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Nicolás Calderón, gerente Senior de Cambio Climático y Sostenibilidad de EY. Foto: EY.
Nicolás Calderón, gerente Senior de Cambio Climático y Sostenibilidad de EY. Foto: EY.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Nicolás Calderón, gerente Senior de Cambio Climático y Sostenibilidad de EY.

Revisando con algo de detenimiento los resultados de la Cop26, queda cierta sensación de dulce y agraz. Se llegó a varios acuerdos en lo que se refiere a la creación de mercados de carbono, la movilización de activos financieros comprometidos con la descarbonización, el compromiso del mundo privado, entre otros, que, si bien están en línea con el desafío más importante de avanzar con mayor rapidez a la meta de 1,5°C, queda la sensación de que no fue posible ser más agresivos en la eliminación progresiva del uso del carbón.

¿Dónde debería poner mayor atención la actividad acuícola frente a estos anuncios? Probablemente en función de qué tan preparados estamos para avanzar hacia el carbono neutralidad. En ese sentido, hay un anuncio específico que debe revisarse y hacerle seguimiento con bastante atención. Este se refiere a la creación de la Junta Internacional de Normas de Sostenibilidad (ISSB por sus siglas en inglés), creadas por el IFRS Foundation, que, desde nuestra perspectiva, implica un cambio importante sobre la forma de cómo reportan los aspectos de sostenibilidad las compañías.

El reportar los avances y desafíos en materia de sostenibilidad, ya es una práctica instalada en varias de las principales empresas de la industria, presentando a través de esta herramienta, información relevante para inversionistas y otros stakeholders, como, por ejemplo, la relacionada con las acciones y avances asociados al uso -de manera directa o indirecta- de combustibles fósiles. Estos reportes se construyen siempre, bajo algún estándar que está debidamente validado.

En ese contexto, varias compañías, incluso proveedoras de servicios y de alimentos, han elaborado Reportes de Sostenibilidad y los han publicado. Todas ellas han reportado según estándares del Global Reporting Initiative (GRI) y también como miembros del Global Salmon Initiative (GSI) incorporando sus indicaciones, entre los que se destaca el adherir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Adicionalmente, la mayoría cuenta con una verificación externa de la información entregada en dichos reportes. Lo anterior es muestra de la seriedad y compromiso que los productores han dado a los aspectos de sostenibilidad.

Las normas que el ISSB implementará se denominarán IFRS Sustainability Disclosure Standard y la Foundation espera poder lanzar un conjunto de normas preliminares el primer trimestre del 2022 y para normas de reportabilidad relacionadas con el clima y sobre requisitos generales de reportabilidad financieras relacionadas con sostenibilidad, esperan tenerlas listas en el segundo trimestre del 2022. Este trabajo preparatorio ya está disponible en el sitio web de la entidad.

¿Cómo esto interactuará con otras normas? El IFRS Foundation tiene la intención de que los estándares formen una línea de base global integral para las divulgaciones financieras relacionadas con la sostenibilidad, las que podrán ser utilizadas de forma independiente o integrada en los requisitos, en función de las necesidades de las partes interesadas.

Por lo tanto, ¿cómo afectará la forma de reportar de las compañías de la industria? A nuestro parecer, la construcción de los reportes de sostenibilidad para el 2022 debieran tener a la vista estos nuevos estándares y ya para el 2023 ajustarse lo más posible a estos. Estimamos que la adherencia a estas nuevas normas permitirá fortalecer la información que se difunda, esto a que se espera tener un nivel similar en su contexto a lo que son las normas IFRS para la información financiera en lo que se refiere a aspectos de sostenibilidad. Por lo tanto, será un desafío continuo mejorar cada vez más la información que se levanta y la definición de la materialidad y que, en definitiva, el reporte se consolide como una herramienta válida para la toma de decisiones y para el seguimiento de acciones relacionadas, por ejemplo, con el uso de combustibles como petróleo y gas.

Si requiere más información al respecto, consulte el documento que redactó EY a nivel global.