empresas salmonicultoras, lo que corresponde al 38,46% del universo total de pisciculturas que operan en Chile. 

Los resultados generados, junto al levantamiento de información bibliográfica, permitieron seleccionar 30 indicadores operacionales de bienestar animal (IOBs), los  que fueron agrupados en IOBs indirectos (15) e IOBs directos (15), basados en el ambiente, productivos y en el pez, los que fueron validados a través de un Protocolo de Bienestar Animal diseñado para estos propósitos. Los resultados generados mostraron que la mayoría de los IOBs son actualmente evaluados por las pisciculturas en Chile.  

Sin embargo, quedó en evidencia que no existe una estandarización de criterios para su aplicación, por lo que el protocolo desarrollado para la evaluación del bienestar de los salmónidos en agua dulce podría ser una importante herramienta para estos fines, requiriendo de la capacitación de los profesionales.  

Actualmente, la gran preocupación de los productores de salmón es cómo enfrentar los problemas patológicos que afectan a los salmones de cultivo, y minimizar el uso de medicamentos en el medio acuático. Por lo que la estrategia es producir smolts de buena calidad, robustos, que logren un buen desempeño productivo en el mar, lo que puede traducirse en beneficios económicos importantes. 

Por otro lado, se tiene la presión del consumidor que privilegia a los productores que cultivan el salmón con buenas prácticas de cultivo, mínimo impacto ambiental y con foco en el bienestar de los peces, lo que obliga a Chile a implementar estándares de buenas prácticas de cultivo y de bienestar animal para la industria del salmón, medidas que ya han sido adoptadas por la mayoría de los países productores de salmón.