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Foto: Contraloría General de la República
Foto: Contraloría General de la República

Chile: Contraloría advirtió una serie de deficiencias, en la contabilidad y la administración de la cartera.

Luego de la salida de Raúl Súnico de la Subsecretaría de Pesca por la publicación de CIPER con los correos intercambiados con la empresa Asipes, nuevos antecedentes darían cuenta de conflictos que se han producido al interior del organismo gubernamental.

Durante 2016, Contraloría efectuó una investigación para determinar la veracidad y la debida justificación de las transacciones que realizó Subpesca, en el contexto de las ayudas entregadas – con cargo al Fondo de Administración Pesquero (FAP)- a pescadores artesanales afectados por las marejadas y el terremoto/tsunami entre agosto y septiembre de 2015. Además, el organismo realizó un examen de cuentas al trato directo aprobado mediante una resolución de Sernapesca que se adoptó para ir en ayuda de los perjudicados inserto en el “Programa de Evaluación y Reposición de Unidades de Pesca Afectadas por el Temporal de agosto de 2015”, también ejecutado por el FAP.

Según expone el dictamen publicado a fines de diciembre, tras examinar la información entregada por la Subsecretaría, se advirtieron una serie de deficiencias, en la contabilidad y la administración de la cartera.

Puntos críticos

Contraloría indica que Subpesca no ingresó al “Registro Central de Colaboradores del Estado y Municipalidades” los recursos transferidos a la Asociación Gremial de Pescadores y Buzos de Peñuelas, por lo que la Asociación no rindió cuentas de esos fondos a Subpesca.

También se refiere al trato directo que suscribió Subpesca con la empresa Acuitechno, que implicó un pago en exceso de $4,7 millones. La gravedad de esto, según Contraloría, es que no existía justificación para ese proceder.

Una tercera arista apunta a las transferencias de fondos realizadas a gremios de Tongoy y Coquimbo, y de facturas que no detallan lo adquirido por esa última asociación y por la “Federación de Sindicatos de Pescadores Artesanales y Buzos de la IV Región”, por lo que no es posible comprobar la pertinencia de esos desembolsos.

En cuarto lugar, se anotó que no consta que la gremial de pescadores independientes de Tongoy haya distribuido la ayuda entre 26 beneficiarios de recursos. A este se suma la no rendición de cuenta de $31.500.000, entregados por Subpesca a la Asociación de pescadores y buzos de Peñuelas.

Otras fallas detectadas se refieren a la deficiencia en la rendición de cuentas; la doble jefatura de un funcionario en el departamento administrativo de Subpesca y en la Unidad de presupuesto, con atribuciones de control y registro de transacciones; la no entrega de información íntegra para la auditoría, y descoordinación de catastros con Sernapesca.

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