“El voto de los trabajadores de la industria salmonicultora fue determinante”

Adolfo Alvial.

Chile: Poner el interés de Chile como prioridad, y no el de un partido o de una organización política, es el trabajo que viene en el proceso constituyente que, según Adolfo Alvial, debe privilegiar una visión ciudadana.

Como una gran muestra de madurez cívica, calificó el Director de Orbe XXI y que fue uno de los voceros de la organización ciudadana Gente del Sur, Adolfo Alvial, el rotundo triunfo que tuvo la opción del Rechazo el pasado domingo en el plebiscito de salida.

“Conversé con mucha gente y sin aplicar ningún algoritmo especial ni proyecciones, el ambiente se inclinaba hacia el Rechazo. Siempre tuve la confianza que la diferencia sería de, al menos, 10 puntos”, recalcó Alvial.

A su juicio, y siendo objetivos, la ciudadanía que en su inmensa mayoría no milita en ningún partido político, votó pensando no en que sería el reflejo de ser de izquierda o de derecha, de centro izquierda o centro derecha. “Gracias al mérito de quienes trabajamos para que la gente entendiera que se trataba de pronunciarse frente el texto constitucional que se les había propuesto, se logró mayor claridad respecto al sentido de la votación. La gente sintió que con sus aspiraciones habían jugado y las habían distorsionado. Cuando la ciudadanía legítimamente expresó que quería una nueva constitución y una Convención Constitucional que presentara una propuesta, lo hizo pensando en las necesidades que se venían expresando desde el 18 de octubre de 2019, donde las prioridades nunca fueron las prioridades de la Convención Constitucional”, aseveró.

La organización ciudadana Gente del Sur realizó un seguimiento a todo el proceso, antes de manifestar su opción. “Cuando vimos que la brecha entre lo que la gente había pedido y lo que la Convención estaba construyendo desde la ideologización, nos dimos cuenta de que el camino sería un mal texto que comenzó a expresarse gradualmente, y por lo tanto, optamos por rechazar. Personalmente, siempre estuve convencido que no había ninguna contradicción en haber votado Apruebo, con la esperanza de una nueva Constitución, y ahora votar Rechazo por una mala propuesta para Chile, que lo único que hacía era exacerbar las diferencias que ya nos tienen agotados como país, y no resolvía los problemas que la gente había expresado que eran sus urgencias, sino que las limitaba todavía más”, manifestó Alvial.

Industria salmonicultora

“Considero que los trabajadores de la industria salmonicultora y acuícola fueron muy determinantes en que, en la macrozona sur austral, el 70% apoyara la opción Rechazo. Sin la manifestación de los trabajadores en su voto, no habría habido este amplio resultado. Yo fui invitado a participar en algunas reuniones para informar sobre los contenidos de la propuesta que podían tener un efecto sobre la industria. Sin embargo, antes de aquello, los trabajadores ya expresaban su preocupación de los temas centrales algunos de los cuales se hicieron llegar a la convención”, declaró Alvial.

Uno de estos temas centrales que proponía el texto de la NC era la precarización de las concesiones, las cuales caducaban y pasaban a ser simples autorizaciones administrativas, significaba una gran incertidumbre para la salmonicultura. “Nadie iba a invertir, sobre la base de esa precarización, porque ya no dependía de un marco normativo en el cual la concesión estaba sujeta por decreto, sino que de una decisión burocrática administrativa que podía ponerle término en cualquier momento. Bajo esas circunstancias, ¿quien querría invertir en una actividad manejada con esos criterios?”, planteó.

En segundo término, la NC proponía una supremacía ambiental. “No estamos en contra de que los temas medioambientales tengan una urgencia y sean prioridad en Chile y el mundo, pero anteponer el tema ambiental a otros derechos, que no estaban definidos, abría una puerta enorme a que se establecieran qué derechos podían ser subordinados a una decisión ambiental e incluso agregarse otros. Esta disposición también generaba una gran incertidumbre, de cara al futuro. Por otro lado, se proponía que las reclamaciones ambientales en general las podía hacer cualquier persona y por cualquier razón. Esto, tanto para la salmonicultura como para la mitilicultura o cualquier actividad productiva, constituía una fragilidad, deteniendo cualquier posibilidad de inversión o crecimiento”, aclaró el profesional.

