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Dr. Jorge Parodi, investigador de Tonalli. Foto: Cedida.
Dr. Jorge Parodi, investigador de Tonalli. Foto: Cedida.

*Columna de opinión para Salmonexpert del Dr. Jorge Parodi, investigador de Tonalli.

Desde mi experiencia como académico, he aprendido que la academia siempre busca la manera de poder apoyar a la industria del salmón, sin embargo, su estrategia ha sido “llevar las soluciones listas desde la academia a la industria del rubro”, lo que implica no responder a las problemáticas reales. En mis años como asesor, he comprendido la importancia de conocer los dolores de la industria y a partir de esta oportunidad, poder generar soluciones que sean vinculantes Academia -Empresa, con perspectiva de crecimiento mutuo y enfocadas en el desarrollo futuro del sector.

Es así que he tratado de entender cuáles son los “dolores” de la salmonicultura y lo que he aprendido es que el principal dolor es que la empresa quiere generar un producto de buena calidad, con el menor costo posible y en el caso del salmón, esto se traduce en un buen filete, con carne de calidad. De esto se destaca entonces que sus problemas son aquellos que aporten en ese camino, ya sea al reducir los costos de producción o mejorando la calidad del filete, siempre con la menor inversión posible (Einen, Mørkøre, Rørå, & Thomassen, 1999; Johnsen et al., 2011). 

El segundo gran problema de la industria es la mortalidad, pero acá también hay un ordenamiento que parece que la academia tampoco está mirando, donde según los informes de Sernapesca y SalmonChile para el 2018, el 20% de la mortalidad se debió a patógenos, dentro de esas patologías, cerca de un 50% fue SRS y luego viene una lista larga de otras patologías.

Pese a que hay una gran pérdida biomasa por otros problemas, como reporta la industria del salmón anualmente, por ejemplo, por el problema de los peces rezagados, no hay mucha investigación al respecto. Sólo encontramos investigaciones en tratamiento, principalmente contra patógenos y en especial contra SRS (Flores-Kossack, Montero, Köllner, & Maisey, 2020), y solamente recientes trabajos y acciones han permitido mirar su epidemiología y mecanismo patogénicos. 

Esto parece indicar que la academia sí está interesada en patógenos, pero en cierto grupo de patógenos y en ciertas soluciones. Cabe destacar que la mortalidad a consecuencia de SRS no ha sido reportada como un gran problema para la industria, a diferencia de la caligidosis que sí es un gran problema para el sector, pero no por la mortandad sino que por sus efectos en la calidad final del filete de salmón.

Acá entonces surge un patógeno de alto interés, que es el agente causal de la caligidosis, pero no por su patogenia, sino más bien por las pérdidas generadas por alterar el producto final. En el tema de caligidosis, hay mucha investigación, principalmente en cómo dar tratamiento, en particular controlar a los parásitos adultos, pero sólo en los últimos años gracias al esfuerzo de grupos como el Centro Incar, se ha estudiado aún más la biología del parásito (Sitjà-Bobadilla & Oidtmann, 2017) y podría representar un cambio en este problema para la industria.

Entonces, ¿hay una desconexión entre la academia y la industria? En mi experiencia, diría que sí. Por ejemplo, cuando recién comencé a tratar de vincularme con la salmonicultura nacional, logré reunión con un empresario, tuve su atención durante 30 segundos, terminé la presentación, me dio las gracias, se levantó y nunca más supe de Él. Nuestra solución era importante (usar un péptido derivado de la araña del trigo como antibiótico), supuestamente “del millón de dólares”, y yo no entendía cómo no veía que nosotros podíamos mitigar su problema.

Por supuesto podrán decirme los emprendedores, que no llevé bien la idea, que no hice un discurso breve, y en parte es cierto. De hecho, me capacité en muchas de esas habilidades, pero repetido el ejercicio, si bien logré la atención de mi idea, no se pudo posicionar como una solución.

Esto ocurrió porque, simplemente, no entendía que la solución que oferté, no era para un problema que tenía la empresa, la salmonicultura, simplemente no comprendía sus dolores. Es fácil tratar de llegar con una solución in vitro, pero sin conocer la realidad del rubro es complicado posicionarla.

Será bueno a futuro cambiar estas miradas: la academia puede hacer grandes aportes a la industria, y la industria puede generar muy buenas preguntas a la academia. Pero debemos cambiar la forma de hacer esta vinculación: la industria no está para financiar las investigaciones de la academia, y la academia no está para llevar todas soluciones.

La academia sí está para estudiar a la industria y juntos levantar estos dolores. La industria sí está para levantar fondos y pedirle soluciones a la academia. Sólo así podemos comenzar un real camino a las transferencias tecnológicas, pero en ambos sentidos, para resolver los dolores del sector.

Referencias

Einen, O., Mørkøre, T., Rørå, A. M. B., & Thomassen, M. S. (1999). Feed ration prior to slaughter—a potential tool for managing product quality of Atlantic salmon (Salmo salar). Aquaculture, 178(1), 149-169. doi:https://doi.org/10.1016/S0044-8486(99)00126-X

Flores-Kossack, C., Montero, R., Köllner, B., & Maisey, K. (2020). Chilean aquaculture and the new challenges: Pathogens, immune response, vaccination and fish diversification. Fish & Shellfish Immunology, 98, 52-67. doi:https://doi.org/10.1016/j.fsi.2019.12.093

Johnsen, C. A., Hagen, Ø., Adler, M., Jönsson, E., Kling, P., Bickerdike, R., . . . Bendiksen, E. Å. (2011). Effects of feed, feeding regime and growth rate on flesh quality, connective tissue and plasma hormones in farmed Atlantic salmon (Salmo salar L.). Aquaculture, 318(3), 343-354. doi:https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2011.05.040

Sitjà-Bobadilla, A., & Oidtmann, B. (2017). Chapter 5 - Integrated Pathogen Management Strategies in Fish Farming. In G. Jeney (Ed.), Fish Diseases (pp. 119-144): Academic Press.