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Ácidos grasos: un nuevo enfoque especializado en cada etapa del pez

Chile: Un artículo de revista Salmonexpert plantea que requerimientos de omega 3 y 6 no son constantes a lo largo de toda la vida del salmón. Ya existen alternativas al aceite de pescado para alcanzar niveles deseados.

Los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA son importantes en todas las etapas de desarrollo del salmón, jugando un rol clave en el crecimiento, salud y bienestar animal.

En la actualidad, la disponibilidad de aceite de pescado no sólo es limitada, además varía en calidad y costo por lo que en el mediano y largo plazo podría no responder a la creciente expansión y demanda de la industria acuícola.

“En los últimos 20 años, se ha generado una baja sostenida en la inclusión de aceite y harina de pescado en las dietas de todas las especies cultivadas, a menos de 26% de lo que se usaba en el año 2000. Además, cada vez hay mayores objeciones ecológicas y éticas a la sobreexplotación de pesquerías silvestres”, plantea Felipe Almendras, director de Greenvolution y autor de uno de los artículos I+D+i publicado en la edición especial AquaSur de revista Salmonexpert.

El artículo titulado “Optimizando los niveles dietarios de omega-3 y omega-6: Una oportunidad para mejorar la productividad, sostenibilidad y valor agregado”, muestra que los requerimientos de ácidos grasos no son constantes a lo largo de toda la vida del pez, por lo que un nuevo enfoque especializado en cada etapa es bastante necesario.

Alternativas

Para ayudar a la sustentabilidad de la industria, ya existen fuentes alternativas comerciales de ácidos grasos omega- 3 vegetales y a partir de microalgas.

A pesar de que los ácidos grasos de origen vegetal ya se utilizan en dietas acuícolas con buenos resultados, de acuerdo con Almendras, poseen un alto contenido de omega-6, pero un bajo contenido de omega-3, el cual además está presente en forma de ácido grasos de cadena corta (como el ALA) y no como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPI-CL) como el EPA y DHA, por lo que “se puede afectar negativamente la salud y bienestar de los peces, así como la calidad y productividad del producto final”.

Para el caso de los aceites de microalgas producidos industrialmente, “algunos contienen solamente DHA mientras otros han logrado un perfil con ambos ácidos grasos y concentraciones mucho mayores que el aceite de pescado, donde una tonelada de aceite de algas puede llegar a rendir la misma cantidad de EPA y DHA que 66 toneladas de pesquería pelágica”, informa Almendras.

Como respuesta a lo anterior, el artículo muestra el lanzamiento de un documento publicado por Veramaris que proporciona pautas de alimentación para ayudar a los productores de salmón, junto con sus proveedores de alimentación, a restablecer en la alimentación y especificaciones para los ácidos grasos de cadena larga, con el objetivo de mejorar el rendimiento y la rentabilidad los peces en cultivo con aceite de microalgas.

“Comparado a condiciones controladas, como en ensayos de laboratorios, la revisión de literatura científica muestra que los requerimientos de EPA y DHA son más altos en condiciones comerciales. Esto es porque los salmones de cultivo están expuestos a variaciones estacionales de los estresores biológicos y ambientales que cambian a lo largo del tiempo, como la temperatura, la salinidad y los patógenos. El sólido perfil de AG de los aceites de microalga que contienen EPA y DHA, permite a los nutricionistas formular los niveles deseados en los alimentos de peces de forma muy precisa”, concluye el experto de Greenvolution.

Lea también la última edición de revista Salmonexpert “Relocalizaciones y áreas protegidas”, suscribiéndose aquí.