Y, en tercer lugar, el derecho a huelga que se podía ejercer por cualquier motivo, en cualquier momento y sin mayor obstaculización, y que podía ser, además, ejercido por sindicatos individuales o de un segmento o rama de la industria. “Eso, lejos de satisfacer a los trabajadores y así lo manifestaron, dio cuenta de que podía poner en riesgo la continuidad de su fuente laboral”, indicó Alvial, agregando que existían otros temas no menos importantes que incidían directamente en la industria salmonicultora, como la reclamación de tierras por parte de pueblos originarios, los derechos de agua que tienen efectos importantes sobre las pisciculturas, entre otros.

“Todo esto significaba una inestabilidad, una precarización, que haría que en la industria, en lo inmediato, quienes estuvieran operando repensaran su continuidad, quienes tenían pensado crecer, detuvieran sus proyecciones, así como las inversiones futuras en el país”, recalcó el vocero de Gente del Sur

Para Alvial, este plebiscito es una gran lección. “La ciudadanía expresó con su voto que con sus aspiraciones no se juega ni se las manipula. Además, se dejó en claro que no querían una Constitución construida desde la soberbia, la intolerancia y el divisionismo. La gente siempre expresó que quería acuerdos, que lo que se construyera se sustentara en una mayoría”, puntualizó.

Espacios de expresión

Según el vocero de Gente del Sur, es difícil asegurar hoy que es lo que se viene. “Sin embargo, existen opiniones transversales que desde ahora hay que hacerse cargo, como país, del triunfo ciudadano. Al ser un triunfo ciudadano, hay que darle una canalización y una forma de expresión a esa mayoría, que los partidos no la hicieron ni antes ni ahora. No sería positivo que los partidos políticos, los políticos y los dirigentes tradicionales trataran de capitalizar este triunfo, porque no estuvieron. Afortunadamente, eso permitió que organizaciones de la sociedad civil pudiéramos hacer un trabajo distinto con la gente, escuchándola, dando el espacio a la expresión. Todos nuestros esfuerzos se canalizaron en que se expresaran los dirigentes de base, los trabajadores, las mujeres, los pueblos originarios, los jóvenes, la gente que tenía su opinión como parte de la sociedad”, aseveró.

Trabajar con generosidad esta integración es lo que debe empezar a ocurrir, desde las organizaciones sociales que trabajaron en este proceso, y desde los partidos políticos que generosamente quieran y estén dispuestos a privilegiar una visión ciudadana y no ideologizada y partidista. “La sociedad civil debe estar presente en esta nueva discusión, que se haga cargo de las urgencias que pide la ciudadanía en su totalidad, no solo lo que satisface a algunos grupos individuales. Es el interés de Chile primero, no el de un partido político o una organización en particular. Entendiendo eso, es la forma en que saldremos adelante”, aseguró.

“Por el momento, sigue rigiendo la actual Constitución del 2005, desarrollada en el Gobierno de Ricardo Lagos. Es absurdo decir que nos sigue rigiendo la Constitución de 1980, cuando tuvo más de 200 reformas. Es la Constitución que sostuvo el crecimiento y desarrollo innegable de Chile, reconocido por países de todo el mundo y por organismos internacionales”, planteó Adolfo Alvial.

A su juicio, el proceso constituyente que viene tiene que abarcar la Constitución del 2005, que contiene elementos valiosos que no pueden ser desestimados. “Tiene además, como insumo, el trabajo que se hizo en el Gobierno de Michelle Bachelet, y que recogió muchos aspectos de consultas a la ciudadanía. Y en tercer lugar, está esta propuesta, que también contiene aspectos que no estuvieron presentes en ninguna de las otras constituciones. Son tres insumos que han aportado y aportarán a que haya una Constitución en el futuro que recoja los mejor de esos tres elementos, pero de una manera congruente y sintética”.