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¿Debe permitirse o restringirse la salmonicultura en el canal Beagle?

Tamara Contador, investigadora asociada a la Universidad de Magallanes y Coordinadora de Investigación del Programa de Conservación Biocultural Subantártica Parque Omora. Foto: Gonzalo Arriagada.
Tamara Contador, investigadora asociada a la Universidad de Magallanes y Coordinadora de Investigación del Programa de Conservación Biocultural Subantártica Parque Omora. Foto: Gonzalo Arriagada.

Chile: La investigadora de la Universidad de Magallanes, Tamara Contador, afirma a Salmonexpert que esta actividad acuícola debe ser excluida de zonas protegidas, como la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos.

En el marco de una encuesta aplicada a nuestros lectores, con la pregunta ”¿Debe permitirse o restringirse la actividad salmonicultora en el canal Beagle?”, el 58% de las personas que respondieron afirmaron que debe restringirse, mientras que el 42% señaló que debe permitirse.

Al respecto, en entrevista con Salmonexpert, la investigadora asociada a la Universidad de Magallanes y Coordinadora de Investigación del Programa de Conservación Biocultural Subantártica Parque Omora, Tamara Contador, se refiere a la instalación de empresas como Nova Austral en el canal Beagle.

¿Debe permitirse o prohibirse la actividad salmonicultora en áreas como el canal Beagle?

Nosotros hemos entregado tres criterios generales para la conservación de la ecoregión subantártica. El primero es que la salmonicultura debe estar excluida de las áreas que tienen protección legal, parques nacionales, reservas terrestres o marinas o protección internacional, como una reserva de biósfera reconocida por Unesco, en este caso, la de Cabo de Hornos.

A su vez debe estar excluida de los territorios marítimos ancestrales de los pueblos indígenas, en especial de las áreas de desarrollo indígena, los espacios costeros de pueblos originarios y de las áreas que tienen antecedentes de uso ancestral, significación o reivindicación indígena como acontece en el Cabo de Hornos y en territorios Kawésqar.

Luego, la acuicultura debe respetar que las aguas interiores y las primeras 5 millas que están reservadas para la pesca artesanal y a su vez, el Estado debe promover una política pública para que exista un acceso equitativo al borde costero, tal como plantea la FAO se requiere promover una acuicultura de pequeña escala. Se deben resguardar áreas de interés turístico, caladeros y áreas de abrigo de la pesca artesanal.

¿Cuáles son sus fundamentos científicos para tal efecto?

Desde de los criterios científicos o que fundamentan nuestra recomendación podemos destacar que nos parece que la institucionalidad medio ambiental es débil. Es insuficiente requerir, a la industria de la salmonicultura y la acuicultura a gran escala, una evaluación de impacto ambiental.

Asimismo, la industria de la acuicultura hace uso de los servicios ambientales en los espacios marítimos costeros que son bienes públicos de todo el país, su uso es excluyente e incompatible con otros actores y genera múltiples impactos en los ecosistemas (anoxia, escapes masivos, introducción de especies exóticas), alterando ecosistemas que no están afectados por especias exóticas, por ejemplo, lagunas localizadas en el Parque Nacional Cabo de Hornos que son refugio para especies endémicas o nativas.

En tanto, un criterio muy importante es que en el mundo son muy escasas las áreas con bajo impacto antrópico, que son refugios o lugares no alterados. En la mayor parte de Chile y el mundo lo que se propone es restaurar, mitigar. Pues bien, la Reserva de Biósfera Cabo de Hornos es reconocida como una de las últimas 24 áreas prístinas del planeta, alterar sus ecosistemas no tiene retorno, es una pérdida para la región de Magallanes, para el país y planeta.

A su vez, no se disponen de estudios sobre la capacidad de carga que describan la particularidad y fragilidad de los ecosistemas subantárticos, de bahías y canales y que permitan describir los posibles efectos que tendría el impacto ambiental de la salmonicultura. Desde el punto de vista de la institucionalidad internacional de conservación, la declaración de Río 1995 en el Principio N° 15 establece que “los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”.

Usted habló de los efectos de especies invasoras en esta área, ¿a qué se refiere?

Los efectos de las especies invasoras en los ecosistemas insulares son aún más graves que en el continente, probablemente debido a la falta de adaptación de las especies nativas. En el caso de la Reserva de Biósfera Cabo de Hornos, aún tenemos ecosistemas, libres de especies exóticas, como lo son algunas lagunas que están el Parque Nacional Cabo de Hornos y las Islas Diego Ramírez.

En términos socioeconómicos, las comunidades locales se ven fuertemente afectadas por los procesos de homogenización cultural que se generan con este tipo de actividad, siendo los pescadores artesanales y los pueblos originarios lo más afectados. Los salmones pueden impactar las cadenas tróficas y afectar recursos importantes como la centolla, la merluza o los pejerreyes, mermando el recurso pesquero de los pescadores artesanales.

A su vez, los bosques de algas juegan un papel significativo en la biodiversidad submarina y la productividad de las aguas, constituyen ecosistemas fundamentales para otras especies como los erizos, y pueden ser afectados seriamente por la salmonicultura. En las áreas donde se han solicitado concesiones de acuicultura en el Canal de Beagle se reportan la presencia de cetáceos y mamíferos marinos, y es preciso protegerlos.

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