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Un sustituto viable para el reemplazo del aceite de pescado en dietas para el salmón

Imagen referencial.

El reemplazo parcial del aceite de pescado por aceite de argán conserva niveles relevantes de EPA y DHA en trucha arcoíris según los investigadores.

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Un estudio turco analiza cómo el uso de aceite de argán en la dieta de trucha arcoíris juvenil (Oncorhynchus mykiss) afecta su crecimiento, perfil de ácidos grasos y defensa antioxidante. A través de distintos niveles de reemplazo del aceite de pescado por aceite de argán (Argania spinosa), se encontró que la composición de ácidos grasos varió, especialmente en los omega-3 de cadena larga. Los resultados sugerirían que se podría sustituir totalmente al aceite de pescado sin afectar el rendimiento.

La búsqueda de ingredientes más sostenibles para la acuicultura ha impulsado el desarrollo de dietas capaces de reducir la dependencia de recursos marinos. Entre los principales desafíos se encuentra la sustitución del aceite de pescado, una fuente tradicional de lípidos cuya disponibilidad y costo se ven cada vez más presionados por la demanda global y las limitaciones de la oferta. Bajo este contexto, el aceite de argán se presenta como un ingrediente de alto interés debido a su elevado contenido de ácidos grasos insaturados y compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes, entre ellos tocoferoles, polifenoles y fitoesteroles.

Metodología y materiales

Se formularon cuatro dietas experimentales isoproteicas (~50% proteína bruta) e isolipídicas (~20% lípidos brutos), reemplazando el aceite de pescado con aceite de argán en niveles del 0% (AO0, control), 33% (AO33), 67% (AO67) y 100% (AO100) del total de lípidos añadidos. El ensayo de alimentación se realizó durante 8 semanas en un sistema acuícola semicerrado de recirculación a 14 °C, con truchas arcoíris juveniles (aproximadamente 2,6 g), alimentadas manualmente tres veces al día a una tasa equivalente al 3% de su peso corporal. Durante el ensayo se monitorearon y controlaron parámetros de calidad del agua, incluyendo amoníaco, nitrito y nitrato. Los peces se asignaron aleatoriamente a los tratamientos en triplicado y se midieron parámetros de rendimiento de crecimiento, como ganancia de peso, tasa específica de crecimiento, relación de conversión alimenticia y tasa de supervivencia.

Formulación y composición química de las dietas experimentales.

Al final del ensayo, se recolectaron muestras para análisis de composición proximal (proteína, lípidos, cenizas, humedad) y perfil de ácidos grasos. Se analizaron muestras hepáticas para medir actividades enzimáticas antioxidantes (catalasa, superóxido dismutasa), contenido de glutatión y peroxidación lipídica (nivel de malondialdehído).

Cambios en la distribución de ácidos grasos

No se registraron efectos significativos sobre el performance de crecimiento, eficiencia alimentaria ni la supervivencia. Los peces alcanzaron pesos finales cercanos a 15 gramos en todos los tratamientos y mantuvieron tasas de crecimiento y eficiencia alimentaria comparables al grupo control. Asimismo, la composición proximal del cuerpo entero del pez tampoco presentó diferencias significativas entre los grupos dietarios en cuanto a contenido de proteína, lípidos, humedad ni cenizas. Esto podría indicar que el aceite de argán constituye un sustituto viable sin comprometer el desempeño productivo.

Sin embargo, la fuente lipídica sí afectó significativamente la distribución de ácidos grasos saturados (SFA), monoinsaturados (MUFA) y poliinsaturados (PUFA) en los lípidos totales del cuerpo (P < 0.001). A medida que aumentó la inclusión de aceite de argán, se incrementaron los niveles corporales de ácido oleico (OA, 18:1n-9) y ácido linoleico (LA, 18:2n-6), mientras que disminuyeron progresivamente los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, especialmente EPA y DHA.

Desempeño productivo de la trucha arcoíris alimentada con las dietas experimentales.

Aun así, los peces alimentados con la dieta AO67 (67% del aceite de pescado reemplazado), conservaron concentraciones relativamente elevadas de EPA (2,1%) y DHA (10,2%), valores considerados por los autores como comparables desde una perspectiva nutricional y productiva.

