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Claudio Larraín, gerente Comercial de Hendrix Genetics Chile. Imagen: Hendrix Genetics Chile.
Claudio Larraín, gerente Comercial de Hendrix Genetics Chile. Imagen: Hendrix Genetics Chile.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Claudio Larraín, gerente Comercial de Hendrix Genetics Chile. 

Las enfermedades de los salmones generan significativas pérdidas de rentabilidad de las empresas productoras producto de mortalidad y menor crecimiento, incrementando costos de producción por tratamientos, pero además un impacto importante en términos de la percepción del consumidor respecto del uso de antiparasitarios y/o antibióticos.  La prevención es entonces, clave para actuar contra estas enfermedades. 

De acuerdo con la publicación Aquaculture and Health Management de Kibenge y Powell (2020), se puede observar una matriz que posiciona las distintas herramientas de prevención de enfermedades (Figura N°1 – ver al final de la página) en términos de su efectividad versus dificultad (costo) de implementación. Esta matriz fue elaborada en base a la opinión de 53 médicos veterinarios expertos en salud de peces de la industria salmonicultora en Chile.

Es interesante observar en esta matriz el posicionamiento de la genética, de la cual se percibe una muy alta efectividad para controlar la aparición de enfermedades pero con un esfuerzo de nivel medio para su implementación, y al mismo nivel (en término de costos y/o dificultad) del uso de aditivos funcionales en los alimentos, uso de antiinflamatorios, fitoterapias, etc.

Genética para SRS

Según información científica reciente, los avances realizados durante los últimos años en relación con la resistencia a las enfermedades han sido significativos. Desde hace algún tiempo la resistencia para SRS se ha  basado en selección genética por QTLs (Quantitative Trait Loci).

En Hendrix, hemos logrado un gran avance al incorporar selección genómica (que equivale a utilizar cientos o miles de QTLs), por lo que el mejoramiento que logramos actualmente sobre esta característica es significativamente mayor.

El costo de las ovas hoy en el mercado fluctúa entre US$200–210/mil por ova. Y el costo extra que implica el trabajo de utilizar familias seleccionadas para alta resistencia a SRS, es de aproximadamente US$ 10–15/mil ovas extra, con lo que el valor final de este producto es de aproximadamente US$210 a 220/mil en ovas; esto implica que por cada salmón producido, el costo promedio extra es de aproximadamente US$0,12.

De acuerdo con informaciones del mercado, el año 2020 el costo aproximado de producción de salmón Atlántico es de US$3,5/kg (Iversen et al. 2020, Aquaculture indica US$3,8/kg). Esto implica que, para un individuo de 5 kg sería un total de US$ 17,5. El impacto del costo de ovas resistentes a SRS sería de aproximadamente 0,6% del costo total del salmón producido, a lo cual debemos restar la reducción en la mortalidad (al menos un 20-35% menor); el costo del menor uso de antibióticos; la menor reducción de tasas de crecimiento por enfermedad; entre otros, lo que hace que la inversión en ovas de peces resistentes tenga un retorno positivo en términos de costos, pero fundamentalmente en la sustentabilidad del negocio.

Recientes investigaciones muestran entonces que el mejoramiento genético, junto a otras herramientas como las vacunas, bioseguridad, dietas funcionales y otras tienen un impacto significativo en la prevención de las pérdidas por enfermedades infecciosas en la producción de salmón. La inversión entonces, en ovas resistentes a enfermedades con SRS, es de un alto retorno económico y genera externalidades positivas importantes como lo es el incremento en el crecimiento (menor reducción en consumo de alimento y mejor condición general) y menores índices de utilización de antibióticos; todo lo que lleva a generar una producción más eficaz y sustentable.