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Cuando las vacunas no son suficientes: Proyecto busca crear una segunda línea de defensa contra IPNV

Dr. Jaime Figueroa.

Esta tecnología utiliza nanoanticuerpos derivados de camélidos, mucho más pequeños que los anticuerpos convencionales, pero con propiedades particularmente atractivas para aplicaciones biotecnológicas.

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El Dr. Jaime Figueroa, investigador del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR²) y de la Universidad Austral de Chile, adjudicó un Proyecto FONDEF para el estudio y desarrollo de nanoanticuerpos capaces de neutralizar variantes emergentes del IPNV, ofreciendo una alternativa terapéutica cuando las vacunas dejan de ser suficientes.

Durante más de una década, la combinación de programas de mejoramiento genético, vacunación y medidas de bioseguridad permitió mantener bajo control la necrosis pancreática infecciosa (IPN), una de las enfermedades virales históricamente más relevantes para la salmonicultura chilena. Sin embargo, la aparición de nuevas variantes del virus ha comenzado a desafiar nuevamente esas herramientas, obligando a buscar estrategias capaces de responder a un patógeno cuya principal fortaleza es su constante capacidad de evolución.

En ese contexto, el investigador del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR²) y académico de la Universidad Austral de Chile, Dr. Jaime Figueroa, liderará un proyecto adjudicado en el concurso FONDEF IDeA I+D 2026 para desarrollar una terapia antiviral basada en nanoanticuerpos administrables oralmente, una propuesta que busca convertirse en una herramienta complementaria a la vacunación para disminuir las mortalidades asociadas al virus IPN.

Cuando el virus cambia más rápido que las soluciones

Según explicó el investigador, el principal problema no radica únicamente en el virus, sino en la presión evolutiva que ha ejercido el propio control sanitario. “El principal cambio de escenario lo entrega el propio virus IPN. La selección de peces genéticamente resistentes hizo que el virus presentara nuevas mutaciones capaces de superar esas barreras, aumentando nuevamente las mortalidades y reduciendo la eficiencia de las vacunas", señaló Figueroa.

El fenómeno recuerda lo ocurrido con virus humanos como SARS-CoV-2 o influenza, donde las mutaciones obligan periódicamente a actualizar vacunas y otras herramientas de control. “Esa es la naturaleza de muchos virus. Son capaces de adaptarse continuamente a las presiones selectivas”.

Una estrategia diferente

En lugar de desarrollar una nueva vacuna cada vez que aparece una variante viral, el proyecto apuesta por la inmunoterapia. Esta tecnología utiliza nanoanticuerpos derivados originalmente de camélidos, estructuras mucho más pequeñas que los anticuerpos convencionales, pero con propiedades particularmente atractivas para aplicaciones biotecnológicas. “Estos pequeños anticuerpos pueden producirse como proteínas recombinantes en bacterias o levaduras, simplificando y reduciendo considerablemente sus costos de producción", apuntó el investigador. Además, presentan una elevada estabilidad frente a cambios de temperatura y pH, características esenciales para soportar el tránsito por el sistema digestivo del pez.

Uno de los aspectos más novedosos del proyecto consiste precisamente en la administración oral. Hasta ahora, los ensayos piloto han demostrado que los nanoanticuerpos sobreviven al paso por el estómago del salmón y alcanzan el torrente sanguíneo. Entonces, el siguiente desafío será comprobar que mantienen su capacidad para unirse específicamente al virus y neutralizar la infección, trabajo que se realizará en colaboración con AquaChile y FoodProtein, empresas asociadas al proyecto.

No sólo reducir mortalidades

El proyecto también busca responder una pregunta que ha cobrado creciente importancia durante los últimos años: ¿qué ocurre con los peces que sobreviven a una infección temprana por IPNV?.

Figueroa detalló que diversas investigaciones muestran que el virus puede inducir modificaciones epigenéticas persistentes en células del sistema inmune. “Estas marcas permanecen posteriormente durante la etapa de engorda en agua de mar y predisponen a los peces sobrevivientes frente a otros patógenos relevantes como Piscirickettsia salmonis, Tenacibaculum o incluso frente a infestaciones por Cáligus", indicó. Po lo que, reducir la infección inicial podría generar beneficios productivos que trasciendan la etapa de agua dulce.

Una segunda barrera sanitaria

Pese a su potencial, el investigador enfatiza que la tecnología no pretende reemplazar las vacunas. “Evidentemente esta estrategia no es un reemplazo de las vacunas; es una herramienta de segunda línea para frenar la infección y disminuir tanto las mortalidades como los efectos secundarios provocados por el virus IPN".

Precisamente esa ausencia de alternativas terapéuticas constituye una de las mayores diferencias entre las enfermedades virales y bacterianas. “Este tipo de estrategia es relevante porque en infecciones virales, cuando falla la barrera de las vacunas, no hay alternativas efectivas para frenar la infección. En cambio, las infecciones bacterianas poseen los antibióticos como segunda barrera para frenar el proceso infeccioso”.

Un desarrollo pionero

De acuerdo con Figueroa, el uso de nanoanticuerpos es pionero, “ya que aún no está documentado su uso en salmónidos u otro tipo de peces de cultivo masivo, ni en Chile y tampoco a nivel internacional”.

A esto se le suma que aún deberán resolverse aspectos regulatorios relacionados con el uso de proteínas recombinantes destinadas a animales de consumo, lo que podría generar controversias eventualmente. Aunque los nanoanticuerpos están constituidos únicamente por aminoácidos, similares a cualquier otra proteína, el investigador estima que será necesario abrir una discusión regulatoria respecto de este tipo de tecnologías emergentes.

Qué se viene

El proyecto apunta inicialmente a alcanzar un nivel de madurez tecnológica (TRL 4), validando experimentalmente el funcionamiento de la terapia, y si los resultados son exitosos, la siguiente etapa buscará ampliar su eficacia frente a distintas variantes del virus y avanzar hacia el desarrollo comercial de la plataforma.

Este proyecto se enmarca también en lo que son los objetivos del nuevo centro de investigación aplicada INCAR2, relativos a generar productos biotecnológicos para el mundo acuícola en un esfuerzo científicos/estado/privados, por lo que se puede esperar el desarrollo de publicaciones científicas, patentes, licenciamiento o adopción por parte de la industria a partir de este proyecto.

Para Figueroa, el verdadero impacto trasciende incluso al IPNV. “Las infecciones virales hoy no cuentan con herramientas terapéuticas capaces de disminuir la infección una vez superada la protección conferida por las vacunas. Si esta estrategia funciona, podría transformarse en una tecnología de elección para otras enfermedades virales relevantes de la salmonicultura chilena e incluso internacional”.