En cuanto al estado oxidativo, la actividad de superóxido dismutasa (SOD) no presentó diferencias entre tratamientos. Se observó, junto al aumento de aceite de argán, una disminución progresiva de la actividad de catalasa (CAT), un incremento de los niveles de glutatión reducido (GSH) y una reducción significativa de la peroxidación lipídica medida como MDA. Los peces alimentados exclusivamente con aceite de argán registraron los menores niveles de daño oxidativo hepático.

Perfil lipídico y capacidad antioxidante

Diversos estudios describen como diferentes especies de peces responden a la sustitución del aceite de pescado por aceite vegetal. La lubina europea, por ejemplo, tuvieron mejor ganancia de peso y tasa de crecimiento cuando fueron alimentadas con aceite de pescado, mientras que otras especies han tolerado la sustitución sin efectos negativos. De manera similar, en el presente estudio no se observaron efectos adversos al reemplazar completamente el aceite de pescado con aceite de argán en la dieta de la trucha arcoíris, indicando que podría constituir una alternativa viable para sustituir el aceite de pescado en esta especie. Sin embargo, los autores destacan que debe considerarse que el aceite de pescado residual en la harina de pescado pudo contribuir a mantener niveles de EPA y DHA y el crecimiento en la dieta con 100% argán.

El estudio determinó que reemplazar el aceite de pescado con aceite de argán en diferentes niveles no cambió significativamente la composición proximal corporal (humedad, lípidos, proteínas) de la trucha arcoíris juvenil, lo que podría deberse a la eficiencia de esta especie en la utilización de lípidos y la partición de energía, aunque sí se reflejó en el perfil de ácidos grasos en el cuerpo del pez, resultando en una mayor acumulación de OA y LA, y una disminución gradual de los ácidos grasos poliinsaturados n-3 de cadena larga (LC-PUFA), específicamente EPA y DHA en los tejidos. Este patrón es consistente con otras sustituciones con aceites vegetales en dietas para peces reportadas en varias especies.

Por otra parte, el aceite de argán mostró un efecto positivo sobre la defensa antioxidante. La disminución de la peroxidación lipídica y el aumento del glutatión sugieren una mayor capacidad de protección celular frente al estrés oxidativo, probablemente asociada a la combinación del perfil rico en ácidos grasos monoinsaturados del aceite de argán y la presencia de compuestos antioxidantes naturales, debido a su elevado contenido de ácido oleico y a su menor proporción de n-3 LC-PUFA altamente susceptibles a la peroxidación.

La reducción del estrés oxidativo no se debería únicamente al perfil de ácidos grasos, sino que se corresponde también a la presencia de compuestos bioactivos como tocoferoles (una forma de vitamina E) y compuestos fenólicos, conocidos por sus propiedades antioxidantes.

Composición de los ácidos grasos de las dietas experimentales.

Una alternativa viable

Así, el aceite de argán en la dieta no afecta negativamente el crecimiento ni la utilización del alimento en trucha arcoíris juvenil. Su aumento en las dietas disminuye el nivel de ácidos grasos poliinsaturados n-3 (EPA y DHA, por ejemplo) en el pez; sin embargo, cuando reemplaza el aceite de pescado en un nivel elevado (67% de reemplazo en la dieta AO67), los niveles de EPA y DHA, se mantienen en niveles similares al grupo control, acompañado de una reducción de la peroxidación lipídica hepática y aumento de glutatión reducido (GSH), sugiriendo que el aceite de argán podría mejorar los mecanismos antioxidantes.

Considerando tanto la retención de EPA y DHA como los beneficios observados en la respuesta antioxidante, los investigadores concluyen que un nivel de reemplazo cercano al 67% representaría la alternativa más equilibrada para aplicaciones de largo plazo en la producción de trucha arcoíris, porcentaje que toma en consideración la posible influencia de los residuos de aceite de pescado en la harina de pescado utilizada como ingrediente dentro de la formulación de las dietas.

De esta manera, el aceite de argán representa una alternativa viable y más sostenible al aceite de pescado tradicional. Su incorporación en formulaciones de alimento puede contribuir a la producción de pescado de buena calidad nutricional y mayor resistencia a factores estresantes, promoviendo prácticas más ecológicas y resilientes frente al cambio climático, quitando presión sobre los recursos marinos como fuente de recursos utilizados tradicionalmente como fuente de lípidos para alimentos acuícolas.

Conoce los detalles de este estudio en este enlace.