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Ley contra la Resistencia a Antimicrobianos: la metafilaxis y su impacto en el uso de antimicrobianos

Dr. Ruben Avendaño.
Dr. Ruben Avendaño.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Ruben Avendaño, académico e investigador de la Universidad Andrés Bello y el Centro Incar.

Frente al reciente debate del Proyecto de Ley para establecer normas contra la resistencia antimicrobiana (RAM), se presentaron diversas posturas respecto a si prohibir o no metafiláxis.

Cada fundamento evidencia un soporte ideológico, económico, social o incluso de cualquier otro tipo, lo que dificulta lograr acuerdos. Sin embargo, se requiere de un esfuerzo a nivel país en pos de producir salmones considerando reducir el uso de antimicrobianos, realizando un análisis libre de prejuicios y premisas carentes de sustento y focalizarse en aquellos aspectos que tienen base científica.

Claramente, la metafilaxis no puede ser una estrategia para reducir el uso de antimicrobiano, pues el no tratar los salmones puede ser mas riesgoso que hacerlo, y no me refiero solo al impacto económico al arriesgar que salmones sanos se enfermen, sino también a la potencial transmisión de patógenos hacia las comunidades silvestres cercanas a las jaulas, entre otras muchas consecuencias.

Es imprescindible entonces detenerse y preguntarse ¿qué entendemos como metafilaxis?¿cómo hemos aplicado este mecanismo dentro de la estrategia de control de enfermedades en la salmonicultura?¿Cómo podemos mejorar lo que hemos realizado y que seguimos haciendo? Primero, pongámonos de acuerdo que la metafilaxis exige el diagnóstico de una enfermedad clínica en una parte del grupo de peces, con el fin de tratar por un corto periodo a los animales clínicamente enfermos para controlar la transmisión a otros salmones sanos o asintomáticos en estrecho contacto y/o peligro de contagio.

Por tanto, la clave operativa para realizar una metafilaxis exitosa está asociada al diagnóstico clínico de la enfermedad, pero también es imprescindible el aislamiento de la bacteria causante del brote, lo que permitirá el estudio de la susceptibilidad a antimicrobianos como indica el Artículo 9º del Reglamento Sanitario. Dicho esto, tenemos que complementar el diagnóstico por PCR y sus variantes, con el aislamiento del agente como lo propuso Koch hace mas de 150 años.

Así, el tratamiento antimicrobiano será respaldado por la realización de un antibiograma o la determinación de Concentración Mínima Inhibitoria (MIC) (D.S. N° 186 de 2015), que confirme en condiciones de laboratorio no solamente la susceptibilidad del patógeno al antimicrobiano a emplear, sino basados en el valor de MIC desarrollar propuestas teóricas sobre la dosificación máxima del antimicrobiano en el alimento medicado.

El ensayo in vitro representa una oportunidad de hacer un uso más eficiente y responsable de los antimicrobianos, así como resguardar el buen uso del propio antimicrobiano. Por tanto, es imprescindible visibilizar y establecer el MIC como una herramienta útil en la toma de decisión productiva.

Favorablemente no se parte de cero, en Chile distintos grupos de investigación de universidades, servicios privados de laboratorio así como el IFOP, han compartido experiencias y esfuerzos en estandarizar protocolos para sentar las primeras bases a seguir; así como también distinta iniciativas que han permitido pasar de 0,046 en el índice consumo de antibióticos (%) en 2017 a 0,035 en 2019.

Todo indica que continuaremos empleando antimicrobianos para contrarrestar estos cuadros de piscirickettsiosis, pero se requiere hacer mucho más, de lo contrario la prohibición de la metafilaxis será una realidad.

A continuación propongo algunas medidas que permitan no solo disminuir el uso de antimicrobianos sino tener un rol más activo al momento de tomar la decisión de un tratamiento. Así, solo se podría usar la metafilaxis si se cumple copulativamente con:

a) Respaldo de un diagnóstico de laboratorio.

b) Realización de un análisis de concentración mínima inhibitoria que fundamente la selección del antimicrobiano, dosis y tiempo de tratamiento.

c) Uso exclusivo de antimicrobianos que se encuentran registrados en el SAG para la especie a tratar, es decir, salmón Atlántico, trucha arcoíris o salmón Coho y en las dosis y periodos incluidos en el registro.

d) Evitar el uso especial o extra-etiqueta de los antimicrobianos, siendo necesario un informe científico-técnico que sustente la solicitud de uso.

e) Seguimiento e informe científico técnico de los resultados del tratamiento metafiláctico en la jaula o centro de cultivo para cerrar el proceso de prescripción veterinaria.

f) Medidas de mitigación ambiental y para el ecosistema en que se emplee el antimicrobiano, ya que la salmonicultura se desarrolla en un ambiente que es un bien común.